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Olipes: “Nuestros valores son los de nuestra gente y los del trabajo bien hecho”
TF.- ¿Qué productos y servicios ofrece Olipes?
-Olipes es una marca nacional que fabrica y comercializa aceites y grasas lubricantes. La compañía desarrolla sus propios productos, no solo lubricantes líquidos, sino también grasas, que es una especialidad dentro del mundo de los lubricantes. Desarrollamos el producto desde la idea, lo probamos en laboratorio y en aplicación real con un número de muestra y recibimos la respuesta. Una vez hecho eso, vemos el seguimiento.
Dentro del sector alimentario, es necesario destacar que hay una directiva de la UE sobre maquinaria, que explica que los equipos y actores alrededor de la máquina, incluyendo los lubricantes utilizados en su mantenimiento, no pueden tener contacto, y esta condición se debe de poder comprobar durante toda la vida del equipo. Por eso, hemos hecho una gama de lubricantes, que llamamos para ‘contacto accidental’ con alimentos, que no contiene ciertos componentes que están totalmente prohibidos.
Esto no significa que un producto para ‘contacto accidental’ te lo puedas tomar. El concepto es que, si hay un contacto accidental de menos de diez miligramos de lubricante por kilogramo de comida, no pase nada, pues no se le proporciona al alimento ni toxicidad, ni color, ni sabor. A este tipo de ‘lubricante accidental’ lo llamamos H1.
Además de ello, hay una serie de aceites que llamamos desmoldeantes, en los que hay contacto sí o sí, los 3H, aceites que son prácticamente aceites blancos medicinales, totalmente puros, aceites vegetales.
TF.- ¿Cómo funcionan las certificaciones en el sector de los lubricantes en la industria alimentaria para saber que es de ‘contacto accidental’?
-Existe un organismo que pertenecía al gobierno de EE.UU., la NSF (National Sanitary Foundation), que según el listado de componentes prohibidos que proporciona la FDA, organismo estadounidense, declara si puede o no contenerlo. Al mandar la fórmula, la analizan y confirman si el lubricante está certificado para ese ‘contacto accidental’ con alimentos. Este NSF H1 es una garantía ante el usuario de que, si pone ese producto en el rodamiento y hubiera un contacto accidental, no pasaría nada.
Por otra parte, también está la norma ISO 21469, que certifica que el proceso de producción de lubricantes para ‘contacto accidental’ está certificado y se hace de forma correcta en el proceso que va desde recibir la materia prima hasta que el producto sale de la instalación; es decir, el almacenamiento de materias primas, la fabricación, las mezclas, los aparatos, los procedimientos, el control de calidad, e incluso los envases y las etiquetas.
En el tema de las certificaciones, es importante recalcar que hay una tarea de enseñanza y aprendizaje que llevar a cabo por parte del personal de mantenimiento y de los equipos sobre a qué nos referimos con el tema ‘contacto accidental’, o qué es MOSH y MOAH. Es una cadena y debe haber una labor de formación a todos los niveles. En el nuestro, que es la lubricación, intentamos encontrar la manera de hacerlo en las asociaciones, ponernos en contacto con los diferentes órganos, los auditores, y las propias empresas de certificación para que no pidan cosas que no tienen sentido. Hemos avanzado, pero tenemos mucho por hacer.
TF.- ¿Cómo afrontan las normativas y regulaciones dentro del sector de los aceites y las grasas lubricantes?
-Estamos trabajando en alternativas porque hay muchos componentes que se han venido utilizando y ahora no vamos a poder usar. Por ejemplo, el óxido de titanio se utilizaba frecuentemente en muchas formulaciones de ‘contacto accidental’. El politetrafluoroetileno también, o todos los PFAS, y estamos buscando alternativas para sustituir esos componentes. Es una gran oportunidad para nosotros el investigar con coeficientes de fricción.
Una de las cosas que más nos preocupa en Olipes a la hora de fabricar un lubricante es cómo envejece el lubricante. Nuestra gran preocupación es que no solo cumpla en la puerta de nuestra fábrica o en el laboratorio, sino que en 500, 1.000 y 1.500 horas siga ofreciendo sus características. Para ello, siempre proponemos a todos nuestros clientes los estudios dentro del mantenimiento predictivo.
TF.- ¿Qué peso tiene la sostenibilidad y el cuidado del medioambiente en la compañía?
-Hay que tener en cuenta un aspecto importante en este sentido. Normalmente, los lubricantes para la industria alimentaria los hacemos con aceite sintético de muy altas prestaciones, y para fabricar un aceite sintético, la huella de carbono de la propia fabricación de esa base sintética es alta, pero ese aceite va a durar el triple o el cuádruple, por lo que es importante mirar la huella de carbono total y fijarse en el recorrido entero, el footprint.
Muchas veces, por querer hacer un biodegradable se opta por un aceite vegetal, que funciona, pero sus características no son tan óptimas como las de un aceite biodegradable sintético. Por ello, con el sintético la huella es mayor, pero después al medioambiente le va a venir mejor porque dura mucho más tiempo.
