Takasago International Chemicals, referente mundial en la creación de sabores y fragancias fundado en Japón en 1920, continúa consolidando su estrategia de mejora continua. En el marco de su plan de digitalización, la compañía ha reforzado la operativa...
“Gran parte de nuestra actividad interna de I+D+i está dedicada a la economía circular en línea a la estrategia Europa 2020”
«La cooperación es clave para que la transferencia tecnológica sea efectiva y ajustada a las necesidades de la industria y demandas de los consumidores», afirma José María Fernández Ginés, director general de Innofood, la compañía especializada en la investigación, el desarrollo y la innovación de alimentos y productos agroalimentarios», que remarca que gran parte de «nuestra actividad interna de I+D+i va orientada hacia la economía circular, siguiendo el cambio de paradigma de Europa»
TF.- ¿Qué importancia tiene la transferencia tecnológica en los avances de la innovación y el desarrollo tecnológico en la Industria de Alimentación y Bebidas (IAB)? ¿Qué papel juegan los centros tecnológicos en dicha transferencia?
-En este sentido, no cabe duda que una apuesta firme y comprometida hacia una colaboración activa entre los diferentes agentes en materia de innovación, tanto a nivel público como a nivel privado, para que el sector agroalimentario pueda seguir creciendo. Y, por tanto, es fundamental el papel que realizan los centros tecnológicos y las empresas de base tecnológica capacitadas para poder impulsar y apoyar a la industria en sus estrategias de innovación y desarrollo tecnológico.
TF.- ¿Qué ventajas diferenciales ofrece su centro?
-En Innofood somos conocedores de las necesidades y nuevos retos a los que se enfrenta la industria agroalimentaria y, por eso, ayudamos a las empresas a alcanzar el éxito en sus proyectos con el enfoque que nos permite el ser una empresa privada, dinámica, proactiva y enfocada a la consecución de resultados. Prestamos un servicio de asesoramiento integral, desde la idea inicial hasta la puesta en el mercado del producto, abarcando todas las fases de desarrollo, formulación y definición del producto desde el punto de vista tecnológico y nutricional. Nos avalan 15 años de trayectoria, abarcando diferentes ámbitos de la I+D+i agroalimentaria y contando con un equipo multidisciplinar altamente cualificado. No solamente nos encargamos del desarrollo de nuevos productos alimentarios, sino que nuestros servicios abarcan: revisión de legislación y etiquetado, soluciones tecnológicas para la mejora de la vida útil, análisis de mercado y tendencias… Además, realizamos una revisión interna y externa de la capacidad de innovación en las empresas para detectar nuevas estrategias en cuanto a su gestión que les ayuden a mejorar su posición en el mercado.
TF.- ¿Cuáles son las grandes líneas de investigación que están predominando actualmente en la IAB? ¿En cuáles de ellas está realizando trabajos vuestro centro (háblenos de sus proyectos más destacados en marcha)?
-Una de las líneas de investigación donde llevamos años dedicando gran parte de la actividad interna de I+D+i de la compañía es en la economía circular. Esta línea, viene asociada actualmente a “una Europa que utilice eficazmente los recursos” siendo una de las siete iniciativas emblemáticas que forman parte de la estrategia Europa 2020 que pretende generar un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. Por eso, para Innofood el objetivo principal es que los resultados que obtenemos de los proyectos en los que participamos, ya sea de forma individual o en cooperación, sean llevados a escala industrial con aquellas empresas del sector que estén dispuestas a adaptar su estrategia y crecimiento económico aportando soluciones en cuanto a economía circular, de manera que puedan utilizar de una forma más eficiente los recursos, aprovechar sus subproductos, a la vez que se reduce el impacto medioambiental que genera la actividad agroalimentaria.
TF.- ¿Cómo influye la evolución de la Industria 4.0 y la sostenibilidad en vuestras investigaciones y proyectos?
