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Tomra Food. Análisis del impacto del desperdicio alimentario mundial
La compañía Tomra ha destacado las principales consecuencias del desperdicio alimentario a nivel global. La empresa se ha sumado a la política de reducción del impacto que está causando este desaprovechamiento, cuyas cifras se elevan a más de 1.300 millones de toneladas al año
Tomra ha tomado partido en la lucha contra el desperdicio alimentario apostando por una política que colabora con la reducción de esta grave situación. Dicha decisión, basada en los datos aportados por la compañía sobre las pérdidas mundiales de alimentos, se ha fundamentado en colaborar con productores, procesadores y minoristas. El objetivo de esta actuación es optimizar la producción y maximizar los beneficios fortificando los beneficios de la tecnología. Tomra está comprometida con el desarrollo de sistemas de clasificación y calibrado que aprovechen al máximo la cadena de suministros y acaben con los residuos.
En este informe, la compañía ha destacado las elevadas cifras que atañen al desperdicio alimentario, que actualmente superan las 1.300 millones de toneladas anuales. Este número supone un tercio de toda la producción mundial en alimentos destinados al consumo humano. Para aminorar este problema, la ONU ha fijado el objetivo de reducir estas pérdidas por persona a la mitad en 2030.
Tomra analiza las causas del desperdicio alimentario
La compañía ha señalado la importancia de concienciar al consumidor por tomar una actitud más eficiente, y olvidar el concepto "usar y tirar". Las pérdidas de alimentos se sitúan en 115 kg por consumidor en Europa y EEUU y 6 u 11 kg en la zona del África Subsahariana. Asimismo, el impacto económico supone un gasto de 680.000 millones de dólares en países desarrollados y 310.000 millones en países subdesarrollados. Tomra ha destacado que el desperdicio de más de 50 millones de toneladas de fruta en Europa se basa en el atractivo visual del producto. Además, el grupo ha señalado a los supermercados como potenciales responsables de este efecto por las fechas estimadas de caducidad, que conducen al consumidor al rechazo de la compra.Francia ha sido el país pionero en prohibir el desecho alimentario en supermercados obligándoles a donar los productos a organizaciones benéficas y bancos de alimentos. Desde entonces, estados como Italia, Australia, Dinamarca, Dubai o Corea del sur han tomado medidas para luchar contra esta situación.
Este problema no se reduce solo a supermercados, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, un 30 0 40 por ciento de la producción se pierde antes de llegar a los establecimientos. Este malgasto se debería a causas como la caída del producto durante su transporte y la ausencia de instalaciones adecuadas de almacenamiento, tratamiento o transporte tras la cosecha.
Medidas para frenar las pérdidas del producto a nivel global
Tomra ha destacado las principales medidas para reducir el desperdicio alimentario, ya que eliminarlo totalmente sería improbable. Entre estas actuaciones se encuentra el refuerzo de la cadena de suministro, mediante la asistencia directa de productores e inversores en infraestructuras y transportes. Además, se señala la ampliación del sector alimentario y el de envasado para colaborar con esta política.Otra solución consistiría en el empleo de sistemas aislados de almacenamiento en frío con uso de energía solar. Este método, más útil en países cálidos subdesarrollados, permite conservar la fruta y la verdura en su postcosecha y ofrece a los productores almacenamiento y medios para conservarla, clasificarla, seleccionarla y embalarla.
Un estudio realizado en Brasil destacó la importancia del nivel de desperdicios en cosechas, que ascienden a 5.500 toneladas. Tomra ha indicado que algunos de los principales usos de estos desechos se se pueden emplear para fertilizante orgánico, enriquecimiento de suelo, biocombustible y alimento de ganado.
Algunas novedades tecnológicas, como el Internet de las cosas (IOT), podrían remediar este problema mediante sensores que midieran algunos parámetros de calidad del producto. La innovación es un elemento clave para impulsar la producción, y además, puede emplearse para identificar usos alternativos de los alimentos en lugar de desperdiciarlos. Tomra ha propuesto como una solución la visión 360 grados del producto, una solución que permitiría controlar e inspeccionar el producto en todo momento.
