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AFCA: “El auge de la FoodTech está redefiniendo la manera de gestionar la cadena alimentaria”
En los últimos años, estamos asistiendo a una transformación profunda en el sector agroalimentario, impulsada por las nuevas tecnologías. Desde la agricultura de precisión, las proteínas alternativas, hasta la impresión en 3D de alimentos, la confluencia entre innovación tecnológica y alimentación nos ha hecho familiarizarnos con un nuevo término conocido como FoodTech. Pero este proceso de cambio, ¿se trata de una evolución progresiva del sector o estamos asistiendo a una revolución sin precedentes?
Para reflexionar sobre el tema analicemos el significado de las palabras. Por un lado, FoodTech es un vocablo inglés que fusiona comida (food) con tecnología (technology) y engloba todas las innovaciones tecnológicas aplicadas a mejorar la cadena alimentaria desde la producción de los alimentos hasta su consumo y reciclaje.
Dentro del ecosistema FoodTech encontramos proyectos, organizaciones y empresas, generalmente startups, que aprovechan tecnologías como el Agtech, el Big Data y la IA, entre otras, para aportar soluciones creativas y eficientes a desafíos contemporáneos como son el elevado crecimiento demográfico y sus repercusiones en la seguridad alimentaria, la escasez de recursos naturales, el impacto en el cambio climático e, incluso, el desperdicio alimentario.
Por otro lado, para ver la diferencia existente entre los términos evolución y revolución recurriremos a la Real Academia, donde evolución se define como: “serie de transformaciones continuas que va experimentando la naturaleza y los seres que la componen”, mientras que revolución, en una de sus acepciones, queda definida como “cambio rápido y profundo en cualquier ámbito, que introduce novedades y transformaciones”. En ambos casos, se habla de cambio y transformación. La única diferencia es la rapidez con la que se lleva a cabo.
Desde hace más de 10.000 años, cuando el ser humano se volvió sedentario, hasta la Revolución Verde del siglo XX, la historia de la Humanidad ha estado marcada por avances paulatinos en la forma de producir y consumir los alimentos. El uso del primer arado, la maquinaria agrícola después, los fertilizantes o las técnicas de conservación de alimentos son solo unos ejemplos de cómo la tecnología ha ido evolucionando lentamente con el tiempo, respondiendo a las necesidades de cada época.
Siguiendo con este razonamiento, podríamos considerar la FoodTech como una evolución natural, una continuación en la trayectoria de mejora constante del sector agroalimentario, eso sí, con el efecto amplificador de novedosas tecnologías como la robótica, la digitalización, la biotecnología y la utilización del análisis de datos para optimizar cosechas o reducir desperdicios. La irrupción de estas nuevas tecnologías está provocando un cambio exponencial en la manera de gestionar la cadena alimentaria, mucho más allá de optimizar lo ya existente, se está redefiniendo el sistema. Podríamos entonces pensar que el auge de la FoodTech entraña algo más, que realmente puede considerarse revolucionario.
La incursión en el sector alimentario de startups que cuestionan los modelos tradicionales está produciéndose con tal velocidad y escala que rompe con el paradigma anterior. Existen empresas como Agroop o CropX que ayudan a reducir el uso de agua y fertilizantes mejorando costes y contribuyendo a la sostenibilidad.
Otras como Perfect Day que, por fermentación, consigue proteínas lácteas sin necesidad de vacas. Mosa Meat o Aleph Foods cultivan carne a partir de células animales para reducir el impacto ambiental y ético de la cría y sacrificio de ganado. Nurished y Natural Machines utilizan impresión en 3D para personalizar alimentos o suplementos funcionales. App’s como Uber eats o Justo han perfeccionado el delivery tradicional utilizando algoritmos...
En nuestro país tampoco nos hemos quedado atrás en esta carrera. Existen multitud de startups innovando en toda la cadena alimentaria. Ejemplos como Iotic Solutions, plataforma para medir el impacto ambiental de los procesos agrícolas. Moa foodtech, que revaloriza subproductos mediante fermentación; Biotech Foods, de carne cultivada; o Coccus, que, con impresión 3D, fabrica chuletones de carne sintética. Podríamos seguir enumerando cientos de empresas que justificarían pensar en una verdadera revolución.
Como conclusión termino contestando a la pregunta del enunciado. Bajo mi punto de vista, la dicotomía entre evolución y revolución aplicada al universo FoodTech es más aparente que real. En este caso no son términos excluyentes, sino complementarios. En realidad, FoodTech es ambas cosas. Es evolución porque continúa una larga historia de innovación alimentaria y es revolución por su potencial de rediseñar, en tiempo récord, la forma en que producimos, distribuimos y consumimos los alimentos.
Gracias a todas las innovaciones tecnológicas recientes, hoy tenemos la oportunidad de transformar el sistema alimentario global. Si lo hacemos bien, será una revolución sostenible, saludable y ética, pero para lograrlo deberemos seguir evolucionando.
