Insectos, bioestimuladores, edición genética... Soluciones biotecnológicas para producir más y mejores alimentos

La biotecnología permite el desarrollo de proteínas a base de insectos, la edición genética, generar cultivos más resistentes o crear bioestimulantes predictivos para impulsar una agricultura más precisa y regenerativa. Y con todo ello, se ha destacado en una jornada organizada por Asebio, la producción de alimentos seguros, nutritivos y sostenibles que permitan abastecer a una población mundial que crece a un ritmo exponencial y evitar que aún hoy 800 millones de personas sufran hambre crónica
8 de junio de 2025, 09:00

Desde Asebio, la asociación española de empresas biotecnológicas, destacan la capacidad de la biotecnología para “revolucionar la forma de producir alimentos” junto a tecnologías como la inteligencia artificial o prácticas regenerativas en la agricultora, que permiten conseguir alimentos suficientes, seguros, asequibles y más sostenibles.

“Necesitamos introducir grandes volúmenes de proteína alternativa y los insectos cumplen con los requisitos”

“La biotecnología nos permite crear ingredientes más funcionales, detectar patógenos y alérgenos, mejorar la trazabilidad y la seguridad, y aumentar la productividad respetando los más altos estándares de calidad. Es innovación y, como tal, debería ayudarnos a construir el futuro”, explicó Adriana Casillas, CEO y cofundadora de Tebrio, en el transcurso de una jornada organizada por Asebio para reivindicar el papel de la biotecnología para transformar el sistema alimentario, coincidiendo con el Día Mundial contra el Hambre.

Casillas advirtió que al margen del uso “más o menos adecuado que estemos haciendo de los recursos naturales, la realidad es que no tenemos alimentos para todos. No hace falta proyectarse en el futuro. Ya está ocurriendo. Y cuanto más crezca la población mundial, el problema será mayor aún”.

Algunas soluciones

Insectos, como el Tenebrio molitor que permite obtener proteínas y lípidos de alto valor para la alimentación animal, además de biofertilizantes 100% orgánicos y quitosano para aplicaciones en la industria cosmética, farmacéutica o medioambiental, son un ejemplo. “Necesitamos introducir grandes volúmenes de proteína alternativa en la cadena agroalimentaria, y los insectos cumplen con todos los requisitos: son saludables, sostenibles, y se pueden producir a escala industrial con un impacto medioambiental muy limitado”, explicaba Casillas.

La biotecnología vegetal desempeña un papel crucial para afrontar el cambio climático

La edición génica es otra herramienta que puede resultar clave para avanzar hacia la seguridad alimentaria y una agricultura más sostenible. La Unión Europea trabaja en un reglamento que regulará el uso de nuevas técnicas de edición génica (NGTs) en el desarrollo de variedades vegetales, especialmente las obtenidas por mutagénesis dirigida y cisgénesis. Jordi Arnalte, Public Affairs, Science & Sustainability Iberia de Bayer Crop Science, espera que salga adelante cuanto antes sin verse interrumpido por consideraciones sin base científica, “para que Europa no se quede atrás frente a otros países que ya están avanzando en la investigación y la innovación agrícola”.

Producir más con menos es el objetivo de la agricultura regenerativa y de la digitalización del sector. Desde Asebio recuerdan que “la biotecnología vegetal desempeña un papel crucial para afrontar el cambio climático y alimentar a una población mundial en crecimiento. La investigación en semillas y rasgos abarca áreas como la tolerancia a herbicidas, la resistencia a plagas y enfermedades y la mejora de la calidad y productividad de los cultivos”.

Además, la digitalización, ahora más eficiente gracias a la inteligencia artificial, hace posible una agricultura de precisión que optimiza recursos y reduce impactos, ya que hace posible, por ejemplo, detectar plagas de forma localizada para aplicar fitosanitarios solo en las zonas afectadas, gestionar los niveles de nitrógeno de manera eficiente o planificar de forma óptima la cosecha.

“De manera paralela, los modelos predictivos QSAR y de machine learning facilitan el diseño in silico (mediante cálculos exclusivamente computacionales) de nuevos compuestos que puedan actuar como bioestimulantes y bioplaguicidas, anticipando eficacia y minimizando riesgos ambientales”, explicó durante la jornada de Asebio, Laureano E. Carpio, responsable de comunicación en ProtoQSARCarpio.

A ello se suma también la química computacional aplicada a la agricultura, que “permite predecir la eficacia y seguridad de bioestimulantes y fertilizantes antes de llegar al laboratorio, optimizando la dosis y la liberación gradual de nutrientes en fases críticas del cultivo”.

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