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Los detectores de metales mejoran su eficiencia y fiabilidad con la tecnología ATS
Las comprobaciones manuales para la detección de metales en los equipos de formado, llenado y sellado verticales (VFFS) en la industria alimentaria, sobre todo en productos como aperitivos, dulces, fórmulas infantiles, harina a granel y polvos nutracéuticos, presentan inconvenientes que ahora pueden solventarse con un sistema de comprobación automática (ATS).
El ATS ofrece una medición fiable del rendimiento general del detector, abordando cualquier variación de sensibilidad
Estos sistemas de comprobación automática integrados en los detectores de metales de caída vertical para la industria alimentaria son una potente solución a los principales retos a los que se enfrenta el sector: garantizar la máxima calidad e integridad de los productos y la reputación de la marca, incrementar la productividad y, a la vez, reducir los costes operativos.
“Esta tecnología replica la sensibilidad de la línea central del detector, la parte menos sensible del detector de metales, lo que proporciona resultados uniformes y exactos en varios puntos de comprobación. Al calibrar el sistema para que coincida con el punto más débil del campo del detector, el ATS ofrece una medición fiable del rendimiento general del detector, abordando cualquier variación de sensibilidad”, explica Kati Hope, Global Key Account Manager de la división de inspección de productos de Mettler-Toledo.
El ATS no sustituye por completo a las comprobaciones manuales, que suelen emplear el ‘método de caída’, en el que las piezas de prueba se insertan manualmente en el flujo del producto; pero los sistemas de comprobación automática sí permiten reducir “significativamente” la frecuencia de estas intervenciones, mejorando así la eficiencia y la productividad.
Reducción de costes
Al agilizar los procedimientos de comprobación, la tecnología ATS también permite reducir los costes operativos a menos de 40 segundos, ofreciendo mayor rendimiento. Además, al tratarse de comprobaciones no invasivas y automatizadas, se minimiza el riesgo de contaminación cruzada o defectos de productos que pueden dar lugar a costosas retiradas.
El sistema detecta problemas en una fase temprana del proceso y reduce la retirada de productos
“Este enfoque basado en la precisión ayuda a mejorar la calidad y la uniformidad del producto, lo que reduce la probabilidad de que se produzcan retiradas al detectar problemas en una fase temprana del proceso de producción”, señala Kati Hope. El sistema ofrece además un registro automático y fiable de los datos para mejorar la conformidad y la trazabilidad de la seguridad alimentaria.
Desde Mettler Toledo destacan también como el ATS permite una exactitud “sin precedentes” gracias a complejos algoritmos para alinear la sensibilidad de la línea central con el borde de la abertura. “Esto supone un rendimiento de detección uniforme en todo el producto, lo que elimina la variabilidad que a menudo se observa en otros métodos”. La calibración automatizada del sistema mejora la fiabilidad y reduce los errores, además del tiempo de inactividad.
Por otro lado, indica Hope, “refuerza la seguridad de los operarios al minimizar la necesidad de que estos trabajen en alto o alcancen los equipos de producción. Esta mejora no solo protege a los trabajadores, sino que también reduce el riesgo de costosos accidentes. Por supuesto, el valor de la seguridad del operario no tiene precio”.
Un caso práctico
Mettler Toledo ha compartido las ventajas que supone el uso de ATS en los detectores de metales con un caso práctico, el de un fabricante de aperitivos británico con 24 líneas de sistema de pesaje/embolsadora, cada una funcionando a un ritmo 100 bolsas por minuto, 20 horas al día, 360 días al año.
Al usar la tecnología ATS las comprobaciones se reducen a 30 segundos por comprobación. Solo pierden 12.000 bolsas al día; frente a las 72.000 con las anteriores comprobaciones manuales. Estas cifras suponen un ahorro anual de 21 millones de bolsas.
Además, las horas de operario necesarias para las comprobaciones se reducen de 4.320 horas al año a 720 horas, casi 63.000 euros menos al año.
