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“La industria alimentaria está en plena transformación y dependerá de los nuevos hábitos de los consumidores”
El sector agroalimentario es uno de los “puntales claves de nuestra economía”, ya que representa en torno al 11% del PIB en España, por ello “debe dar un paso adelante adaptándose a los nuevos desafíos que representan la sostenibilidad y la innovación tecnológica”, explica Denia Martínez, presidenta de AMAF. Además, afirma que en este proceso de cambio el sector tiene que ser “mucho más ágil y dinámico en el uso de la información, identificando las demandas de los consumidores”
El cambio climático, la escasez de recursos naturales, las graves consecuencias de la crisis sanitaria, el incremento del petróleo y los transportes y el alza de los costes de agricultores y ganaderos son los grandes retos que debe afrontar el sector agroalimentario y la industria de la alimentación y bebidas de nuestro país ante los nuevos desafíos de los próximos años.
Por un lado, el sector agroalimentario español es uno de los puntales claves de nuestra economía, representando en torno al 11% del PIB y generando empleo a más de 2,3 millones de personas, teniendo además una gran influencia en otras actividades como las industrias de transformación de alimentos y las industrias de producción.
Desde AMAF, creemos que es un sector que debe dar un paso adelante adaptándose a los nuevos desafíos que representan la sostenibilidad y la innovación tecnológica ante los cambios demográficos que prevén un escenario en el que la demanda de alimentos crecerá hasta un 70% en los próximos 30 años, siendo fundamental innovar en todos sus procesos de producción para seducir y atraer al empleo joven y cualificado a integrarse como el relevo generacional que ayude a transformar e impulsar la agricultura:
Digitalización: Implantación de nuevas técnicas y tecnologías para mejorar la productividad, combatir el cambio climático, introducir nuevos cultivos y hacer frente a plagas y enfermedades.
Investigación: Apoyo las necesidades tecnológicas y digitales impulsando la investigación en torno a los desafíos económicos, sociales y medioambientales para lograr un total crecimiento del sector.
Diferenciación: Potenciación de nuevas y estrechas relaciones entre productores, consumidores y los distintos agentes de la cadena de valor, para conseguir productos de la máxima calidad.
Profesionalización: Combatir la creciente competencia internacional a través de nuevos modelos empresariales que maximicen la producción y optimicen los costes, abriéndose a nuevos mercados emergentes.
Control: Desarrollar nuevos productos de calidad mucho más eficaces diseñados para combatir plagas podrá aumentar la producción agrícola en un 11,9% para el próximo año 2050.
Racionalización: Conseguir la eficiencia derivada de las mejoras en las técnicas de producción, logrando el ahorro de recursos naturales como el consumo del agua, la extensión de nuevas tierras de cultivo y la reducción de las emisiones de CO2.
Este nuevo desarrollo sostenible ha creado un nuevo horizonte en el que todos los sectores y agentes económicos y sociales deben aunar esfuerzos para afianzar y consolidar el futuro del sector agroalimentario de nuestro país. Un futuro donde los beneficios económicos, sociales y medioambientales van a jugar un papel clave y fundamental para cambiar el mundo.
Un sector que está en plena transformación, que quiere ser mucho más ágil y dinámico en el uso de la información, identificando las demandas de los consumidores, y que apuesta por los nuevos procesos en digitalización, sostenibilidad y tecnología para asumir los incesantes retos de un mercado global cada vez más y más competitivo.
Y todo desde una perspectiva más empresarial, donde la optimización de los recursos y la protección de los ecosistemas es un tema primordial para afrontar los nuevos los retos y desafíos que irán surgiendo durante los próximos años.
Por otro lado, la industria de la alimentación y bebidas española ocupa la cuarta posición en cifras de negocio de toda Europa, con un volumen de 130.795,8 millones de euros, que representa el 23,3% del sector industrial en España. Desde AMAF, estamos convencidos que el sector se enfrenta grandes desafíos que deberá afrontar los próximos años, y que afectan tanto a empresas como a consumidores dada la constante e imparable subida de precios y escasez de algunos productos.
Lo que hoy conocemos como “nueva normalidad” plantea un mañana cargado de nuevos retos y tendencias que están cambiando hábitos de consumo. Asimismo, otra tendencia al alza es la concienciación y preocupación medioambiental. Aspectos como la sostenibilidad y la moderación hacia un consumo responsable se han convertido en elementos decisivos para los consumidores, algo que los productores y fabricantes de nuestro país, así como las empresas socias de AMAF, ya tienen en cuenta, apostando firmemente por la innovación y las tecnologías.
Estos avances tecnológicos están cambiando radicalmente el sector tal y como lo conocíamos, alcanzando nuevos cotas de eficiencia productiva y un mayor entendimiento de los gustos y necesidades de los consumidores gracias a la aplicación de herramientas de inteligencia de negocio y los nuevos entornos big data que permiten el análisis de grandes cantidades de datos.
En definitiva, el futuro del sector agroalimentario y la industria de alimentación y bebidas de nuestro país está en plena transformación y depende en gran mayoría de los nuevos hábitos de los consumidores. Personas cada vez más preocupadas por su salud, por la sostenibilidad y mucho más conscientes y conocedores de los productos que quieren consumir y de todos los procesos de producción a los que han sido sometidos antes de llegar a los puntos de venta.
