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CNTA: “La innovación colaborativa y la transferencia forman parte del camino hacia el futuro”
La pregunta de qué comeremos dentro de 50 años es una cuestión que no podemos responder, desde luego, pero sí hay algo que somos capaces de vislumbrar: el futuro de la alimentación pasa por producir, comercializar y consumir alimentos más sostenibles, saludables, seguros y accesibles.
Conseguirlo pasa por garantizar un sector agroalimentario en el que las empresas naveguen en una mejora constante de su competitividad para abordar desde el sector grandes retos globales, como la incidencia del cambio climático, la escasez de recursos o la presión demográfica creciente. Y son la tecnología y el conocimiento de vanguardia los dos vectores que van a facilitar que las empresas puedan subirse a ese tren de la competitividad y la transformación.
Con este contexto sobre la mesa, se antoja crítico acelerar la innovación y la transferencia de tecnología y el conocimiento hacia la industria agroalimentaria. Solo de esta forma podremos abordar el camino hacia el futuro. Pero, ¿cómo podemos activar esa aceleración? ¿Qué necesitamos? Puede que la pregunta correcta sea ‘a quiénes necesitamos’.
En CNTA tenemos claro que todo pasa por fomentar una mayor colaboración entre todos los actores del ecosistema agroalimentario. De esta forma sería posible proyectar un trabajo coordinado entre empresas, centros de investigación, universidades, administraciones públicas y organizaciones sectoriales, con el objetivo de identificar necesidades, desarrollar soluciones innovadoras y facilitar su adopción en el mercado.
Innovar de manera colaborativa pasa por la puesta en marcha de herramientas e iniciativas concretas: los hubs o plataformas de innovación son un ejemplo claro de intercambio de conocimientos y experiencias enfocadas a desarrollar conjuntamente soluciones con impacto real. Con un claro foco en la transferencia real y efectiva de tecnología al sector, EATEX Food Innovation Hub, liderado por CNTA y con el apoyo financiero del plan complementario Agroalnext, va ya por los casi tres años de andadura.
Además de varios proyectos de desarrollo de la innovación y la transferencia con resultados ya visibles en empresas, EATEX también es, desde el mes de abril, la entidad gestora de una iniciativa pionera en España que acaba de echar a andar: el Sandbox AgrifoodTech. Se trata de un programa que ofrece a las empresas un entorno seguro para ensayar tecnologías, productos, servicios o enfoques innovadores que operan en la frontera regulatoria.
Los sandbox, ya existentes en otros países del mundo, como Singapur, Reino Unido o Corea del Sur, permiten generar aprendizajes regulatorios clave compartidos con las autoridades competentes para acelerar la llegada de las innovaciones al mercado.
Los programas de aceleración o impulso tecnológico son otra vía que facilita la suma de instituciones, centros de investigación y empresas o startups. Food (Tech)2 Challengers, programa de impulso tecnológico impulsado por CNTA y financiado por el MAPA, ya va por su quinta edición. Por él ya han pasado una veintena de startups que han logrado llevar sus desarrollos y soluciones FoodTech al siguiente nivel gracias a una mejora sustancial de su solvencia tecnológica. Sus ideas iniciales se han convertido en retos superados e inspiradores para la industria agroalimentaria. Programas como este, además, son una herramienta útil para alumbrar a startups innovadoras y disruptivas y facilitar la validación y el escalado de tecnologías, acelerando así la transferencia al mercado.
Incrementar la inversión pública y privada en I+D+i agroalimentaria es otra manera de fomentar proyectos conjuntos entre empresas y centros de investigación. Si hablamos de I+D+i debemos reivindicar que se cree un marco regulatorio favorable a la innovación. Un marco en el que se simplifiquen trámites administrativos, se ofrezcan incentivos fiscales a la I+D+i y se adapte la normativa para facilitar la adopción de nuevas tecnologías, siempre garantizando la seguridad alimentaria y la protección del consumidor.
Además, para liderar la transformación de la que tanto hablamos, debemos dotar a los profesionales del sector de las habilidades digitales y tecnológicas necesarias, reforzando su capacitación. Y, para lograrlo, existen herramientas y recursos como los programas de formación dual, las iniciativas de colaboración entre universidad y empresa o los planes de atracción de talento.
Nuestro gran objetivo debe ser combinar el conocimiento científico con la experiencia práctica y las necesidades del mercado, ya que de esa forma podremos desarrollar soluciones más efectivas y relevantes para los desafíos actuales y futuros del sector.
La innovación colaborativa y la transferencia forman parte del camino hacia el futuro de la alimentación. Pero para llegar a ese futuro debemos afrontar los retos que se nos ponen por delante desde ya mismo. ¿Nos retamos hoy para construir ese futuro?
