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“Un marco regulatorio estable es clave para construir un entorno favorable a la actividad empresarial”
La evolución de la economía española durante los primeros meses de 2024 mantiene un notable dinamismo, confirmándose la mejora de la actividad industrial y acelerándose los servicios. En lo laboral, la afiliación a la Seguridad Social ha alcanzado un nuevo récord histórico en abril, con más de 21,1 millones de personas afiliadas, cerrando así un cuatrimestre favorable también para la creación de empleo.
Por su parte, la inflación general se aceleró una décima el pasado mes de abril, hasta el 3,3%, mientras que la subyacente mantuvo su senda de gradual moderación y se situó en el 2,9%. Los productos energéticos ya se sitúan como el componente más inflacionista de la cesta, por encima de los alimentos, al recuperar de nuevo tasas positivas interanuales.
Las previsiones que hacen los servicios de estudios de CEOE es que la inflación se sitúe en tasas en torno al 3% durante este ejercicio y que la subyacente continúe moderándose, aunque esta evolución se verá condicionada, lógicamente, por el ritmo de reversión de las medidas antiinflacionarias y por los precios de las materias primas en los mercados internacionales.
A pesar de la sorpresa positiva del déficit público en 2023 (-3,7% del PIB), todos los organismos coinciden en apuntar que el saldo presupuestario se estabilizará algo por encima del -3% del PIB en los próximos años.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) –en línea con otras instituciones– ha estimado que la economía española crecerá un 1,9% en 2024.
Si ponemos la vista en el ámbito internacional, este organismo financiero ha revisado ligeramente al alza sus previsiones para el crecimiento mundial durante este ejercicio, hasta el 3,2%, la misma tasa que en 2023, y el mismo ritmo que se estima para 2025, si bien con sensibles diferencias entre países.
Parece que la recuperación de la actividad mundial está siendo lenta pero constante. Y todo ello a pesar de los factores que operan en el entorno global y que no lo hacen precisamente propicio para el crecimiento de la actividad económica, con el enquistamiento de la guerra en Ucrania y la situación en Gaza, o los nuevos equilibrios geopolíticos mundiales en fase de definición, a lo que hay que añadir el endurecimiento de la política monetaria, unos costes de endeudamiento más elevados, un menor respaldo fiscal y un incremento muy moderado de la productividad.
La incertidumbre, la complejidad y la volatilidad caracterizan el escenario internacional, a lo que se añade, en nuestro país, una legislatura incierta y con equilibrios precarios, en la que se dibuja una política económica de escaso apoyo al mundo de la empresa y un horizonte presupuestario de previsible tensión.
Desde CEOE llevamos tiempo demandando un entorno más favorable a la actividad empresarial, en el que la incertidumbre, la crispación y la polarización dejen paso a la confianza, la moderación y el entendimiento. En el que se ponga en valor el papel de los empresarios y las empresas como verdadero motor para la creación de riqueza y empleo, bienestar y prosperidad para toda la sociedad y, de este modo, se favorezcan inversiones que el país necesita de cara a afrontar profundas transformaciones, como la digitalización y la sostenibilidad, en las que estamos inmersos.
Recientemente, CEOE ha publicado el informe ‘Producción normativa en 2023’ –como viene realizando desde 2015– con el fin de analizar la evolución del complejo marco legislativo español, según el cual el año pasado se aprobaron un total de 683 normas estatales en nuestro país; es decir, dos cada día, a pesar de que durante casi la mitad del año el Gobierno estuvo en funciones, con las consiguientes limitaciones que esto implica.
Según este informe, el conjunto de las páginas publicadas por los boletines oficiales de ámbito estatal y autonómico alcanzó el número de 1.275.465 en 2023, lo que supone que para que una persona esté complemente actualizada sobre las novedades legislativas publicadas el pasado año tendría que leer cerca de 3.494 páginas al día.
O lo que es lo mismo, ese número de páginas equivaldría al peso de aproximadamente once vacas lecheras (unos 6.370 kilos). Un exceso de carga burocrática que resulta insoportable para muchas empresas y que, en el mejor de los casos, supone una auténtica barrera para aumentar su competitividad y seguir creciendo y creando empleo.
Precisamente, un marco regulatorio estable y predecible sería uno de los pilares sobre el que construir ese entorno favorable a la actividad empresarial por el que vamos a seguir trabajando desde CEOE.
