Los equipos de trabajo van a simular un ecosistema en el que todo se aprovecha: partimos de los desperdicios de fresas para crear nuestras materias primas, con las que haremos las moléculas que conformarán los envases”, ha explicado la investigadora del ICMM-CSIC y coordinadora del proyecto en el CSIC, Eva Maya.
También en el ICMM se van a encargar del desarrollo de un nuevo tipo de almohadilla para los envases de las fresas que será antioxidante, antibacteriana y, además, evitará la producción de etileno, el gas que emiten las frutas cuando empiezan a madurarse y que provocan su deterioro.