TF.- ¿Cuál es la dimensión actual de Olipes en cuanto a instalaciones y personal?
-Somos alrededor de unas cien personas. Está la parte de fabricación, la de I+D+i y la de administración en Campo Real. También tenemos una red comercial para vender los productos. Trabajamos fundamentalmente mediante distribuidores, aunque también con venta directa en algunos clientes muy grandes. Tenemos una planta de lubricantes dividida entre aceites, que llamamos líquidos, y grasas. También una sección de anticongelantes, que incluye refrigerantes para la industria alimentaria.
Además de ello, estamos construyendo una nueva fábrica. De esta forma, vamos a separar la fabricación de grasas y aceites, dejando en las instalaciones actuales solo las grasas, ampliándolas y automatizándolas de cara a poder hacer diferentes formatos, y rediseñándola para contar con la posibilidad de hacer menores cantidades o lotes más pequeños; y así poder focalizar toda la zona de líquidos refrigerantes y lubricantes líquidos en la nueva planta.
TF.- ¿Qué valores diferenciales de la compañía destacaría respecto a su competencia?
-Le damos mucha importancia a la gente que trabaja aquí. La persona es muy importante. Es una empresa familiar, por lo que somos como una gran familia. Nuestros valores son los de nuestra gente y los del trabajo bien hecho. También nos distingue la capacidad para dar soluciones y el servicio de acompañamiento al cliente. En definitiva: personas, servicios, reinversión en I+D+i, y que el producto que salga de aquí aguante, tanto al salir como al haber pasado 2.000 horas para que el cliente nos pida más.
Además, a través de la Fundación Abriendo Caminos, Olipes aporta cada año hasta el 10% de sus beneficios a planes de mejora sanitaria, integración social, educación y formación a niños y jóvenes en riesgo de exclusión social.
TF.- ¿Qué importancia tiene en Olipes el departamento de I+D+i?
-Se le dedica mucha inversión a este departamento. El 10% del presupuesto de la compañía, que, además, también reinvierte el 75% de sus beneficios en I+D+i, algo que se ve reflejado en la modernidad de sus laboratorios, oficinas e instalaciones de fabricación, envasado y almacenamiento altamente automatizados.
TF.- ¿Cuáles han sido sus novedades más recientes en el mundo de la industria alimentaria?
-Hemos lanzado recientemente un aceite térmico sintético. Normalmente lo que se ha utilizado hasta ahora en la industria alimentaria eran aceites blancos medicinales o algún aceite sintético que no ha dado resultado.
Por eso, hemos sacado al mercado Oliterm SFG 32, un aceite sintético para sistemas de intercambio de calor en la industria alimentaria, que a 300 grados en continuo no se craquiza y sigue funcionando muy bien. Con este aceite, la duración se extiende muchísimo, y el hecho de no tener que estar parando para analizar cada poco tiempo, sino cada seis meses mirar los insolubles en pentano, por ejemplo, supone una gran rentabilidad para el cliente.
TF.- ¿Cómo han cerrado el ejercicio económico de 2025 y cómo se presenta el de 2026?
-El balance de 2025 ha sido bueno, se han abierto nuevos mercados, y ya son 48 países donde estamos presentes. Pero, como todos los fabricantes de lubricantes, en 2026 no esperábamos la situación e incertidumbre a nivel mundial que se está viviendo ahora. No sabemos qué va a pasar, y esto es una oportunidad para nosotros, porque están llamando muchos clientes y empresas que se están viendo con problemas. Esto nos está abriendo puertas.
En Centroamérica y América del Sur, estamos hablando constantemente con distribuidores de lubricantes que necesitan una marca alternativa porque la marca que están vendiendo no tiene lubricantes allí. Es una oportunidad también.
TF.- ¿Qué porcentaje representa la exportación? ¿A qué países venden?
-La marca está presente en 48 países, a los que Olipes ofrece productos especiales de máxima calidad y alto valor añadido. De nuestro mercado, más de la mitad está fuera de España. Se vende mucho en Centroamérica y América del Sur, pero también estamos en Oriente Próximo, en toda Europa y, por supuesto, en África. Trabajamos nuestra propia marca y también desarrollamos marcas de otras compañías que nos lo solicitan.
TF.- ¿Cuáles son los proyectos más destacados que le gustaría citar?
-La sustitución de componentes prohibidos, como sustituir el politetrafluoroetileno (PTFE) o el óxido de titanio por otros. O las grasas de poliurea, que llevan siendo el futuro muchos años, pero que no acaban de serlo. Y estamos trabajando en cómo sustituir componentes peligrosos, o que puedan llegar a ser declarados como peligrosos, por otras alternativas que funcionen.
A nivel global, Olipes es un referente para el sector petroquímico internacional, desarrollando una media de 50 nuevas formulaciones de producto cada año, que se incorporan a su portfolio de más de 2.500 referencias, comercializadas bajo la marca Olipes o envasadas para las más de 80 marcas para las que fabrica, entre las que se encuentran destacados OEMs.
