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La industria alimentaria planta cara a los aranceles de Trump en Estados Unidos
Un pequeño importador de vinos, V.O.S. Selections Inc, ha logrado esta semana derribar al gigante. Tan siquiera por un día. De momento. Su dueño, Victor Swartz, quien surte a sus clientes de Nueva York, Nueva Jersey y Filadelfia de vinos y licores, lideró la demanda judicial que el pasado miércoles hizo vibrar las bolsas de medio mundo, al provocar un serio traspié en el intento de Donald Trump por redibujar las relaciones comerciales de Estados Unidos con el resto del mundo.
Swartz y el resto de demandantes –desde una tienda de pesca online, hasta una marca de ropa ciclista femenina, unidos a una docena de Estados demócratas del país– aguardan ahora a que su victoria en el Tribunal de Comercio Internacional de Nueva York –que suspendió el pasado miércoles los aranceles basados en la ley de poderes económicos de emergencia internacional (IEEPA)– recobre su vigor, después de que otro tribunal, el de Apelaciones, un día después, suspendiera temporalmente la aplicación de la anulación de los aranceles.
“No somos una multinacional. No podemos aguantar esto indefinidamente”, relató el dueño de la tienda de vinos, sorprendido por su éxito en el Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos.
“Cuando fundé VOS hace cuarenta años, no pensé que acabaría demandando al poder ejecutivo de Estados Unidos. Solo quería importar vinos exquisitos de regiones únicas y compartirlos con gente que los apreciara”, declaró el importador, que ya sufrió el efecto de los aranceles durante el primer mandato de Trump.
Qué hacer en caso de emergencia
La rebelión de los negocios norteamericanos ha impactado en medio de una batalla más amplia por el poder en Estados Unidos. Donald Trump trató de colar su arsenal principal de aranceles basándose en un argumento de “emergencia nacional”. Sin embargo, el Tribunal de Comercio Internacional de Nueva York –que no cuestiona la existencia de dicha emergencia nacional– le ha replicado que el Gobierno debiera haber utilizado otras leyes para imponer sus aranceles, y no la IEEPA.
De hecho, el Tribunal de Comercio Internacional tan solo invalidó los aranceles basados en dicha ley de poderes económicos de emergencia internacional (IEEPA). Mientras que el resto de aranceles, que habían encontrado justificación en otras leyes distintas de la IEEPA, quedaron fuera de la querella iniciada por el importador de vinos y otras cuatro empresas representadas por la asociación Liberty Justice Center, activista por los derechos civiles.
Así, los aranceles anulados el miércoles, y reinstaurados el jueves –aunque se esperan nuevas noticias a partir del 5 de junio– son los mal llamados ‘aranceles recíprocos’ de hasta un 50% y los aranceles del 10% impuestos a casi todos los socios comerciales de Estados Unidos; así como los aranceles a Canadá, México y China, alegando una emergencia nacional motivada por la migración irregular y el tráfico de fentanilo.
Fuera del litigio, y por tanto plenamente vigentes, continúan otros aranceles como el 25% sobre el acero y el aluminio, además de los aranceles sobre los automóviles y piezas de automóviles, que fueron implantados con base en la sección 232 de la ley de expansión comercial de 1962; así como los aranceles a China por cuestiones de propiedad intelectual y robo de secretos comerciales, escudados en la sección 301 de la ley de comercio de 1974.
Cuestión de autoridad
El importador de vinos y el resto de demandantes argumentaron en su demanda contra los aranceles de Trump que el presidente había excedido su autoridad legal al invocar la citada ley IEEP para imponer las tasas a la importación de mercancías. Y sostuvieron que dicha ley no otorga al presidente el poder de imponer aranceles de forma tan amplia, y que la existencia de una supuesta “emergencia nacional” por culpa de los déficits comerciales crónicos que padece Estados Unidos respecto al resto del mundo o el flujo de inmigrantes y drogas distaban mucho de ser motivos válidos para ampararse en esa ley.
Así, el abogado principal de los demandantes, Jeffrey Schwab, tildó la política comercial de la Administración Trump como una “tremenda toma de poder”.
En esta línea, el Tribunal de Comercio Internacional que anuló el miércoles los aranceles –compuesto por tres jueces, elegidos bajo las diferentes Administraciones de Reagan, Obama y Trump– dictaminó que la potestad para “regular la importación” invocando a la ley IEEPA no autoriza los aranceles generales y amplios impuestos por Trump.
Tradicionalmente, la regulación general del comercio y la imposición de aranceles suelen parcelas exclusivas del Congreso en Estados Unidos. De hecho, la IEEPA –que carece en su articulado de mención alguna a la figura de los aranceles– fue una ley aprobada en 1977 precisamente, argumentan, para limitar el poder presidencial en esta materia.
Por su parte, la Casa Blanca se ha apresurado a tildar de “activistas” a los jueces que han parado los pies a Trump. Y han anunciado que el mandatario dispone de otras vías para llevar adelante su plan arancelario, según argumentaron los asesores económicos presidenciales, Peter Navarro y Kevin Hassett.
Respuesta el 5 de junio
Tras la suspensión de la sentencia que obliga a retirar los aranceles, el importador de vinos y el resto de demandantes responderán hasta el 5 de junio a la suspensión administrativa decretada por el Tribunal de Apelaciones.
Esto significa que por el momento los aranceles que habían sido declarados ilegales se seguirán cobrando mientras el Tribunal de Apelaciones considera el caso. Los importadores se afanan ahora en documentar esos pagos, con la expectativa de reembolsos abierta por la primera sentencia.
España pide volver a la situación inicial
Por su parte, el ministro de Economía del Gobierno español, Carlos Cuerpo, tras conocer la anulación parcial de los aranceles de Donald Trump, luego suspendida temporalmente por un segundo tribunal, ha abogado por regresar las relaciones comerciales entre España y Estados Unidos a la situación anterior a la aplicación de estas tasas.
“La Unión Europea tiene la mano tendida, por supuesto, pero no debemos tampoco olvidarnos de que, en caso de que no seamos capaces de llegar a un acuerdo, tenemos las herramientas necesarias para proteger a nuestras industrias y a nuestros trabajadores”, subrayó el titular español de Economía.
