Cómo convertir desperdicios de fresas en bioenvases alimentarios

Un proyecto científico europeo, en el que colabora el CSIC, Aimplas y la empresa Kneia desde España, se ha planteado el reto de reconvertir desperdicios de fresas en bioenvases alimentarios. Además, los investigadores buscarán soluciones para alargar la vida útil de estas frutas, como una almohadilla antioxidante y antibacteriana que evite la producción de etileno, causante de su rápida putrefacción. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha compartido el papel que jugarán sus dos organismos involucrados en el desafío
18 de julio de 2025, 14:00

Crear plásticos a partir de residuos de fresas con los que fabricar envases aptos para contener alimentos y bebidas es el ambicioso reto que plantea el proyecto europeo Ecosystem, que cuenta con un presupuesto de cuatro millones de euros financiados con ayudas Pathfinder Challenges, que respalda iniciativas con alto potencial de impacto.

Entre las entidades que participan en el desafío se encuentra, por parte de España, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), organismo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y que participa a través del Instituto de Ciencia de Materiales (ICMM) y del Instituto de Catálisis y Petroleoquímica (ICP). También participa el Instituto Tecnológico del Plástico de Valencia (Aimplas) y la empresa Kneia.

”Los equipos de trabajo van a simular un ecosistema en el que todo se aprovecha”, explica la coordinadora del CSIC

“Ante el reto de crear envases bio-basados en alimentos, nuestra propuesta es crear envases a partir de frutas muy perecederas, como son las fresas. Los equipos de trabajo van a simular un ecosistema en el que todo se aprovecha: partimos de los desperdicios de fresas para crear nuestras materias primas, con las que haremos las moléculas que conformarán los envases”, ha explicado la investigadora del ICMM-CSIC y coordinadora del proyecto en el CSIC, Eva Maya.

Además, se contempla fabricar los acolchados que acompañan a las fresas en esos envases, y el plástico mulching que se usa en el cultivo de este tipo de frutos; así como desarrollar envases farmacológicos en los que se sustituirá el aluminio por este nuevo material bio-basado.

Y se van a buscar nuevas estrategias para el reaprovechamiento del nuevo pakcaging una vez hayan sido usados. “Estudiaremos su reciclado, su biodegradación y sistemas de reutilización”, ha explicado también la investigadora. Maya.

El Ecosystem se va a desarrollar empleando tres tecnologías innovadoras y sostenibles: biorrefinería, mecanoquímica y biotecnología blanca.

Los desafíos del CSIC

Los dos organismos del CSIC implicados en el proyecto han asumido distintas tareas. Desde el Instituto de Catálisis y Petroleoquímica se van a encargar de la biorrefinería: obtener de los desperdicios de las fresas nuevas materias primas: celulosa, lignina y furfural. “Cerramos el círculo de la economía circular: aprovecharemos todos los residuos del cultivo de fresa que tengan biomasa y los vamos a separar en esos tres elementos, que serán con los que trabajarán el resto de socios”, indica Martín Alonso, investigador en el ICP.

En el proyecto también participan investigadores de entidades de Italia, Suiza, Dinamarca y Grecia

El Instituto de Ciencia de Materiales recibirá parte de esas materias primas y, empleando tecnologías de mecanoquímica, crearán moléculas para fabricar los nuevos envases. “Se trata de una nueva tecnología que no usa calor ni disolventes, por lo que gasta mucha menos energía y, además, es muy rápido”, explica la investigadora Maya.

También en el ICMM se van a encargar del desarrollo de un nuevo tipo de almohadilla para los envases de las fresas que será antioxidante, antibacteriana y, además, evitará la producción de etileno, el gas que emiten las frutas cuando empiezan a madurarse y que provocan su deterioro. La nueva solución será una alternativa mucho más eficiente para alargar la vida útil de las fresas frente a la actual, que tan solo absorbe la humedad.

Y, además, indica la investigadora adscrita a este organismo, “transformaremos los restos de los envases previamente creados para convertirlos en catalizadores, es decir, en sustancias que son capaces de transformar algo en otro algo. Dependiendo de la naturaleza del catalizador, veremos para qué reacciones lo usaremos”.

El proyecto Ecosystem está liderado por la fundación española Funditec. Además de contar con la participación de los dos institutos del CSIC, de Aimplas y Kneia desde España; en Italia se ha implicado la Università defli Studi di ferrara y Agricola2000. Desde Suiza participa Temas solutions; desde Dinamarca, el Danish Technological Institute; y Grecia se ha implicado a través de Mountain Berries.

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