Food Revolution anticipa la longevidad, la proteína y la nutrición positiva como ejes de innovación alimentaria

30 de septiembre de 2026, 13:30

La presentación de Food Revolution 2026, a cargo de Jaime Martín, CEO y fundador de Lantern, ha dibujado un escenario en el que el consumidor dejará atrás una visión estrictamente funcional de la salud para avanzar hacia un concepto más amplio de bienestar físico, mental, emocional y social.

Martín explicó que ya no basta con hablar de salud en términos de eliminar o añadir determinados ingredientes, sino que las marcas deben entender cómo encajan sus productos en una aspiración más global de bienestar. “Hay que ser culturalmente relevante para ser importante en la vida de las personas”, recalcó. En este contexto, la consultora especializada en empresas de Gran Consumo detecta una mayor atención a cuestiones como ejercicio físico, la salud mental, la conexión social y la búsqueda de experiencias que ayuden al consumidor a sentirse mejor en distintos ámbitos de su vida.

El estudio, elaborado a partir de una encuesta a 1.000 adultos en España, muestra además algunas señales de inquietud social. Entre ellas, Lantern destacó que un 19% de los encuestados afirma sentirse solo con frecuencia, lo que habla de la soledad como “una pandemia”. Por otro lado, un 21% muestra preocupación por la rápida evolución de la tecnología y un 36% manifiesta incertidumbre ante su futuro.

Especialmente relevante para la industria alimentaria resulta que un 59% considera que la dieta mediterránea se está perdiendo y que se come peor que antes. “La gastronomía debe ser uno de los assets colectivos de este país”, señaló Martín, que instó a preguntarse “qué hacemos como sector” para que esta tendencia se esté instalando.

Los jóvenes, más preocupados por su futuro

Uno de los hallazgos que más llamó la atención durante la presentación fue la menor satisfacción vital declarada por los consumidores más jóvenes.

La Generación Zeta obtiene peores resultados de satisfacción vital, rompiendo con los patrones observados con anterioridad

Martín señaló que el grupo de 18 a 24 años obtiene peores resultados de satisfacción de los que tradicionalmente cabría esperar para esa etapa vital, rompiendo con patrones observados en estudios anteriores. Entre las posibles causas apuntó la dificultad de acceso a la vivienda, la incertidumbre laboral y familiar, el impacto de la tecnología, la ansiedad y la soledad.

“La Generación X les ha encasquetado móviles, pantallas y redes sociales, y han crecido en un entorno que no es fácil y que te genera muchos problemas”, recalcó el CEO de Lanterna, que puso el foco en la necesidad de que las marcas comprendan mejor los códigos culturales y emocionales de cada generación y dejen atrás la idea de un consumidor homogéneo.

La longevidad aparece como otro de los grandes vectores de cambio. Según los datos presentados, los españoles desearían vivir una media de 88 años y un 26% aspira a superar los 100. Para Lantern, este deseo de prolongar la vida está empezando a transformar también la relación con la alimentación. “Hay un anhelo de longevidad”, resumió Martín, que situó esta tendencia como una de las que pueden alimentar el crecimiento de nuevas categorías y propuestas nutricionales en los próximos años.

El estudio apunta además que una parte significativa de la población afirma adoptar medidas de forma regular para vivir más y mejor, especialmente entre los consumidores más jóvenes. En paralelo, crece el recurso a vitaminas y suplementos como complemento a la alimentación convencional.

El peso de proteína y fibra... y el impacto de los GLP-1

Food Revolution anticipa la longevidad, la proteína y la nutrición positiva como ejes de innovación alimentaria

En esta búsqueda de bienestar, la proteína sigue ocupando una posición destacada. El 59,2% de los hogares compra productos enriquecidos con proteína, indica el estudio. Lantern considera que el mercado todavía no ha alcanzado su techo y que sigue existiendo interés tanto por alimentos naturalmente ricos en proteína como por productos enriquecidos.

La fibra podría convertirse en otro de los territorios de crecimiento, aunque se encuentra en una fase menos desarrollada. Según explicó el CEO de Lantern, existe interés por aumentar su ingesta, especialmente a través de fuentes naturales, pero la presencia de productos enriquecidos con fibra sigue siendo todavía reducida en determinadas categorías.

Otro de los temas que Lantern considera determinantes para el futuro del sector es la expansión de los tratamientos basados en GLP-1 para la pérdida de peso.

Martín apuntó que su uso está creciendo en España, con medio millón de usuarios de esta clase de productos. Esta tendencia puede tener un impacto relevante sobre los patrones de consumo, al modificar tanto las cantidades ingeridas como las necesidades nutricionales de quienes siguen estos tratamientos. La compañía prevé que su penetración continúe aumentando a medida que bajen los precios y aparezcan nuevos formatos. Para la industria, el reto será entender cómo adaptar productos a consumidores que pueden modificar de forma significativa su relación con la comida.

De la restricción a la “nutrición positiva”

Uno de los análisis más sugerentes del estudio cruza la percepción de salud con la de felicidad asociada a distintas categorías alimentarias.

El consumidor no siempre identifica como más placenteros aquellos alimentos que considera como los más saludables

Los resultados muestran que el consumidor no siempre identifica como más placenteros aquellos alimentos que considera más saludables. Categorías como el chocolate o los helados, aparecen asociadas a altos niveles de felicidad aunque con una percepción de salud inferior, mientras que otros alimentos combinan mejor ambos atributos.

Esta tensión, explica Lantern, abre oportunidades para desarrollar productos capaces de ofrecer indulgencia y disfrute sin renunciar a beneficios funcionales o nutricionales.

Martín resumió la evolución futura de la alimentación como un tránsito desde una visión basada en “quitar” ingredientes hacia una etapa de nutrición positiva, en la que el consumidor busca productos diseñados para aportar algo más. A un largo plazo, se atisba la implantación de nuevas tecnologías de monitorización digital: la personalización nutricional, la monitorización del cuerpo y el uso de tecnología pueden transformar todavía más la relación entre alimentación y bienestar.

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