Tapones solidarios: normalización, ecodiseño y retos técnicos

La entrada en vigor de la obligación de mantener unidos los tapones a los envases de bebidas ha supuesto uno de los mayores cambios recientes en el diseño de cierres. La norma UNE-EN 17665 proporciona los métodos para verificar el cumplimiento de esta exigencia derivada de la Directiva europea sobre plásticos de un solo uso
16 de septiembre de 2026, 08:00

Desde julio de 2024, los consumidores conviven con un elemento que ha transformado la experiencia de uso de millones de envases de bebidas: los tapones solidarios. Se trata de cierres diseñados para permanecer unidos al recipiente durante toda la vida útil del producto, evitando que el tapón se separe completamente de la botella o del envase una vez abierto.

Aunque para muchos usuarios el cambio ha resultado llamativo e incluso controvertido, desde el punto de vista técnico representa un ejemplo paradigmático de cómo la legislación ambiental puede impulsar procesos de innovación, ecodiseño y normalización industrial. Detrás de estos nuevos sistemas de cierre existe un importante trabajo de desarrollo tecnológico, adaptación de líneas de producción y elaboración de normas técnicas que permiten demostrar objetivamente el cumplimiento de los requisitos legales.

El origen normativo: la Directiva sobre plásticos de un solo uso

La obligación de incorporar tapones solidarios tiene su origen en la Directiva (UE) 2019/904, conocida como Directiva sobre plásticos de un solo uso (Single Use Plastics Directive o SUPD), una de las principales herramientas legislativas impulsadas por la Unión Europea con la intención de reducir la generación de residuos plásticos y prevenir la contaminación marina.

Diversos estudios realizados por instituciones europeas identificaron los tapones de plástico entre los residuos encontrados con mayor frecuencia en playas y entornos acuáticos. Su reducido tamaño favorece su pérdida durante el consumo, dificulta su recogida y aumenta el riesgo de dispersión en el medio ambiente.

Por este motivo, el artículo 6 de la Directiva establece que los recipientes para bebidas de hasta tres litros que incorporen tapones de plástico solo podrán comercializarse si dichos elementos permanecen unidos al envase durante la fase de utilización prevista.

De la exigencia legal a la especificación técnica

Tapones solidarios: normalización, ecodiseño y retos técnicos

Uno de los principales desafíos derivados de la Directiva fue la ausencia inicial de criterios técnicos que permitieran determinar cuándo un tapón podía considerarse realmente unido al envase.

La legislación establecía el objetivo, pero era necesario desarrollar herramientas que permitieran a fabricantes, laboratorios, autoridades y organismos de certificación evaluar el cumplimiento de manera homogénea en toda Europa.

Para responder a esta necesidad, el Comité Europeo de Normalización (CEN) elaboró la norma EN 17665, adoptada en España como UNE-EN 17665, que define los métodos de ensayo para verificar que los tapones permanecen unidos al recipiente durante el uso previsto.

Al ser una norma que nace de una solicitud de normalización por parte de la Comisión, se convierte en una norma armonizada y de obligado cumplimiento por parte de los estados miembros. Esta norma no prescribe un diseño concreto de tapón, sino que establece procedimientos reproducibles para comprobar el comportamiento funcional del conjunto envase-cierre.

¿Qué evalúa la UNE-EN 17665?

La UNE-EN 17665 analiza el comportamiento del sistema formado por envase y cierre durante las condiciones de uso previstas por el consumidor.

Para ello contempla diferentes escenarios de utilización que reproducen operaciones habituales como:

• La primera apertura del envase.

• Las sucesivas operaciones de apertura y cierre.

• La manipulación del tapón durante el consumo.

• Los movimientos habituales que pueden producirse durante el uso.

• La resistencia del sistema de unión entre el tapón y el envase.

El objetivo es comprobar que el cierre permanece unido al recipiente durante todo el ciclo de utilización previsto, evitando su separación accidental y reduciendo así la probabilidad de que estos pequeños elementos se dispersen en el medio ambiente o se pierdan durante la gestión de residuos.

La existencia de procedimientos de ensayo armonizados aporta seguridad jurídica a fabricantes y marcas, facilita la evaluación de la conformidad y favorece una aplicación homogénea de los requisitos regulatorios en toda la Unión Europea.

La elaboración de las normas europeas es un proceso colaborativo en el que participan expertos de distintos países y sectores industriales. En el caso de la UNE-EN 17665, España contribuyó activamente a través de los mecanismos nacionales de normalización.

