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“Los avances tecnológicos de los últimos años sitúan al sector alimentario a la vanguardia de la innovación”
El sector alimentario español se sitúa a la vanguardia de la inversión europea en I+D y cuenta, según explica M.ª Elvira López, responsable científica del APLTA, con una alta capacidad competitiva a escala global en desarrollo científico y tecnológico. “En general, el sector se caracteriza por su dinamismo, su flexibilidad y sus grandes capacidades, lo que se ve reflejado en estas inversiones en I+D+I y en su apuesta por la tecnología como factor clave de servicio, crecimiento y competitividad”
La tecnología ha desempeñado y desempeña un papel clave en la dinamización de la industria alimentaria impulsando la innovación, mejorando la eficiencia y la productividad, y propiciando la creación de nuevos productos y servicios.
El sector alimentario español lidera la inversión europea en I+D y no hay duda de que cuenta con una alta capacidad competitiva a escala global en desarrollo científico y tecnológico. En general, el sector se caracteriza por su dinamismo, su flexibilidad y sus grandes capacidades, lo que se ve reflejado en estas inversiones en I+D+i y en su apuesta por la tecnología como factor clave de servicio, crecimiento y competitividad.
En los últimos años, los avances tecnológicos sitúan al sector alimentario a la vanguardia de la innovación con la aparición de nuevas tecnologías que se orientan a la búsqueda de nuevas alternativas de alimentos, a la mejora de los procesos productivos y al control de la sostenibilidad global. Dentro de estas nuevas tecnologías podríamos englobar numerosos avances como la nanotecnología y la biotecnología que permiten descubrir nuevos productos e ingredientes que dan lugar a una mejora nutricional de los alimentos. En este sentido, el conocimiento de las diferentes tecnologías actuales y la aplicación de otras novedosas facilita una mayor diversificación del sector, al mismo tiempo que permite un control mayor de procesos productivos y una mejora en la vida útil y en la calidad de los productos elaborados. Además, desde el APLTA hemos comprobado cómo el conocimiento y la utilización de una u otra tecnología ayuda a obtener soluciones más saludables para el consumidor, facilitando los etiquetados limpios y la mejora global del producto.
Otro uso destacado de las nuevas tecnologías es el aprovechamiento de coproductos y subproductos de la industria alimentaria para minimizar el desperdicio y promover la sostenibilidad. Ejemplos de ello son la utilización de los sueros de quesería, el aprovechamiento de residuos vegetales o lías en la industria del vino, la valorización de caldos mediante la extracción de nutrientes, así como la biodegradación de compuestos, con la consecuente reducción de elementos perjudiciales para el planeta. Los centros tecnológicos y de investigación como el APLTA tenemos un enorme reto en este sentido para descubrir nuevas oportunidades en lo que anteriormente se consideraba desperdicio.
Otros avances que no podemos perder de vista son, por un lado, la aplicación de la inteligencia artificial y del análisis de datos en la industria, y por otro, la manera de interactuar industria-empresa-consumidores y consumidores-alimentos. En el primer caso, las tecnologías permiten procesar y analizar grandes volúmenes de información para mejorar la toma de decisiones, optimizar la planificación de la producción e incluso predecir la demanda del mercado, además de personalizar la oferta de productos en función de las preferencias que muestran los consumidores. En el segundo caso, las aplicaciones móviles y el comercio electrónico han facilitado, además de la compra y entrega de alimentos a domicilio, la búsqueda de información sobre productos, recomendaciones dietéticas, recetas… Las redes sociales y páginas web también han hecho posible que consumidores compartan opiniones y experiencias sobre alimentos, lo que ha influido en las decisiones de compra y, por tanto, en la personalización de oferta de productos.
La mayor parte de los recursos de la industria alimentaria orientados a la tecnología se basan en la generación de un mayor conocimiento y en un mejor aprovechamiento y control de las tecnologías ya existentes. Si bien las nuevas tecnologías emergentes suponen un gran avance para el sector, el control digital de las actuales permite generar un conocimiento que posibilita un mayor aprovechamiento de las líneas de proceso, e incluso dan lugar a la exploración de nuevas técnicas y nuevas oportunidades que propician una mayor diversificación.
Desde el APLTA hemos apostado desde hace años por mejorar el conocimiento del uso de las tecnologías existentes a nivel industrial mediante la realización de cursos formativos y el desarrollo de proyectos de investigación en nuestras instalaciones piloto, completamente escalables a nivel industrial. A través de esta producción de conocimiento las empresas pueden llevar a cabo un mejor aprovechamiento de sus capacidades productivas y conseguir así unas mejoras tecnológicas que favorecen un alineamiento con objetivos globales como la sostenibilidad o la digitalización.
Empleando tecnologías habituales de la industria, es posible reproducir procesos tecnológicos innovadores y complejos que puedan dar lugar a una mayor dinamización del sector. Es por ello que en los últimos años se ha intentado desde el APLTA mejorar la transferencia de conocimiento de los centros de investigación a las empresas innovadoras y a startups que apuestan por nuevos procesos tecnológicos.