-La industria 4.0 supone un cambio de paradigma para la industria alimentaria. Ante un consumidor que realiza compras a través de diferentes canales, opina y recomienda a través de las redes, las empresas del sector alimentario encuentran en los sistemas de escucha y el análisis del Big Data un gran aliado para poder anticiparse a la demanda de nuevos productos alimenticios y ajustar la oferta a las necesidades del consumidor. Por eso, conscientes de esta tendencia, desde el año pasado empezamos a trabajar en nuestro primer proyecto de esta área: Food 4.0: Algoritmos avanzados para la extracción de conocimiento en entornos distribuidos orientado al desarrollo de productos agroalimentarios, que tiene como objetivo anticiparnos a las tendencias de mercado a la hora de idear, diseñar y desarrollar un nuevo producto alimentario. Tenemos previsto poner en marcha los resultados del mismo durante el 2019 y hacer partícipes a las empresas, permitiéndoles identificar con suficiente margen de tiempo las grandes tendencias del sector y con ello, poder lanzar nuevos productos al mercado anticipándose a la competencia.
TF.- ¿Cuáles son las necesidades principales de las empresas alimentarias a la hora de trabajar en I+D+i en colaboración con centros/institutos tecnológicos.
-Es fundamental un marco regulatorio estable, apoyos financieros suficientes y, sobre todo, actitud para asumir el reto de incorporar la innovación en todos los ámbitos y líneas de trabajo de las empresas. A día de hoy, todavía siguen existiendo retos que hay que afrontar a la hora de fomentar la colaboración con las empresas en ambos sentidos. Por parte de las empresas, facilitar la apertura y la iniciativa a la colaboración abierta y por parte de los centros, entender las necesidades de las empresas, su lenguaje, sus tiempos y las limitaciones a la hora de hacer inversiones en I+D+i.
TF.- ¿Qué sectores y que tamaño de empresas son los más activos a la hora de contar con vuestra colaboración?
-Trabajamos con diferentes sectores y tamaños totalmente diferentes. De hecho, trabajamos como departamento externo de I+D tanto para empresas que no lo tienen, como para las que sí cuentan con él de forma interna pero debido a la complejidad del proyecto o a su carga de trabajo en ese momento, deciden subcontratarnos. Es por ello, que nuestro perfil de clientes abarca tanto las empresas tipo start-up que deciden lanzar un nuevo producto al mercado, como las grandes multinacionales donde nos hacen partícipes de sus proyectos estratégicos con el objetivo de acelerar la obtención de resultados y disponer de profesionales especializados en áreas concretas.
TF.- Los plásticos están en el punto de mira. ¿Cree que esto ha condicionado o cree que va a condicionar la actividad investigadora de los centros tecnológicos: nuevos materiales alternativos; nuevos plásticos más sostenibles; nuevas técnicas de conservación de los alimentos para adoptar otros materiales de envasado menos protectores…).
-Por supuesto, las empresas de la industria agroalimentaria tienen una gran responsabilidad en este sentido y es que está en su mano, ofrecer medidas alternativas que reduzcan el uso de plástico a gran escala. Según algunas noticias, en 2050, los océanos tendrán más residuos que peces, noticia que no puede pasar desapercibida para la industria del sector alimentario. De hecho, ya hay grandes empresas que usan material reciclado en sus productos y cada vez más, las empresas están siendo conscientes de la necesidad de tomar medidas frente al uso excesivo del plástico. Por tanto, estoy seguro de que esta tendencia va a condicionar la actividad investigadora de los centros tecnológicos, ya que el buscar nuevos envases, nuevos materiales que actúen como sustitutivos al plástico, se ha convertido en una verdadera necesidad a nivel industrial. Ya hay grandes avances al respecto, pero debemos conseguir su implantación a nivel industrial, solventando los elevados costes que en ocasiones suponen estas soluciones tecnológicas, así como la viabilidad industrial para su escalado.
