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Alimentaria, 50 años de punto de encuentro imprescindible
Hay ferias que nacen como escaparates de la industria y otras que, con el paso del tiempo, acaban convirtiéndose en auténticos termómetros de un sector. Alimentaria pertenece claramente a la segunda categoría. Cuando en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación la organización presentó el 9 de marzo la última hora de la edición que celebrará su 50 aniversario en los siguientes 15 días, el acto tuvo inevitablemente tanto de balance histórico como de mirada hacia el futuro. Pienso que esa es una de las clave de su crecimiento, dar servicio al mercado de alimentos y bebidas de nuestro país.
El ministro de Agricultura, Luis Planas, quiso participar en la presentación institucional de esta próxima edición de Alimentaria, que volverá a celebrarse junto a Hostelco en el recinto de Fira de Barcelona Gran Via. Un encuentro que reunirá a miles de empresas y profesionales del sector alimentario y del foodservice, y que se ha consolidado como uno de los grandes eventos europeos de la industria.
Pero, más allá de las cifras que, sin duda, son importantes de expositores, visitantes internacionales o metros cuadrados de exposición, Alimentaria también es memoria, una historia que fue magistralmente recordada por José Luis Bonet, presidente emérito del salón y presidente de la Cámara de Comercio de España; Ignacio Silva, presidente de la FIAB; José María Bonmatí, director general de Aecoc y J. Antonio Valls, director general de Alimentaria Exhibitions, en una deliciosa mesa redonda, si me permiten el adjetivo, para este recorrido de cinco décadas.
Una historia larga para muchos profesionales del sector, como yo misma, porque en mi caso he participado más de tres décadas, casi cuatro, porque mi relación con la feria se remonta a 1990. Entonces acudimos por primera vez a Alimentaria con la cabecera Dulces Noticias, nuestra primera revista con apenas un año de trayectoria, cuando el sector de confitería, pastelería industrial y snacks vivía una etapa de fuerte transformación industrial y expansión comercial. Allí expusimos en el Salón Mundidulce, que entonces daba fiel reflejo de esa transformación y a la feria no faltaba nadie, ni industria, ni clientes, ni proveedores, unos como expositores, otros como visitantes.
Desde entonces, Alimentaria ha cambiado al mismo ritmo que lo hacía la industria alimentaria española. Las empresas se internacionalizaron, las categorías se multiplicaron y la innovación pasó a ocupar el centro del escenario.
A partir de 1998, ya con la cabecera Tecnifood en la calle, nuestra presencia en la feria continuó acompañando también la evolución tecnológica del sector: nuevos procesos, automatización, seguridad alimentaria, ingredientes funcionales y, más recientemente, digitalización y sostenibilidad eran el día a día de nuestra industria alimentaria.
Cada edición ha reflejado su momento histórico. Las décadas de expansión industrial, la globalización de las marcas españolas, el auge de la gastronomía como elemento de proyección internacional o la irrupción de nuevas tendencias de consumo.
Durante el acto celebrado en el ministerio, Planas recordó el papel estratégico del sistema agroalimentario español, uno de los pilares de la economía nacional y uno de los grandes motores exportadores del país. En ese contexto, Alimentaria funciona desde hace años como una gran plataforma de negocio e internacionalización para las empresas españolas, así como un punto de encuentro entre industria, distribución, hostelería y proveedores de tecnología.
No es casualidad que el certamen haya alcanzado medio siglo de vida. Pocas ferias profesionales logran mantener su relevancia durante tanto tiempo en un sector tan dinámico como el alimentario.
La edición que celebrará este aniversario aspira a ser, además de una conmemoración, una demostración del momento que vive la industria: innovación, apertura internacional, nuevos modelos de consumo y una creciente conexión entre alimentación, gastronomía y tecnología.
A lo largo de estas cinco décadas, Alimentaria ha visto desfilar generaciones de empresarios, tecnólogos, distribuidores y todo tipo profesionales que han construido el sector tal y como lo conocemos hoy. Y también periodistas que hemos contribuido a poner en contacto a profesionales y que hemos participado de esa historia contándola.
Me agrada echar la vista atrás y recordar la evolución de la feria desde ese 1990 en que yo la conozco y, por supuesto, mirar al futuro que nos aguarda desde la atalaya que constituye este punto de encuentro imprescindible.
