APLTA: “Nuestra colaboración constante con el sector garantiza el acceso de todas las empresas a las nuevas tecnologías”

La industria 5.0, un término acuñado por la Comisión Europea que surge de “la necesidad acuciante de replantear los métodos de trabajo existentes y adaptarse a las nuevas realidades”, ya es parte de la industria de la alimentación y bebidas. El Aula de Productos Lácteos y Tecnologías Alimentarias APLTA, a través de María Elvira López Mosquera, su responsable científica, explica que “la colaboración de APLTA con el sector es constante para garantizar el acceso de todas las empresas a las nuevas tecnologías
1 de octubre de 2025, 09:17

Conceptualizar el término revolución no resulta fácil porque ha sido definido de maneras diferentes a lo largo de la historia. Además, el uso del vocablo se fuerza con frecuencia en comunicación para buscar el impacto en los destinatarios. Nos quedaremos con que todo elemento revolucionario designa un acontecimiento disruptivo en la historia. Entonces, actualmente, ¿podemos considerar la FoodTech en su conjunto una evolución o transición lógica de lo anterior, o podemos hablar ya de revolución?

Si bien es cierto que la industria alimentaria 4.0 supuso una revolución, sobre todo por la introducción de las energías renovables y la implantación de la digitalización, robótica, IA, internet de las cosas o el big data, hay quien denomina como nueva revolución la industria 5.0, término acuñado por la Comisión Europea, a raíz de la sacudida del Covid-19, para enfatizar que ya no todo se sostiene en la industria 4.0 y que existe la necesidad acuciante de replantear los métodos de trabajo existentes y adaptarse a las nuevas realidades.

Si en la 4.0 los objetivos principales eran, y continúan siendo, mejorar la eficiencia y rentabilidad en el sector, en la 5.0 el enfoque es claro: el crecimiento económico no puede sostenerse únicamente en la innovación y la industria debe comprometerse con las personas y el entorno (sostenibilidad, humanismo y resiliencia en el sentido de capacidad de adaptación a situaciones económicas y comunitarias difíciles). Lo cierto es que la industria aún se está cuestionando cómo aplicar innovaciones de la 4.0 (big data o internet de las cosas) y la 5.0 se muestra como una continuación de lo anterior fijando una nueva filosofía o eje ineludible.

Nadie duda de que la FoodTech está transformando la industria alimentaria de maneras apasionantes, pero el ritmo de crecimiento del sector no es explosivo, aunque sí presenta un crecimiento constante. Su escala de disrupción es más lenta que sectores como las FinTech, HealthTech o el e-commerce, tal vez porque las barreras con las que se tiene que enfrentar son únicas: regulación alimentaria, hábitos culturales, percepción del consumidor... El proceso de I+D en alimentos o ingredientes también implica más tiempo y pruebas, especialmente si lo que se busca es la escalabilidad. Con el enfoque 5.0, el boom de inversión en FoodTech se ha ajustado y ahora existe un énfasis mayor en modelos escalables y con impacto claro.

Por otra parte, a nivel de tecnología de producción, todavía queda mucho trabajo para poder adaptar la industria alimentaria a una verdadera industria 4.0. Debemos tener presente que el sector alimentario está formado por un gran número de pymes que, a pesar de que la innovación es cada vez más accesible para ellas, tienen un ritmo de adaptación diferente que muchas veces les impide acceder a la verdadera revolución FoodTech.

Por esta razón, la colaboración del APLTA con el sector es constante para garantizar el acceso de todas las empresas a las nuevas tecnologías. Es crucial seguir avanzando y evolucionando desde los propios centros tecnológicos para adaptar nuestro modo de trabajar, nuestras tecnologías y nuestros diseños de I+D+i para conseguir la escalabilidad, clave en la verdadera implementación de la FoodTech.

Sí que es cierto que determinadas áreas están teniendo una repercusión tremenda: alimentación personalizada y nutrición adaptada, agricultura vertical y de precisión en entornos controlados, cadenas de suministro inteligente, food delivery, robótica... Desde el APLTA estamos comprobando el nuevo mundo que abren las proteínas alternativas y la tecnología de alimentos con innovaciones en la producción de procesados (creación de nuevos ingredientes para mejorar su conservación o aumentar las propiedades nutricionales sin alterar sabor o calidad).

Estos son campos con repercusiones altamente transformadoras que participarán y marcarán una revolución que solo llegará cuando se implementen y se adopten masivamente estas tecnologías que cambian la forma en que producimos, consumimos e incluso el modo en que pensamos sobre la comida; la revolución será cuando tengan un impacto total en la reducción del desperdicio alimentario, en el desarrollo de alimentos más saludables, en la producción sostenible y en la accesibilidad alimentaria.

Todos los actores del sector estamos viviendo activamente y con emoción estos cambios en el paradigma alimentario tecnológico, verificando la existencia de un proceso transformador en la industria, una evolución constante y por momentos sorprendentes, que fijarán el rumbo de la revolución futura.

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