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“La innovación sigue siendo una palanca imprescindible en la estrategia de todas las empresas del gran consumo”
A pesar del contexto inflacionista, provocado por “el mayor incremento de los costes de producción en las últimas tres décadas”, la cadena de valor del gran consumo sigue apostando por la innovación como vector de crecimiento: “Y es que, aunque los estudios del consumidor confirmen que el precio es hoy el primer motivo de compra, la realidad es que el interés del comprador por encontrar y probar novedades se mantiene también en el actual escenario de inflación”, señala José María Bonmatí, director general de AECOC
El sector de la alimentación ha sido, y continúa siendo, uno de los grandes protagonistas de los últimos años, una etapa claramente marcada por la incertidumbre.
En 2020, con el inicio de la pandemia, toda su cadena de valor mostró su carácter esencial para garantizar el suministro de productos al conjunto de la población en un contexto extremadamente complicado, lo que realzó su imagen social. Sin embargo, en el último año, algunas voces han tratado injustamente de responsabilizar al sector de un contexto inflacionista, provocado por el mayor incremento de los costes de producción de las últimas tres décadas.
Afortunadamente, el Observatorio de Márgenes Empresariales puesto en marcha por el Gobierno ha desmontado, desde la realidad irrebatible de los datos, un relato que trataba de poner a las empresas del sector en el punto de mira de la sociedad, confirmando lo que las asociaciones sectoriales venimos repitiendo desde el inicio de esta crisis: que el sector ha sido un dique de contención contra los efectos de la inflación en los hogares.
Es evidente, por tanto, que los diferentes eslabones de la cadena agroalimentaria no sólo no han incrementado sus márgenes de beneficios, sino que los han reducido para seguir siendo competitivos y ofrecer los mejores precios posibles a un consumidor muy penalizado por la actual coyuntura económica. Una estrategia que se ha cimentado en el desarrollo de unos procesos extremadamente eficientes, reducción de costes innecesarios y, cómo no, también en la innovación.
Desde el inicio de la pandemia, la digitalización del sector alimentario se ha acelerado, no sólo para atender las nuevas necesidades y exigencias de los compradores, sino también para crear una cadena de valor cada vez más ágil y eficiente. Lo vemos a diario en el campo, en los almacenes, en el transporte y en los puntos de venta, en los que la automatización, cada vez más presente, minimiza errores, elimina costes innecesarios y permite destinar los equipos a tareas que aportan más valor al conjunto de la cadena y, finalmente, a los consumidores.
También con ese fin, la innovación sigue siendo una palanca imprescindible en la estrategia de todas las empresas del gran consumo. Y es que, aunque los estudios del consumidor confirmen que el precio es hoy el primer motivo de compra, la realidad es que el interés del comprador por encontrar y probar novedades se mantiene también en el actual escenario de inflación.
De hecho, los datos de AECOC Shopperview muestran que, incluso en el actual contexto inflacionista, el 42% de los consumidores afirma incluir con asiduidad productos nuevos en su cesta de la compra. Y, si fijamos el análisis en qué reclaman estos consumidores a las novedades del mercado, los datos indican que priorizan aquellos productos que les ayuden a llevar una alimentación saludable, respetuosa con el medioambiente y que les ofrezcan conveniencia. Ejes que van en línea con las tendencias actuales, como son la preocupación por la salud y la sostenibilidad, y la posibilidad de encontrar artículos que faciliten la vida de los ciudadanos.
Esos son precisamente los ejes sobre los que el sector apalanca sus innovaciones, más allá de aspectos coyunturales, como el del actual escenario inflacionista. Así, aunque la prioridad para el 77% de las empresas del gran consumo en 2023 es la gestión del incremento de precios y su impacto en el mercado, el 45% afirma que –incluso con la actual presión inflacionista– reforzará sus categorías con mayor grado de innovación. Además, el 31% tiene la intención de incrementar el peso de la sostenibilidad en sus decisiones comerciales, consolidando la importancia de este factor en las decisiones estratégicas de estas organizaciones, mientras que el 20% invertirá más que nunca en omnicanalidad y digitalización.
Hoy, la cadena de valor del gran consumo sigue aunando esfuerzos para contener la inflación, manteniendo también, en paralelo, una estrategia de “luces largas” para avanzar en un modelo más eficiente, digital y sostenible y para seguir aportando innovaciones de valor a los consumidores.
