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Cinco ventajas de los alimentadores electromagnéticos de Tarnos para la industria hortofrutícola
Los alimentadores vibrantes electromagnéticos son sistemas que permiten mejorar la precisión, la productividad y la reducción de desperdicios en el procesamiento de frutas y verduras. Se emplean tanto en la clasificación de los productos por tamaño y calidad antes del envasado, como en el transporte en distintas etapas del proceso, como en su recorrido hacia las máquinas de envasado.
Facilitan la dosificación uniforme de frutas y verduras hacia las líneas de procesamiento, envasado o clasificación
“En la industria hortofrutícola, la eficiencia y precisión en la manipulación de las frutas y verduras es esencial para garantizar su calidad y buen estado”, destacan en Tarnos, que además prevé cómo “a medida que la industria continúa evolucionando, es probable que veamos un aumento en la adopción de estas tecnologías, en beneficio tanto de productores como de consumidores”.
La compañía ofrece a este sector alimentadores innovadores y eficientes que funcionan mediante un sistema electromagnético que genera vibraciones de alta frecuencia y baja amplitud, facilitando la dosificación uniforme de frutas y verduras hacia las líneas de procesamiento, envasado o clasificación.
Las cinco ventajas
La compañía destaca las características de sus alimentadores vibrantes electromagnéticos y las cinco ventajas que aportan a la industria hortofrutícola:
1. Precisión en la dosificación: Estos alimentadores permiten un control preciso sobre la cantidad de producto transportado, lo cual es esencial para evitar desperdicios y asegurar que se cumplan las especificaciones de producción.
2. Reducción de daños y desperdicios: Gracias al uso de vibraciones frecuentes y de bajo recorrido, se minimizan los daños en frutas y verduras delicadas, ayudando a mantener la calidad del producto final.
3. Flexibilidad: Los alimentadores pueden ajustarse fácilmente para manipular distintos tipos de productos, desde frutas pequeñas como fresas hasta hortalizas de mayor tamaño como calabazas.
4. Facilidad de limpieza: Las bandejas, diseñadas en acero inoxidable, no solo son fáciles de limpiar, sino que también evitan que queden restos o trazas de producto en las superficies en contacto con el material, cumpliendo así con las estrictas normas de higiene de la industria alimentaria.
5. Aumento de la productividad: Al automatizar el proceso de alimentación, se reduce la necesidad de intervención manual, lo que permite que los operarios se concentren en otras tareas y se incremente la eficiencia operativa general.
Desde hace 70 años, Tarnos diseña y fabrica equipos vibrantes para el manejo de materiales en diferentes industrias y ha participado en numerosos proyectos y aplicaciones. Con esa experiencia, señalan, pueden resolver “problemas en muchos procesos críticos de manipulación de materiales”.
