Linx Printing Technologies presentará en Interpack una nueva gama de impresoras de inyección de tinta continua (CIJ), que se suma a otras soluciones avanzadas de codificación y marcado de la empresa, como máquinas de codificación láser, impresoras de...
Mettler-Toledo ayuda a superar el ‘efecto de producto’ en la detección de metales
El ‘efecto de producto’ es un fenómeno que se produce cuando los detectores de metales que inspeccionan la producción en la industria alimentaria se activan erróneamente por las características del propio producto y por otros factores externos. Este efecto provoca que se rechacen productos innecesariamente, contribuye al desperdicio alimentario y al incremento de costes para la empresa.
Robert Stevens, director de Mercado de Safeline Metal Detection en Mettler-Toledo, apunta dos tipos de causas que pueden provocar el ‘efecto de producto’ y que los fabricantes de alimentos deben tener en cuenta para prevenirlo.
Las características del propio producto
Las características del propio alimento inspeccionado suponen un reto en la detección de metales. Desde Mettler Toledo advierten la necesidad de tener en cuenta el contenido de humedad o sal (productos ‘húmedos’), la temperatura, el tamaño y la forma, la consistencia y la densidad del producto pueden contribuir al efecto de producto.
El contenido de humedad o sal es una de las principales causas del efecto de producto y desde la compañía advierten que la causa es compleja por el hecho de que “los niveles de humedad o sal no suelen ser uniformes de un paquete a otro” Ponen como ejemplo la carne de vacuno en la que el contenido de humedad y sal puede variar considerablemente de un animal a otro.
En cuanto a la temperatura, advierten que el propio ‘efecto de producto’ cambia continuamente a medida que cambia la temperatura. “Por ejemplo, un producto ultracongelado (que suele estar por debajo de los –18 °C) tiene una conductividad casi nula, pero a medida que comienza a descongelarse y se forma condensación, su conductividad cambia. Por lo tanto, la señal generada por un producto enfriado se altera mucho más que la que se genera cuando está congelado, y el ‘efecto de producto’ cuando pasa a través de un detector de metales es considerablemente distinto”.
Hay que tener en cuenta, además, que los productos con una forma y un tamaño distintos emiten una señal distinta. Como ejemplo: una cinta transportadora llena de pollos frescos enteros, con distinto tamaño, forma y peso. “Por lo general, los pollos más grandes emitirán una señal de producto más intensa que los más pequeños. Por lo tanto, ‘el efecto de producto’ es incoherente e impredecible”.
También la distinta consistencia y densidad de un producto pueden generar este efecto, ya que estas variaciones provocan señales de producto irregulares durante la detección de metales. “Un ejemplo es el contenido de hueso en la carne: probablemente, la cantidad de hueso no será homogénea a lo largo de un lote de productos, o incluso de un paquete a otro. El resultado son posibles complicaciones en la detección de metales”.
Los factores externos
Robert Stevens apunta dos causas externas que también pueden provocar este efecto. Por un lado, la posición y orientación del alimento al pasar por el detector de metales. “Se emite una señal distinta si un producto rectangular pasa a través de él con el lado corto por delante que si lo hace con el lado largo. Los productos que pasan por el centro de la abertura de un detector de metales atraviesan la parte más débil del campo magnético y, por lo tanto, todo efecto de producto con respecto al campo magnético será mayor. El campo magnético es más intenso en los laterales, por lo que la repercusión del efecto de producto aquí también es distinta”.
Por otra parte, el material de envasado también puede afectar. Desde Mettler Toledo apuntan que una lámina metalizada, como una fina capa de aluminio sobre un material plástico, pueden presentar una elevada conductividad. Y según sea, generará un resultado de efecto de producto distinto.
Frecuencia multisimultánea y otras tecnologías
El director de Mercado de Safeline Metal Detection en Mettler-Toledo considera “fundamental” contar con la tecnología de detección de metales más avanzada para hacer frente tanto a los retos que suponen las propias peculiaridades del producto como los factores externos que le afectan.
El MSF combinan dos o más frecuencias a la vez y permite hallar un equilibrio todos los factores
“Los avances tecnológicos han permitido limitar el daño que provoca el ‘efecto de producto’ sobre la inspección eficaz de productos. El resultado debería ser una mejora en la detección de contaminantes, un aumento de la eficiencia y una mayor confianza en la calidad y la seguridad de los productos alimentarios fabricados, por muy elevado que sea su efecto de producto”, explica.
Mettler Toledo ha desarrollado detectores de metales de frecuencia multisimultánea (MSF, por sus siglas en inglés), que combinan dos o más frecuencias a la vez y permite hallar un equilibrio entre el efecto de producto, la frecuencia de funcionamiento y la sensibilidad del detector de metales.
Además, indican en la compañía, “se han desarrollado técnicas avanzadas de discriminación que emplean varias frecuencias para minimizar la señal del producto. Por lo tanto, se puede incrementar la capacidad de detección durante la inspección de productos, incluso con los tipos de productos que suelen provocar un efecto de producto elevado”.
La discriminación de fases es otra solución innovadora, que se desarrolla a través de un procesador especializado de señales digitales. “Se basa en aprender las características de una señal de efecto de producto y las de una señal de contaminación metálica real, así como en discriminar entre estas señales para amplificar la del contaminante, al tiempo que reduce la señal del producto o se hace caso omiso de ella”, explica Robert Stevens.
