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“La nueva normalidad es una oportunidad de impulsar cambios que fortalezcan la cadena alimentaria”
Las compañías de alimentación y bebidas son “la primera rama manufacturera del sector industrial en España”, que constituye “un sistema muy competitivo, que ha demostrado estar a la altura de las circunstancias en una situación tan excepcional como la crisis sanitaria actual”, señala José Miguel Herrero, director general de la Industria Alimentaria del MAPA, quien enfatiza en que las empresas deben seguir trabajando para garantizar “alimentos de calidad y sostenibles”
El sector alimentario es la primera rama manufacturera de la industria en España, con 118.681,8 millones de euros de cifra de negocio, que representa el 23,5% del total, el 21,1% de las personas ocupadas y el 18,7% del valor añadido.
Cuenta con 30.730 empresas que representan el 15,4% de la industria manufacturera. El 96,3% son empresas con menos de 50 empleados (29.600) y el 80,0% cuentan con menos de 10 trabajadores (24.573).
Por subsectores, los más relevantes en base a la cifra de negocios son: industria cárnica, 26.291 millones de euros (22,1%); fabricación de bebidas, 17.256 millones (14,5%); productos de alimentación animal, 12.598 millones (10,6%); aceites y grasas, 12.324 millones (10,4%), y preparación y conservación de frutas y hortalizas, con 10.091 millones de euros (8,5%).
Respecto al comercio exterior alimentario transformado, durante 2019 el valor de las exportaciones fue de 31.900 millones de euros y el de las importaciones de 22.513 millones. El saldo es positivo, con 9.387 millones de euros (crecimiento de un 21,6%) y con una tasa de cobertura siete puntos mayor que la de 2018, situándose actualmente en un 142%.
Tenemos, por lo tanto, un sistema agroalimentario muy competitivo y que ha demostrado estar a la altura de las circunstancias en una situación tan excepcional como la crisis sanitaria actual, garantizando el abastecimiento en todo momento a la población.
Pero una vez superado el momento más crítico de la crisis sanitaria, debemos continuar trabajando para poder seguir atendiendo a la sociedad con alimentos de calidad y sostenibles y poniendo en valor los alimentos que producimos. Empresas y Administración debemos esforzarnos por conectar con un consumidor que cada vez es más exigente, con gustos cambiantes, que se comunica en las redes sociales, que busca la personalización y un trato diferenciado. La nueva normalidad es una oportunidad de impulsar el cambio hacia aquellos aspectos que fortalezcan la cadena alimentaria.
La industria de la alimentación y las bebidas se enfrenta a importantes retos, como son los relacionados con la sostenibilidad (económica, social y medioambiental) y la economía circular.
En este sentido, la reducción del desperdicio alimentario es una de las prioridades del ministerio, de tal manera que la estrategia “Más alimento, menos desperdicio” se incluye de manera transversal en otras políticas a nivel nacional relacionadas con la sostenibilidad, como son la Estrategia Española de Economía Circular, el Programa Estatal de Prevención de Residuos 2014-2020 o el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 del Miteco. Y en esta estrategia, el papel de la industria alimentaria es fundamental a través de la innovación de productos y envases.
Según datos de la FAO, alrededor de un tercio de los alimentos producidos a nivel mundial no llegan a la mesa de los consumidores, porcentaje que alcanza alrededor del 20% en el entorno europeo. En España, en 2019 los hogares desperdiciaron alrededor de 26 millones de kilogramos por semana, a lo que hay que sumar las pérdidas en el resto de los eslabones.
Además, el desperdicio de alimentos tiene un impacto directo sobre el medio ambiente, puesto que es responsable del 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
Otro reto al que se enfrenta la industria alimentaria es el de la creciente preocupación de la sociedad por una alimentación saludable. Desde el MAPA defendemos que no existen alimentos buenos o malos, mucho menos “basura o insanos”, sino hábitos mejores o peores. Cada consumidor debe optar por lo que mejor le siente y siempre desde la mejor educación alimentaria. Y aquí creemos que los medios de comunicación juegan un papel esencial en la búsqueda y puesta a disposición del consumidor de la más adecuada y rigurosa información.
En este sentido, considero que la industria de la alimentación y las bebidas debe desarrollar una estrategia proactiva de desarrollo de iniciativas relacionada con hábitos de vida y consumo saludable y de educación alimentaria.
Por último, la industria, como el resto de agentes de la cadena alimentaria, ha trabajado con el MAPA en el anteproyecto de ley de reforma de la Ley 13/2013 de 2 de agosto, de medidas para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria, que ha visto la luz en el Real Decreto 5/2020, de 25 de febrero. Se han establecido medidas para reforzar la posición de los productores primarios ante los operadores de la transformación, la comercialización, la industria y la distribución alimentarias, permitiendo una mejora notable de las condiciones de la venta de sus productos y haciendo frente a los graves problemas que venía soportando este colectivo en los últimos tiempos.
Nuestra voluntad, especialmente en estas circunstancias extraordinarias en las que la cadena alimentaria trabaja a pleno rendimiento y superando las adversidades, es dotar a esta de más robustez y garantizar en todo momento la transparencia, lo que permitirá una, si cabe, mejor respuesta ante los riesgos a los que se enfrenta el sector agroalimentario.
