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“Gracias a los avances en digitalización y sostenibilidad, los consumidores serán más exigentes con el etiquetado”
Para José Solá Parera, presidente de AEFAA, la industria de los aromas puede contribuir al cambio hacia dietas más sostenibles sin sacrificar el sabor. Además, tiene mucho que aportar en las tendencias vegetarianas: “Los aromas juegan y jugarán un papel fundamental en este tipo de desafíos alimentarios”, señala Solá, que añade: “El sabor es el principal criterio de los ciudadanos europeos a la hora de escoger un alimento”. En conclusión, aromas y sabores “seguirán siendo subjetivos, culturales y probablemente disruptivos con el tiempo”
Los consumidores de hoy en día son exigentes y ‘lo quieren todo’: una dieta sana, sostenible y asequible, que además sea deliciosa. En este nuevo paradigma, los aromas pueden ser el aliado perfecto para satisfacer a este consumidor que no quiere renunciar a nada. Cambiar de hábitos es complicado y cuando hablamos de alimentación, existe además un componente socio-cultural importante que puede dificultar el proceso todavía más.
En el caso particular de los alimentos y bebidas de origen vegetal, las marcas se enfrentan al desafío de la palatabilidad con el añadido de que, en muchas ocasiones, deben conseguir sabores y texturas similares a los de aquellos productos de origen animal. Existe una tendencia alcista en la adopción de dietas vegetarianas estrictas o parciales y, en ambos casos, el disponer de alimentos adaptados a las expectativas de los consumidores, es un elemento clave para la adherencia a esta nueva forma de alimentarse. Los aromas juegan y jugarán un papel fundamental en este tipo de desafíos alimentarios. En cuanto al componente socio-cultural, los países con dieta mediterránea son un buen ejemplo del papel que juega la comida y que va mucho más allá de la necesidad de alimentarse. Para nosotros, la hora de la comida es un momento de disfrute, de compartir, que está muy relacionado con la cultura y con las tradiciones. Por este motivo, gozar de los alimentos cuando te sientas a la mesa, con amigos, compañeros o familia, es fundamental.
No debemos olvidar que los recuerdos y emociones están directamente relacionados con el sentido del sabor, de una manera mucho más fuerte que cualquier otro sentido. Sabemos, además, que el 80% del sabor que percibimos proviene de nuestro olfato y este es nuestro sentido con más memoria. Así que ni un bonito lugar, ni una fantástica canción podrá competir con las sensaciones que puede provocarnos el sabor de la comida. Hasta hace relativamente poco tiempo, el olfato estaba olvidado en el mundo del marketing y la comunicación. Por suerte, en la actualidad, ya son muchas las empresas y marcas que utilizan y conocen el marketing olfativo.
Según un estudio de la Unión Europea (EU Special Eurobarometer 505, ‘Making our food fit for the future – new trends and challenges’), el sabor es el principal criterio de los ciudadanos europeos a la hora de escoger un alimento (42%).
Los datos estadísticos del informe revelan que el aroma juega un papel fundamental en el momento de elección de los consumidores, que ponen muy por delante el sabor a la hora de decantarse por un alimento u otro. Por eso, conseguir que los alimentos saludables sean más apetecibles, facilitará que los consumidores tomen mejores decisiones para su salud.
Las aspiraciones de la Comisión Europea van en la misma dirección. El objetivo principal de la estrategia de la ‘Granja a la mesa’ es liderar una transición hacia modelos de alimentación más saludables. Tal y como destacó Alexandra Nikolakopoulou, jefa de la Unidad de la estrategia 'De la Granja a la Mesa', durante el Virtual FlavourDay de la Asociación Europea de Aromas (EFFA): “Es esencial saber qué impulsa a los consumidores para que puedan tomar decisiones saludables y sostenibles. La industria de los aromas puede contribuir a este cambio hacia dietas más sostenibles sin sacrificar el sabor. El sabor es muy importante en la cultura y el patrimonio gastronómico europeo”.
En lo que se refiere a la digitalización, es muy probable que las aplicaciones móviles desempeñen un papel importante en la manera en la que los consumidores toman decisiones a la hora de comprar comida, actualmente y todavía más en el futuro. Un estudio del Fonds Français de l’Alimentation et de la Santé, sobre etiquetado y aplicaciones móviles, lista hasta 35 sistemas y aplicaciones diferentes.
La Comisión Europea está trabajando en una revisión de la legislación sobre la información alimentaria facilitada al consumidor, donde el aspecto digital se tendrá en cuenta, y algunos sectores están dando ya un paso adelante ofreciendo información a través de plataformas electrónicas, como U-Label del sector de vinos y espirituosos.
Aún está por ver cómo nos afectarán a la industria alimentaria los nuevos procesos de digitalización relacionados con las aplicaciones móviles, o en términos industriales los procesos robóticos automatizados y la inteligencia artificial, por sus siglas en ingles RPA o ML. Y cómo estas tecnologías mejoran los procesos productivos, de trazabilidad y seguridad de los alimentos o el descubrimiento de nuevos olores y palatabilidad.
En lo que se refiere al desarrollo sostenible, los futuros etiquetados ‘eco-scores’, basados en la huella de carbono del ciclo de vida del alimento, nos permitirá comparar no solo por nutrición (nutriscore), o precio, sino también en términos de sostenibilidad mediante la huella de carbono midiendo cuánto dióxido de este y otros gases de efecto invernadero, como el metano, se emitieron a la atmósfera durante la elaboración y transporte de esos alimentos, desde el origen hasta la tienda.
Gracias a los nuevos avances en digitalización y sostenibilidad, los consumidores se podrán volver más exigentes en cuanto a indicadores armonizados en el etiquetado en conceptos de nutrición, sostenibilidad, contenido en azúcares, sales, grasas u origen de los alimentos, pero los aromas y el gusto seguirán siendo subjetivos, culturales y probablemente disruptivos con el tiempo.
