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La importancia estratégica de minimizar la contaminación por MOSH/MOAH en la industria alimentaria
Marco regulatorio y obligaciones legales
La Unión Europea avanza hacia la fijación de límites máximos legalmente vinculantes para los MOAH en alimentos, con una entrada en vigor prevista a partir de enero de 2027 y una aplicación progresiva hasta 2030. Estas restricciones tendrán un impacto directo en categorías especialmente sensibles, como aceites comestibles, cereales, alimentos infantiles y complementos alimenticios.
Mientras se concreta la legislación definitiva, varios Estados miembros han consensuado límites de actuación provisionales que obligan a retirar del mercado los productos que superen determinados umbrales: 0,5 mg/kg en alimentos secos con bajo contenido en grasa, 1 mg/kg en matrices con contenido graso medio y 2 mg/kg en productos con alto porcentaje de grasa. Francia ha adoptado una postura particularmente estricta, reforzando los controles oficiales y considerando la detección de MOAH como causa inmediata de retirada.
En paralelo, los métodos analíticos han experimentado una notable evolución. La estandarización de técnicas basadas en cromatografía líquida acoplada a cromatografía de gases ha permitido una cuantificación cada vez más precisa. En este contexto, la norma ISO 20122:2024 para aceites vegetales se ha convertido en un referente técnico para laboratorios y operadores del sector.
Salvaguarda de la salud del consumidor. Evidencias toxicológicas
Las evaluaciones más recientes de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) identifican a los MOAH con tres o más anillos aromáticos como los compuestos de mayor preocupación desde el punto de vista sanitario, debido a su potencial genotóxico y carcinogénico. Aunque estos compuestos pueden transformarse químicamente en hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), ampliamente reconocidos como cancerígenos, el riesgo más relevante se asocia a concentraciones superiores al 3%.
En cuanto a los MOSH de cadena corta (inferiores a C25), se ha observado su capacidad de bioacumulación en órganos como el hígado y el bazo, donde pueden generar microgranulomas. Si bien la evidencia científica disponible no confirma un riesgo significativo en los niveles actuales de exposición dietética, su carácter acumulativo justifica la necesidad de un seguimiento constante.
La detección documentada de MOAH en fórmulas infantiles, cremas de cacao y aceites vegetales pone de manifiesto la especial vulnerabilidad de los colectivos más sensibles, como lactantes y niños. Esta realidad exige reforzar los planes de muestreo y aplicar controles analíticos más exigentes en productos destinados a estas poblaciones.
Medidas de control y reducción del riesgo. Aplicación de buenas prácticas industriales
Selección de materiales: El empleo de lubricantes totalmente sintéticos certificados conforme a la norma ISO 21469 reduce de forma drástica el riesgo de presencia de MOSH/MOAH. Esta certificación evalúa todo el ciclo de vida del lubricante, desde las materias primas hasta su fabricación, envasado y almacenamiento. Asimismo, la sustitución de envases elaborados con fibras recicladas por soluciones con barreras funcionales —como capas de PET, aluminio o recubrimientos específicos— puede disminuir la migración de contaminantes entre un 85% y un 99%.
Auditorías basadas en HACCP: La identificación exhaustiva de los Puntos Críticos de Control debe abarcar las zonas de contacto directo con el alimento, los equipos con sistemas de lubricación, la recepción de materias primas y los tratamientos térmicos. La homologación de proveedores debe incluir la exigencia de informes analíticos de MOSH/MOAH con límites de cuantificación adecuados. Las auditorías específicas de lubricación permiten detectar riesgos en los planes de mantenimiento y proponer mejoras, como la sustitución de grasas minerales por lubricantes sintéticos certificados H1 libres de MOSH/MOAH en su formulación.
Vigilancia analítica continua: Los programas de muestreo estratificado deben centrarse en productos de mayor riesgo —conservas en aceite, pescados en aceite, cereales y chocolates— con una frecuencia regular. El uso de técnicas cromatográficas bidimensionales combinadas con espectrometría de masas facilita la identificación de marcadores geoquímicos que permiten rastrear con precisión el origen de la contaminación, ya sea en aceites o materiales de envasado.
Formación y cultura de calidad
La capacitación especializada del personal resulta esencial. Los equipos de calidad y laboratorio deben estar preparados para interpretar cromatogramas complejos y distinguir MOSH/MOAH de otros hidrocarburos. Por su parte, los departamentos de mantenimiento deben aplicar prácticas seguras en la gestión de lubricantes, como la codificación por colores y el almacenamiento segregado.
Los simulacros periódicos de crisis, que reproducen escenarios reales de contaminación, permiten entrenar a los equipos en la retirada eficaz de lotes afectados y en la comunicación transparente con las autoridades sanitarias, reduciendo así el impacto reputacional.
Klüber Lubrication: La única solución 100% segura del mercado
En un escenario donde la prevención de la contaminación por MOSH/MOAH se ha convertido en un factor estratégico, Klüber Lubrication destaca como referente en el sector alimentario. Además de desarrollar lubricantes con certificación H1 libres de MOSH/MOAH en su formulación, la compañía ha lanzado la gama Klüberfood 4DC, la única línea de coadyuvantes tecnológicos del mercado formulada íntegramente con aceites vegetales y diseñada para contacto directo con alimentos, reduciendo al mínimo el riesgo de contaminación.
A diferencia de los lubricantes H1 convencionales —autorizados únicamente para contacto incidental— o de los desmoldantes 3H, que continúan basándose en derivados del petróleo y presentan un riesgo residual, Klüberfood 4DC supone un salto cualitativo. Su formulación innovadora permite el contacto directo con alimentos sin comprometer la seguridad, marcando un avance generacional en la lubricación para la industria alimentaria.
Klüberfood 4DC ofrece:
• Ausencia total y verificada de MOSH/MOAH en toda su formulación
• Certificación específica para contacto directo con alimentos
• Alta compatibilidad con acero inoxidable, aluminio y plásticos técnicos empleados en equipos de procesado
• Excelente estabilidad térmica incluso en procesos exigentes como autoclaves, esterilización y vapor
• Optimización del consumo, con reducción de costes operativos sin pérdida de protección
Además, Klüber Lubrication acompaña a las plantas productivas mediante auditorías de lubricación, desarrollo de protocolos preventivos y formación del personal, consolidándose como un socio estratégico para las organizaciones comprometidas con la excelencia en seguridad alimentaria.
Compromiso ético y sostenibilidad
Más allá de las exigencias legales, la eliminación de estos contaminantes responde a una responsabilidad ética ineludible. Las políticas europeas de seguridad alimentaria están alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular el ODS 2 (Hambre Cero), el ODS 3 (Salud y Bienestar) y el ODS 12 (Producción y Consumo Responsables), que promueven la inocuidad de los alimentos, la protección de la salud y la transparencia en toda la cadena de suministro.
Protección del valor de marca
La pérdida de confianza del consumidor puede traducirse rápidamente en caída de ventas, ruptura de acuerdos comerciales y un deterioro duradero de la reputación empresarial.
Para los responsables de calidad, prevenir la contaminación por MOSH/MOAH va mucho más allá de una obligación técnica: es una decisión estratégica que protege la continuidad del negocio y responde a una clara tendencia de mercado. La combinación de rigor analítico, innovación en los procesos, una selección exigente de proveedores y el apoyo de soluciones avanzadas como Klüberfood 4DC permite a las empresas posicionarse como referentes en seguridad alimentaria, generando confianza en un entorno global cada vez más exigente. La próxima década demandará este nivel de compromiso para garantizar no solo el cumplimiento normativo, sino también la competitividad y sostenibilidad del sector alimentario.
