La implantación de las nuevas tecnologías está transformando las reglas de juego y brinda a la industria alimentaria nuevas opciones para afrontar los retos actuales, como el cambio climático, el crecimiento demográfico, la escasez de recursos naturales, el desperdicio alimentario, la digitalización o el impacto medioambiental de la producción de alimentos. En este contexto, la labor de los centros tecnológicos es clave, según explican desde APLTA
