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Dos investigaciones de Aimplas para avanzar en economía circular
Aimplas está participando en el proyecto Valplast, enfocado a revalorizar residuos plásticos biodegradables para convertirlos en energía verde. Además, el Instituto Tecnológico del Plástico acaba de ser premiado por otra investigación, el proyecto BiOrangePack, a través del que se han desarrollado envases para fruta a partir de los residuos de la pulpa de la propia fruta. Dos investigaciones que permiten seguir avanzando hacia una economía circular
Durante los próximos 28 meses el proyecto Valplast investigará alternativas para la gestión de residuos de envases plásticos biodegradables que favorezcan la economía circular. Se van a emplear tratamientos de codigestión anaerobia con lodos procedentes de EDAR (depuradora de aguas residuales) para obtener una corriente de biogás que pueda ser empleada como vector energético y un digestato para utilizarse en agricultura.
“La principal innovación del proyecto pasa por concebir los bioplásticos como un recurso que pueda ser valorizado y transformado en energía verde”, explican los investigadores de Aimplas, que van a estudiar la degradación de diversos plásticos mediante tratamiento biológico con fangos en condiciones anaerobias, tanto a escala laboratorio como piloto.
Valplast busca una metodología específica para la valorización energética de bioplásticos en digestores de depuradoras
Investigarán también el efecto de los aditivos utilizados en la síntesis de los plásticos, tanto convencionales y bioplásticos, en el proceso de tratamiento anaerobio y en la calidad de los fangos digeridos, ya que su principal aplicación será agrícola.Además, el proyecto contempla el desarrollo y optimización de sistemas de instrumentación y control de la planta piloto, “así como en el análisis de costes y de ciclo de vida, imprescindibles para poder evaluar la sostenibilidad ambiental y económica del tratamiento propuesto”, explican los investigadores.
Valplast analizará además la presencia de microplásticos en los fangos utilizando la metodología de análisis desarrollada anteriormente por Aimplas en los proyectos Microplast y Prevenplast. Y con todo ello desarrollarán una metodología específica para la valorización energética de bioplásticos en digestores de depuradoras que permitirá mejorar gestión de estos residuos con su aprovechamiento energético.
Se trata de un proyecto estratégico que se desarrolla a través de un consorcio en el que participan también el grupo Calagua Unidad Mixta UPV-UV (integrado por el Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente de la Universitat Politècnica de València y el departamento de Ingeniería Química de la Universitat de València) y las empresas Global Omnium Medioambiente y Fych Technologies. Está financiado por el Instituto Valenciano de Competitividad e Innovación Ivace +i y se enmarca en los proyectos estratégicos en cooperación 2023 de la Unión Europea
Premio al proyecto BiOrangePack
Otro proyecto desarrollado por el Instituto Tecnológico del Plástico, el BiOrangePack, ha sido premiado en la IV edición de los Reconocimientos go!ODS por su contribución al ODS 2: Hambre cero. La investigación ha permitido desarrollar recubrimientos activos para los cítricos a partir de los residuos de la propia pulpa de los frutos, que permiten reducir la putrefacción por hongos.
La solución permite reducir hasta un 30% las pérdidas causadas por las podredumbres poscosecha con tratamientos no tóxicos y ecológicos, y alargar su vida útil de 40 a 50 días en el caso de las naranjas y de 60 a 70 días para los limones.
Además, puede reducir hasta un 80% los residuos de la transformación industrial de la fruta en forma de zumos o esencias, aprovechando la pulpa del cítrico residual para el desarrollo de estos envases activos contra las podredumbres por hongos. En el Instituto Tecnológico explican que estos recubrimientos se pueden aplicar sobre la misma fruta como envases activos comestibles o bien sobre envases individuales de papel.
“Uno de los mayores desafíos para el comercio y consumo de cítricos es el hecho de que son perecederos. Las podredumbres causadas por hongos son la principal causa de pérdidas poscosecha. Por eso, junto a otros 13 socios, en el proyecto BiOrangePack trabajamos para superar este problema y mejorar la eficiencia, sostenibilidad y rentabilidad de la cadena de procesamiento poscultivo de los cítricos orgánicos”, ha explicado Irene Ríos, investigadora en envase alimentario en Aimplas.
En el proyecto han participado 14 socios de cinco países productores de cítricos a través de un consorcio integrado por este Instituto Tecnológico y por la Universidad de Catania, Interuniversity Consortium for the Development of Large Interphase Systems, Sicilian Center for Nuclear Physics and Structure of Matter, la Universidad de Túnez El Manar, la Universidad de Valencia, la Universidad de Carthage en Irán, el Ecole Nationale Supérieure Agronomique, la Universidad de Ankara, DECCO Italia, AGDIA EMEA, OP Cosentino, Center Techniques des Agrumes, Partner Institut national de la recherche agronomique.