ANAIP, como entidad responsable de la secretaría del Comité Técnico de Normalización CTN-UNE 53 Plásticos y Caucho, impulsó la creación de un grupo de trabajo específico para analizar los documentos desarrollados a nivel europeo y consensuar la posición española durante el proceso de elaboración de la norma.

Este grupo reunió a representantes de centros tecnológicos, fabricantes de tapones, empresas de la cadena de valor de los envases y otros expertos del sector, que trabajaron conjuntamente para estudiar las propuestas técnicas, identificar posibles mejoras y trasladar comentarios consensuados a los grupos de trabajo europeos responsables de la redacción de la norma.

La experiencia demuestra que la participación en normalización no solo permite conocer de forma anticipada las futuras exigencias técnicas del mercado, sino también contribuir activamente a su definición.

Con frecuencia se percibe la normalización como un proceso lejano o reservado a grandes organizaciones internacionales. Sin embargo, la realidad es que la participación de las empresas comienza en los comités nacionales.

En España, los expertos pueden canalizar sus conocimientos, necesidades y propuestas a través de los comités técnicos de UNE, que constituyen el punto de acceso a los trabajos desarrollados posteriormente en los organismos europeos e internacionales de normalización.

El CTN-UNE 53 Plásticos y Caucho es un ejemplo de esta función. A través de este comité, las empresas y organizaciones españolas pueden participar en la elaboración de normas que afectan directamente a sectores estratégicos como los envases, las tuberías, el reciclado o la economía circular.

Esta participación resulta especialmente relevante en un contexto regulatorio cada vez más exigente, donde las normas técnicas se han convertido en herramientas fundamentales para demostrar el cumplimiento de requisitos legales, garantizar la calidad de los productos y facilitar el acceso a los mercados.

Además, la presencia activa de expertos nacionales permite incorporar el conocimiento técnico acumulado por la industria española y contribuir a que las futuras normas tengan en cuenta la realidad tecnológica y productiva de las empresas.

Ecodiseño y economía circular

Desde la perspectiva ambiental, los tapones solidarios constituyen una aplicación práctica de los principios del ecodiseño.

Tapones solidarios: normalización, ecodiseño y retos técnicos

El objetivo no es únicamente reducir el consumo de materiales, sino mejorar el comportamiento del producto al final de su vida útil. Mantener unidos envase y tapón facilita que ambos componentes lleguen conjuntamente a las instalaciones de clasificación y reciclado.

En las plantas de tratamiento de residuos, los elementos de pequeño tamaño presentan mayores dificultades de captura y separación. Cuando los tapones permanecen asociados a las botellas, disminuye la probabilidad de pérdidas durante las etapas de recogida, transporte y clasificación.

Además, la medida contribuye a reducir la dispersión de residuos en el entorno y favorece una mayor recuperación de materiales.

Compatibilidad con el reciclado

Un aspecto especialmente relevante es que los nuevos diseños debían desarrollarse sin perjudicar los procesos de reciclado existentes.

En el caso de las botellas de PET, por ejemplo, los tapones suelen fabricarse con poliolefinas como HDPE o PP. Durante el reciclado mecánico, estos materiales se separan del PET mediante procesos de flotación debido a sus diferentes densidades.

Los nuevos sistemas de unión se han diseñado teniendo en cuenta estos procesos industriales, evitando interferencias significativas en las operaciones de clasificación y reciclado.

Por tanto, la innovación no se limita al cumplimiento legal, sino que busca integrarse en las cadenas de gestión ya existentes.

La importancia de la normalización

La implantación de los tapones solidarios constituye un caso especialmente ilustrativo de la interacción entre regulación, innovación y normalización.

La legislación europea identificó un problema ambiental concreto y estableció un objetivo de mejora. La industria respondió desarrollando nuevas soluciones técnicas capaces de mantener la funcionalidad de los envases y, al mismo tiempo, cumplir los nuevos requisitos. Paralelamente, la normalización proporcionó los métodos necesarios para evaluar objetivamente dichas soluciones.

Este modelo de colaboración entre administraciones, industria y organismos de normalización será cada vez más habitual en ámbitos relacionados con la economía circular, la reciclabilidad de los envases, la incorporación de material reciclado o el diseño sostenible de productos.

Por ello, la participación activa de las empresas en los procesos de normalización se ha convertido en un elemento estratégico para anticiparse a los cambios regulatorios y contribuir al desarrollo de soluciones técnicamente viables, competitivas y alineadas con los objetivos de sostenibilidad europeos.

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