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La biotecnología y la agricultura regenerativa impulsan prácticas más sostenibles y resilientes
España, con una superficie agraria útil equivalente a la mitad de su territorio, fue el tercer país europeo con mayores emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la agricultura en 2022, según la Agencia Europea del Medio Ambiente. Casi la mitad estaban relacionadas con el uso de fertilizantes y la gestión de los suelos; la otra mitad procedía de la ganadería.
Hacerla más sostenible es posible con la agricultura regenerativa, que defiende prácticas para restaurar y mejorar los ecosistemas agrícolas y adaptarlo al cambio climático. Desde AseBio, la organización que reúne al sector biotecnológico español, han compartido el trabajo que realiza uno de sus socios, Bayer, en esta línea.
Semillas oleaginosas contribuyen a mejorar la salud del suelo al incrementar la materia orgánica
La compañía ha puesto el foco en la implementación de prácticas regenerativas para recuperar la fertilidad de la tierra y en la investigación en semillas híbridas más resilientes a condiciones extremas, como la salinidad del agua.
En esta última línea han lanzado semillas oleaginosas como CoverCress™ o Camelina, que contribuyen a mejorar la salud del suelo al incrementar la materia orgánica y actúan como cultivo de cobertura con potencial para almacenar carbono. “Este tipo de semillas, además de mejorar el suelo, son cosechables como biocombustible, aportando así un doble beneficio ambiental y económico”, ha explicado Jordi Arnalte Olloquequi, Public Affairs, Science & Sustainability en Bayer CropScience.
Desde la compañía defienden también el papel de las Nuevas Técnicas Genómicas (NGT) para avanzar hacia una agricultura más productiva y sostenible, aunque advierten de la necesidad de adecuar el marco regulatorio europeo para poder desarrollarlas más eficazmente, como ha explicado también Arnalte:
“El actual marco de la UE no está adaptado al progreso científico e impide la innovación para el sector agroalimentario. Es urgente alinearnos con países que ya cuentan con normativas basadas en la ciencia y que diferencian claramente entre los OMG y las plantas editadas mediante NGT”.
La compañía confía en que la regulación europea permita incorporar las NGT en el diseño de semillas, una medida que “tendrá un claro efecto positivo en los cultivos, pues serán más resilientes y requerirán menos insumos”.
Beneficios de las prácticas regenerativas
La introducción de cubiertas vegetales en cultivos de cítricos han favorecido el control natural de plagas gracias a la presencia de enemigos naturales, además de mejorar la retención de agua y aumentar la materia orgánica del suelo. Es uno de los beneficios de la agricultura regenerativa que se ha podido comprobar, por ejemplo, en un proyecto desarrollado junto a Novamont.
Aplicaciones para diseñar cubiertas vegetales facilitan la medición y maximización del impacto regenerativo
En Almería, Bayer ha demostrado como las primeras rafias y clips orgánicos para guiar el crecimiento de los cultivos se biodegradan junto con los restos vegetales, eliminando microplásticos en el compost final.
Y soluciones digitales como Field View™ permiten “monitorizar parcelas vía satélite para optimizar siembra y abonado. O aplicaciones específicas para diseñar cubiertas vegetales son ya una realidad que facilita la medición y maximización del impacto regenerativo”, indican desde AseBio.
La organización apunta a la necesidad de contar con mayor inversión para hacer frente a los costes iniciales en maquinaria y formación para generalizar estas prácticas regenerativas. Y destaca la colaboración que Bayer está ofreciendo a distintas asociaciones agrarias para difundir técnicas adaptadas a explotaciones de cualquier tamaño.
“La agricultura es un factor clave para dar respuesta a los retos derivados del cambio climático y de la creciente población mundial. Para lograrlo, los agricultores necesitan disponer de una amplia caja de herramientas que incluya también la biotecnología”, ha comentado Jordi Arnalte.
