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“Potenciar e invertir en I+D+i es esencial para conseguir una mayor modernización de la industria agroalimentaria”
Desde CIAL (CSIC-UAM) se constata el grado de “madurez, robustez, estabilidad, resiliencia y solidaridad” de la industria alimentaria, que se ha adaptado “a gran velocidad a las circunstancias” de la pandemia. Una de las claves con las que las empresas han desafiado al Covid-19 ha sido “el enorme desarrollo en la actualización de sus equipos e instalaciones con el objeto de asegurar el control en todas las fases de la producción”, concluyen
Debido al Covid-19, desde hace más de un año se está viviendo en el mundo una situación, a todos los niveles, que pone a prueba los soportes básicos de la sociedad. Uno de estos soportes es la alimentación, vehiculizada a través de la industria alimentaria. Tanto es así, que responsables de la OMS en el 18º Congreso AECOC de Seguridad Alimentaria y Calidad han destacado el rol fundamental de dicha industria durante la pandemia a la hora de producir y proveer alimentos a la población garantizando un consumo seguro.
La industria agroalimentaria es el principal sector de la industria española, destacando mundialmente debido en gran parte a la propia idiosincrasia del país que facilita el cultivo, la producción y la elaboración de alimentos nutritivos, saludables y de gran palatabilidad, sin olvidar el enorme esfuerzo que lleva realizando este sector desde hace años. Así, nuestras empresas mantienen unos elevados estándares de calidad y de seguridad alimentaria tanto en la producción como en la distribución de los alimentos.
Durante la crisis del Covid-19, la industria agroalimentaria de nuestro país ha demostrado un elevado grado de madurez, robustez, estabilidad, resiliencia y solidaridad. Así, dicha industria ha ido adaptándose a gran velocidad a las circunstancias, garantizando la producción y distribución de alimentos. Es destacable el incremento en 2020 del sector agroalimentario con un 4% en el PIB de nuestra economía, 1,3% más que en 2019. Según un informe reciente de la FIAB, la industria de alimentos y bebidas ha experimentado un aumento de las exportaciones de un 4,4%, siendo España el cuarto país exportador de Europa y el octavo a nivel mundial. Por todo ello, no es difícil imaginar que, dentro del Plan de Recuperación del Estado, este sector debería ser uno de los más apoyados.
El tejido empresarial de la industria agroalimentaria española se caracteriza por estar constituido por un alto número de pymes, a diferencia de otros países, existiendo escasa relación con los organismos estatales de investigación, lo que dificulta la transferencia del conocimiento generada en proyectos subvencionados por el Estado. En este sentido, es necesaria una gran inversión en I+D+i para mejorar la apuesta de las empresas por el desarrollo de nuevos productos y procesos en los que se garantice la elaboración de alimentos seguros, sanos, organolépticamente aceptados, sin descuidar la sostenibilidad en ningún eslabón de la cadena.
Seguridad alimentaria
Entre las diferentes investigaciones llevadas a cabo durante los últimos años, se ha prestado gran atención a la obtención de ingredientes y alimentos a partir de los subproductos de la industria agroalimentaria, poniendo gran énfasis en la bioactividad y propiedades benéficas para el consumidor. En este sentido, es necesario seguir realizando estudios para optimizar las condiciones de producción de los alimentos manteniendo, o incluso mejorando, la calidad y la seguridad alimentaria, revalorizando los subproductos que se generan y minimizando la contaminación y el vertido de residuos. Este relevante papel del sector alimentario en el afán por controlar el cambio climático debe materializarse en la toma, por parte de las autoridades, de medidas decisivas para que la producción y distribución de alimentos no contribuya a la contaminación medioambiental. Además, es preciso conocer también el efecto que el cambio climático está provocando en nuestros cultivos.Con la potenciación de la I+D+i también se puede conseguir una mayor modernización de la industria agroalimentaria no solo en la apuesta por nuevas tecnologías de procesado y distribución, sino también en la digitalización. Son muchas las empresas del sector que han experimentado un enorme desarrollo en la actualización de sus equipos e instalaciones con el objeto de asegurar el control en todas las fases del proceso, garantizando la calidad y la trazabilidad de los productos. Este aspecto ha sido clave en la respuesta de la industria alimentaria frente al Covid-19.
Por último, un aspecto también muy importante es el relacionado con un incremento de la producción en España. A veces, la producción puede llegar a resultar más económica fuera de nuestro país y, así, desde hace varios años, la industria, incluyendo los sectores productivos, han optado por elegir otros países, dejándonos principalmente el plano de la distribución. La solución a la situación de crisis que ahora estamos sufriendo, pasa indefectiblemente por aumentar dicha producción en España, para lo que se necesitan precios competitivos, siendo necesario un incremento de inversiones por parte del Estado para el sector agroalimentario.
Sin duda, el Covid-19 nos ha dejado grandes tragedias, pero al mismo tiempo grandes enseñanzas. Se trata de entender que solo si creemos en nuestras capacidades y lo ponemos en práctica, seremos capaces de salir airosos, no solo para vivir el día a día, sino para estar preparados ante nuevas eventualidades que se puedan producir, que esperemos tarden mucho tiempo en llegar…
