Busch comparte las ventajas y desventajas de engrasar una junta tórica

El uso de grasa en las juntas tóricas en sistemas de vacío no siempre es recomendable. La compañía Busch, experta en estas soluciones, explica las situaciones en las que puede hacerse y en las que no es recomendable para evitar contaminación
11 de marzo de 2026, 12:00

La junta tórica se emplea en aplicaciones industriales para llenar y compensar cualquier irregularidad entre dos superficies de sellado metálicas, como bridas lisas. La compañía Busch, experta en sistemas de vacío, explica cómo las conexiones selladas con juntas tóricas en estos sistemas se pueden ver afectadas con el tiempo y dejar de ser completamente herméticas. Las fugas suelen producirse por varias razones:

1.- Contaminación con polvo, aceites de los dedos o residuos de guantes desechables provocada durante la instalación. En este caso, se puede solventar abriendo la conexión, limpiando adecuadamente la junta tórica y volviendo a sellarla. Busch recomienda utilizar guantes que no dejen pelusas durante la manipulación y la instalación para evitar estos residuos.

2.- Apertura y cierre frecuentes, ya que el movimiento repetido puede rayar o deformar la superficie de sellado, permitiendo que entre aire en el sistema.

3.- La degradación del propio material en aplicaciones exigentes que implican productos químicos agresivos, radiación o plasma. En este caso, es clave la elección del material de la junta tórica y los perfluoroelastómeros suelen ser los más resistentes químicamente.

Cuando usar grasa

Ante la pérdida de funcionalidad, se puede plantear el uso de grasa en determinadas circunstancias, pero desde Bush advierten de cuatro ventajas y cuatro desventajas de su aplicación. Puede ser una buena idea en caso de:

1. La grasa puede llenar las irregularidades de la superficie y reducir la tasa de fugas.

2. Como la grasa ayuda al sellado, es posible trabajar con una menor fuerza de contacto y una menor compresión del elastómero, reduciendo así la posibilidad de que una junta tórica quede aplastada y comprometida y provoque una fuga.

3. La grasa puede provocar una ligera hinchazón de la superficie del elastómero (dependiendo de la combinación de materiales), ayudando a compensar las irregularidades.

4. Las superficies de sellado más rugosas se vuelven algo más lisas con la grasa para conseguir un sellado al vacío fiable en áreas desgastadas o que contienen marcas de mecanizado.

En cambio, desde Bush advierten ante estas situaciones:

1. La contaminación por grasa se propaga fácilmente a otras piezas sensibles durante la manipulación. “El polvo y la suciedad también pueden adherirse y, por lo tanto, introducir contaminación e imperfecciones en la superficie que de otro modo no se habrían producido“, explican.

2. Cuando un exceso de grasa puede llenar excesivamente la ranura de la junta tórica, dejando sin espacio para la expansión térmica del elastómero. Sin ese espacio, se deformarán y es posible que ya no se produzca el sellado.

3. Riesgo de entrada de grasa en el lado de vacío, que sobre todo en aplicaciones de alta limpieza, como en entornos de investigación, son inaceptables y podrían alterar sus procesos. Desde Busch explican que con la viscosidad y alta presión de vapor, “pequeñas cantidades de grasa del sellado se evaporan inevitablemente y se distribuyen por todo el lado de vacío”. Con el tiempo, estos depósitos también pueden volver a atrapar el polvo o los gases de escape y los espectrómetros de masas detectan estas trazas fácilmente.

4. La temperatura hace variar las propiedades de viscosidad y lubricación, ya que cada tipo de grasa (mineral, silicona o perfluorada) tiene un rango de temperatura limitado en el que es eficaz. Si las temperaturas son demasiado altas, el caudal de grasa puede salir de la ranura, lo que reducirá sus propiedades de sellado y la grasa migrará a otro lugar donde no debería estar.

Como conclusión, la compañía opina que “cuando se utiliza vacío en el rango de refuerzo con altos caudales de gas y bajas temperaturas, especialmente cuando también se utilizan bombas de vacío lubricadas con aceite, un poco de grasa no daña y puede incluso ayudar. Sin embargo, “en entornos de alta limpieza, es absolutamente tabú para evitar cualquier contaminación“.

En caso utilizar grasa, recomiendan emplear solo una delgada y casi seca al tacto para obtener el mejor rendimiento tanto de la grasa como de la junta tórica.

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