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El 27% de las biotech ya se dedican al sector de la alimentación, según AseBio
El Informe 2024 de la Asociación Española de Bioempresas AseBio constata el crecimiento imparable de la biotecnología aplicada a muy distintos sectores, entre ellos el agroalimentario, que ocupa ya la segunda posición en el ranking de áreas de actividad, con el 27% en alimentación y el 17% en agricultura y producción forestal; solo por detrás de la salud humana, con el 58% de las compañías.
Bajo el título ‘Hacia una Europa más competitiva’, el estudio presenta los principales indicadores del sector biotecnológico en España en 2023 y 2024, una visión detallada de cómo la innovación biotecnológica nacional está impulsando la competitividad europea y casos de éxito de empresas y entidades que detallan los avances obtenidos.
La productividad por empleado en las biotech es tres veces superior a la media nacional
Las empresas biotech en España generaron más de 13.000 millones de euros de renta, 1,1% del PIB nacional en 2023, ejercicio al que se refieren algunos de los datos del informe. La facturación global experimentó una caída del 25%, pero desde AseBio indican que se debe a una corrección del impacto que generó en 2021 y 2022 la comercialización de las vacunas frente al Covid-19. La recaudación fiscal supuso 5.229 millones.
Son cada vez más las empresas dedicadas al sector. Con datos de 2024, España contaba con 1.014 empresas, un 4,1% que el año anterior. El 52% son micropymes y el 43% son pymes. Cataluña es la comunidad autónoma con mayor número (25%), seguida de Madrid (18%), Andalucía (13%), País Vasco (10%) y la Comunidad Valenciana (9%).
Las biotecnológicas dieron trabajo en España a 131.214 empleados, el 0,67% del total nacional. Desde la Asociación destacan que la productividad por empleado en estas compañías es tres veces superior a la media nacional. Y los salarios duplican la media nacional. Las mujeres representan el 60% del personal dedicado a actividades de I+D y el 29% de los equipos directivos de las empresas biotecnológicas.
Destaca también la inversión en I+D del sector biotecnológioco, que en 2023 alcanzó los 1.282 millones de euros, un 5,2% respecto al año anterior. Las biotech invirtieron 865 millones de euros, un 68% financiado con fondos propios. El 45% se destinó a retribuir al personal investigador y técnico. Les siguen los fondos procedentes del sector empresarial, con un 12%, y los fondos procedentes de la administración pública, con un 9%.
Con estos datos, las empresas del sector ascienden hasta la cuarta posición en cuanto a la intensidad de inversión en I+D. Y son las segundas en el ranking de sectores con mayor porcentaje de investigadores sobre el total de empleados, con un 16% del total.
Captación de inversiones en 2024
AseBio ha presentado también datos sobre captación de inversión en el sector en 2024. Fueron 181 millones de euros en 53 operaciones. La asociación explica que “aunque estas cifras suponen un descenso del volumen total captado respecto a los 228 millones de euros del 2023, es importante señalar que se ha producido un aumento significativo del 26% en el número de operaciones”.
El volumen de inversión captado en operaciones de ampliación de capital con participación de inversores internacionales alcanzó los 64 millones de euros. Ocho compañías consiguieron apoyo de inversores de países como Canadá, Chile, Países Bajos, Japón, Dinamarca y Estados Unidos. Las biotech lograron más de 6,3 millones de euros a través del crowdfunding y los instrumentos financieros del Banco Europeo de Inversiones y de Enisa.
“Necesitamos un firme compromiso de las instituciones para garantizar que Europa ofrezca soluciones sostenibles y eficaces”
Entre las empresas que sí accedieron a esa financiación se encuentra Tenebrio molitor. Adriana Casillas, CEO y cofundadora, contó durante la presentación del informe la experiencia de la empresa. “El cierre de la mayor ronda de financiación en 2024 con 30 millones de euros nos permite construir la mayor planta industrial de Tenebrio Molitor en Europa y multiplicar nuestra capacidad productiva”.
“Este hito posiciona a Tenebrio y a España como referentes europeos en innovación y producción de proteína alternativa, reforzando nuestra apuesta por la sostenibilidad y la autonomía estratégica en la alimentación del futuro. Además, esta inversión impulsa el desarrollo tecnológico y la creación de empleo cualificado, contribuyendo a consolidar un ecosistema biotecnológico competitivo y alineado con los objetivos europeos de economía circular, seguridad y alimentaria”.
Destacan también del pasado ejercicio el incremento de las alianzas, que sumaron 335, de las que 242 son con entidades públicas y fundaciones.
Biotecnología como estrategia
”La biotecnología es un activo estratégico para construir una Europa más competitiva, sostenible y autónoma. Desde España, estamos demostrando que nuestras empresas pueden ser un motor clave de este proceso, generando soluciones innovadoras en salud, alimentación o sostenibilidad, atrayendo inversión internacional y creando empleo de alta cualificación”, explicó por su parte la presidenta de AseBio, Rocío Arroyo.
Durante la presentación del informe, Arroyo pidió a Europa acelerar la apuesta por la biotecnología, “asegurando marcos regulatorios adaptados, conectando mejor el talento con la industria y ofreciendo financiación adecuada para apoyar la alta intensidad en I+D del sector. La biotecnología española está preparada para liderar este esfuerzo, pero necesitamos un firme compromiso de las instituciones para garantizar que Europa pueda ofrecer soluciones sostenibles y eficaces a los grandes retos globales”.
Cristina Nadal, directora ejecutiva de Asuntos Gubernamentales de MSD en España y vicepresidenta segunda de AseBio, también ha advertido que “los cambios regulatorios que estamos viviendo, tanto a nivel nacional como europeo, “suponen una oportunidad estratégica para reforzar el papel del sector biotecnológico y la bioindustria como motores de transformación sanitaria, competitividad y resiliencia industrial”. En su opinión, iniciativas como la Ley de Industria y Autonomía Estratégica y la creación de la Recapi son clave para reducir la dependencia exterior y fortalecer nuestras capacidades productivas.
