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El proyecto B3CLAB busca el desarrollo de botellas biobasadas y biodegradables
El investigador líder del Laboratorio de Microplásticos en Aimplas, Juan Francisco Ferrer, explica que el principal objetivo del proyecto B3CLAB: “es dar con la formulación adecuada para desarrollar una botella de un polímero biodegradable que pueda procesarse por el mejor método posible y cumpla con las propiedades exigidas para la toma de muestras de agua para su posterior análisis en los laboratorios”.
De este modo, continúa explicando “podríamos sustituir los polímeros utilizados habitualmente procedentes de la petroquímica por polímeros de origen bio y biodegradables para así ofrecer al mercado un producto que contribuya a lograr el objetivo de cero emisiones netas para 2050”.
Factores como las propiedades mecánicas y físicas del material, costes y problemas en la gestión de residuos frenan la alternativa
“El uso de bioplásticos ofrece una alternativa para la fabricación de envases, sin embargo, todavía no se ha extendido ampliamente en la industria de los laboratorios de control de análisis, debido a factores como las propiedades mecánicas y físicas del material, costes y problemas en la gestión de residuos”, ha explicado el investigador.
El B3CLAB se enfrenta también al reto de la temperatura que pueden soportar en su procesamiento los plásticos biobasados y biodegradables, ya que la temperatura necesaria durante los procesos de inyección o extrusión suelen ser excesiva para esta clase de polímero y termina degradándolos.
El Instituto Tecnológico del Plástico Aimplas coordina el consorcio que desarrolla el proyecto y en el que también participan Aguas de Alicante, Labaqua, Assur Medical y la Universidad de Alicante.
Antecedentes del proyecto
Aguas de Alicante realizó en 2022 un estudio preliminar en el que se contó con tres laboratorios más del grupo Agbar y en el que se estimó un consumo de botellas de polietileno de 125.000 al año para la toma de muestras de agua trasladada a los laboratorios para su análisis y control de calidad.
Además, el estudio comprobó que los biopolímeros podían ser una alternativa real a estas botellas de polietileno. De aquel análisis surgió el proyecto B3CLAB, enfocado a la reducción del impacto ambiental por el consumo de plástico de origen fósil en estos laboratorios de control de calidad.
Este proyecto, liderado por Aimplas, está financiada por el Instituto Valenciano de Competitividad e Innovación (Ivace+i), a través de la convocatoria de Proyectos Estratégicos en Cooperación 2023 de la Agencia Valenciana de la Innovación, dotada con fondos europeos Feder.
