La Federación Europea de Recipientes de Vidrio (FEVE, en sus siglas en inglés) ha lanzado su nueva plataforma para todo el continente. Glass is Love es la denominación de esta iniciativa, destinada a fomentar estos recipientes en 13 países, España entre...
Conservación y reciclabilidad marcan las nuevas demandas sobre packaging alimentario
La sostenibilidad ya se ha adherido a los hábitos cotidianos de las familias en lo que a compra y consumo de alimentos se refiere. Eso sí, está estrechamente vinculada a factores como la funcionalidad, la conservación de los alimentos, su vida útil y la facilidad de uso. Así se desprende de la VI Edición del Barómetro de consumo AINIA, elaborado por el centro tecnológico AINA.
Los resultados de este estudio demuestran que las medidas de prevención del desperdicio están cada vez más integradas en sus rutinas de compra y hábitos, como muestra el alto porcentaje de personas que usan bolsas propias al comprar y que separan los envases. Pero, también, el nivel de exigencia de cara a la conservación, que se sitúa como la principal característica que debería reunir un envase ideal para el 47% de los participantes en el estudio. La preocupación por un mejor packaging que garantice sostenibilidad y funcionalidad se torna clave, de acuerdo a los resultados.
Los productos frescos concentran el desperdicio doméstico
En lo que respecta a las rutinas de compra, el 54% de los participantes en el estudio afirman que se fijan siempre en las fechas de caducidad de los productos. El 48% comprueba con antelación qué alimentos tiene en casa y el 47% elabora una lista de la compra antes de acudir al supermercado.
El barómetro destaca lo extendido de reaprovechar alimentos ya preparados. Un 45% dice hacerlo siempre y un 39%, a menudo. En cambio, el principal margen de avance se encuentra en la planificación anticipada: un 26% de la población encuestada nunca organiza sus comidas de forma semanal o quincenal; un 40% solo lo hace a veces.
En lo que respecta al desperdicio doméstico, los productos frescos lideran la lista, con preponderancia de frutas (50%), verduras (48%), fiambres (40%) y pan (38%). Estos resultados sitúan la gestión de la vida útil, la conservación, las cantidades de cada producto y los formatos de envasado entre los ámbitos con mayor margen de actuación, de cara a reducir el desperdicio alimentario.
El envasado, seguro, reutilizable y sostenible
Un punto de suma importancia es el que tiene que ver con el envasado. La sostenibilidad queda vinculada a la capacidad de cumplir su función de forma adecuada. Para el 47% de los consumidores participantes en el barómetro de AINIA, conservar correctamente los alimentos es la principal característica de un envase ideal. En segundo lugar, se coloca que el packaging cuente con un etiquetado claro, con ingredientes debidamente mencionados (31%). Que el envase sea reutilizable (28%), que sea reciclable o fabricado con material reciclable (27%), que sea biodegradable (25%) y que no utilice plástico o reduzca su uso al mínimo (23%) son el resto de factores de importancia para los participantes.
Esto certifica que los consumidores dan un valor integral a los envases, siendo tan importante la conservación del producto y su correcta información como las posibilidades de reutilización y reciclabilidad. En ese sentido, estos conceptos están conectados: prolongar la vida útil servirá a evitar pérdidas de producto y desperdicios.
Las actuaciones más sencillas de integrar en el día a día presentan elevados niveles de implantación. Por ejemplo: llevar bolsas propias en el momento de hacer la compra llega al 91% de frecuencia alta, reutilizar bolsas y envases se sitúa en el 90% y separar la basura para reciclar, un 74%.
Cuando se pregunta específicamente por los envases y residuos de los alimentos, el 61% declara separarlos siempre y un 17% casi siempre. De esta forma, un 78% de los consumidores tiene incorporada de manera habitual la separación de estos residuos en el hogar.
El 70% detecta embalajes que considera innecesarios
Por otro lado, el ecodiseño y la optimización de materiales representan otro de los ámbitos destacados por el Barómetro. Un 70% de los consumidores asegura encontrarse con mucha frecuencia con embalajes que considera innecesarios. Entre las categorías más citadas aparecen frutas y verduras, carnes, pescados, galletas, platos preparados, bollería, cereales, yogures, leche, refrescos y zumos.
Estos resultados plantean el reto de ajustar la cantidad de material empleado sin comprometer las funciones esenciales del envase, entre ellas proteger el producto, garantizar su seguridad y calidad, facilitar su distribución y prolongar su vida útil.
Más atención a la información de las etiquetas
El estudio también pone de manifiesto el peso del etiquetado en la decisión de compra. Un 39% de los consumidores afirma leer siempre las etiquetas y un 55% hacerlo algunas veces. Entre quienes las consultan, el 78% asegura que la información influye bastante o mucho en su elección final.
La fecha de caducidad o consumo preferente es el dato más consultado, con un 83%, seguida de los ingredientes, con un 70%, y de la información nutricional, con un 55%.
Pese a que un 64% considera útil la información ofrecida, persisten áreas de mejora: el 71% considera que el tamaño de la letra es demasiado pequeño, el 45% reconoce que hay elementos que no comprende y el 43% señala problemas de visibilidad.
El consumidor, abierto al aprovechamiento de alimentos
El Barómetro de AINIA también detecta una elevada predisposición hacia fórmulas destinadas a reducir el desperdicio. El 90% de los consumidores se declara a favor de consumir alimentos subóptimos, ya sea directamente, integrados como ingredientes en otros alimentos y bebidas o incorporados a productos elaborados.
El grado de aceptación de alimentos subóptimos es mayor cuando se trata de productos conocidos y de consumo habitual. Los elaborados de fruta y los productos de panadería llegan al 69% de aceptación. Por detrás, salsas y condimentos (60%), lácteos /55%), zumos y batidos (53%) y platos preparados (52%). Esto supone una oportunidad para reaprovechar materias primas y poner en práctica métodos y acciones que reduzcan el desperdicio y aseguren a la par sostenibilidad con seguridad y calidad.
Para la industria alimentaria, AINIA identifica así oportunidades para avanzar en soluciones que permitan optimizar materiales, mejorar la conservación, facilitar el reciclaje y el aprovechamiento de recursos y ofrecer información más clara, manteniendo la seguridad, la funcionalidad y la viabilidad de los productos.
