Inprovo lanza una nueva campaña en España para poner en valor las propiedades nutricionales del huevo. La iniciativa europea también se va a desarrollar en Hungría durante los próximos tres años y cuenta con una inversión en ambos mercados de más de...
La crisis energética tensiona al tejido empresarial, según Aecoc
La Asamblea General de Aecoc celebrada en Barcelona ha puesto de manifiesto la creciente preocupación del sector empresarial ante el nuevo escenario económico condicionado por el encarecimiento de la energía. El presidente de la organización, Ignacio González, ha señalado que el impacto del conflicto con Irán ha alterado de forma significativa las previsiones, generando un contexto de incertidumbre económica que afecta tanto al crecimiento como a la evolución de los precios.
Tras un 2025 en el que la economía española creció un 2,8% —aunque ya mostrando signos de desaceleración—, el inicio de 2026 ha estado marcado por un repunte de la inflación, impulsado principalmente por factores energéticos. En marzo, el IPC alcanzó el 3,4%, rompiendo la tendencia de moderación observada en la segunda mitad del año anterior. Sin embargo, la inflación subyacente se mantiene en el 2,7%, lo que evidencia que el incremento responde a un shock externo más que a una presión de la demanda interna.
En el ámbito alimentario, los datos muestran una cierta contención. El IPC de los alimentos se moderó hasta el 2,7% interanual, reflejando el esfuerzo de las empresas por evitar trasladar de forma inmediata el aumento de costes a los consumidores. Aun así, González advirtió que el impacto energético terminará afectando a toda la cadena de valor, desde la producción hasta la distribución, especialmente en sectores como el alimentario, donde los costes de insumos como los fertilizantes son determinantes.
Las previsiones económicas apuntan ahora a un crecimiento más débil y a una inflación media en 2026 que podría situarse entre el 3,2% y el 4,3%. Este contexto añade presión a un consumo interno que ya muestra signos de agotamiento, con un consumidor más prudente y una evolución moderada del gasto.
Paralelamente, el mercado laboral presenta un escenario mixto. Aunque el empleo se encuentra en niveles positivos, persisten problemas estructurales como una baja tasa de actividad, elevado paro juvenil y un incremento de los costes laborales sin mejoras proporcionales en los salarios reales.
Retos y normativas
Entre los principales desafíos, el presidente de Aecoc destacó la baja productividad y el aumento del absentismo laboral, cuyo coste ya equivale al 1,4% del PIB. Este fenómeno, vinculado a múltiples factores como el envejecimiento de la población o los problemas de salud mental, supone un riesgo tanto para las empresas como para la sostenibilidad del sistema de bienestar.
Asimismo, el sector ha mostrado su preocupación por el aumento de la hiperregulación, que ha multiplicado el volumen normativo en los últimos años, elevando los costes estructurales y dificultando la actividad empresarial, especialmente para las pymes.
Ante este escenario, Aecoc reclama un marco de estabilidad normativa, mayor seguridad jurídica y políticas que impulsen la competitividad empresarial. También subraya la necesidad de un mayor apoyo institucional frente al incremento de costes, señalando el desequilibrio entre el aumento de la recaudación fiscal y las ayudas desplegadas.
El sector del gran consumo insiste en su carácter estratégico y en la importancia de proteger toda su cadena de valor en un contexto especialmente vulnerable a factores externos, como los costes energéticos y logísticos, que seguirán marcando la evolución económica en los próximos meses.
