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La carne en el punto de mira
Aunque el 87% de los encuestados afirma no haber modificado sus hábitos de consumo de carnes rojas y procesadas tras el anuncio de la OMS sobre los posibles perjuicios de su ingesta para la salud, desde entonces se ha registrado un descenso del 9% en las ventas de estos productos, según un estudio de IRI
Las carnes supusieron el 21,9% del gasto alimentario en los hogares españoles en 2014, según datos del Panel de consumo del Magrama, lo que las sitúa como el primer alimento en el gasto de la cesta de la compra en nuestro país y, a pesar de las alertas volcadas sobre estos productos en los últimos años, no parece que el consumidor español esté muy dispuesto a restringir el papel de las carnes en su dieta, al menos no de un modo sustancial, aunque se aprecien algunos descensos de ventas como reacción a acontecimientos como el fraude de la carne de caballo etiquetada como de vacuno o el reciente estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que asociaba la ingesta de carnes rojas a un mayor riesgo de padecer cáncer.
En el mes siguiente a hacerse público el estudio de la OMS sobre el efecto en la salud de las carnes rojas y procesadas, sus ventas cayeron un 9 y un 10% en valor y volumen, respectivamente, aunque un mes antes ya se apreció un descenso en este mercado
Respecto a este último, la consultora IRI ha realizado un informe que concluye que , las ventas de las carnes procesadas se han reducido un 9% en valor y un 10% en volumen en el periodo que comprende desde el 26 de octubre, día en que la OMS hizo público los resultados de su estudio, hasta el 27 de diciembre, en hipermercados y supermercados de más de 100 m2. Si bien, la consultora matiza que ya durante el mes anterior al anuncio de la OMS se empezaba a apreciar una tendencia decreciente en las ventas de categorías de carnes procesadas, aunque el efecto ha sido más acusado tras el mismo, pero se ha suavizado durante la última semana de diciembre, coincidiendo con los días de Navidad, semana en que los productos al corte incluso han remontado un 1,6% en volumen.Según el Barómetro del Comprador de IRI, a pesar de la alerta de la OMS, un 87% de los compradores encuestados afirma que no ha modificado sus hábitos de consumo de carnes rojas y procesadas, el 51% porque ya consumía estos productos de forma moderada y el 36% porque opina que el anuncio es exagerado y no va a cambiar sus hábitos. Sólo el 8% ha reducido su consumo y de este porcentaje, la mitad ha disminuí
do la cantidad de productos cárnicos que toman en sus raciones, el 36% los ha sustituido por otros tipos de productos no cárnicos (como queso o huevos), carnes blancas o pescado, y un 28% se fija más en la información de las etiquetas de los productos que compran. La encuesta muestra que un 8% ha pasado a comprar productos de ganadería ecológica a raíz del anuncio de la OMS.
En definitiva, se aprecia un bajo efecto de estas afirmaciones de la OMS sobre la percepción que el consumidor español tiene de las características nutricionales de las carnes y su efecto en la salud. Al respecto, también hay que recordar que los diferentes sectores implicados en la producción, así como la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan), reaccionaron inmediatamente a este comunicado, llamando a la prudencia y recordando los valores nutricionales de la carne roja, con importantes aportes de vitamina B12 y hierro.
El fraude de la carne de caballo de 2013 no afectó el consumo
Del mismo modo, se ha apreciado que ni siquiera los fraudes probados, como los casos relacionados con la detección en Europa, en 2013, de carne de caballo en productos de carne de vacuno procesada, como hamburguesas o lasañas, han logrado quebrar seriamente la confianza del consumidor en estos productos. Al menos, así lo evidencia un trabajo realizado en el Centro de Investigación en Economía y Desarrollo Agroalimentario (CREDA), un centro consorciado entre el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias ( IRTA) y la Universidad Politécnica de Cataluña ( UPC), sobre el impacto del escándalo de la carne de caballo en el consumo de carne en Cataluña.Según el estudio del CREDA, que ha utilizado una muestra de 882 hogares catalanes, las cifras de consumo de ternera (de 2013 respecto al 2012), no muestran un descenso generalizable e, incluso, se da la circunstancia de que algunos productos analizados presentan un aumento en su consumo. Los consumidores encuestados aseguran que “recuerdan el escándalo”, pero declaran que “no modificaron su consumo, ya que este caso, a diferencia de otros, no afectaba a la salud”.
En cuanto a los precios de la ternera, tanto a nivel del consumidor como en origen, “no se detectó ninguna disminución y, por lo tanto, el trabajo concluye que no tuvo ningún impacto negativo en este sentido”, según concluye el estudio.
Hay que recordar, sin embargo que, a nivel legislativo, el escándalo de la carne tuvo repercusiones inmediatas y también a largo plazo. En marzo de 2013 la UE lanzó un “Plan de control coordinado” con una lista de acciones que incluían los análisis de control. Posteriormente se revisó el marco legislativo de la cadena alimentaria de la UE y se introdujeron medidas como, por ejemplo, la integración de controles antifraude en los planes nacionales de control de los Estados miembros.
