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Día Mundial del Cereal
El 7 de marzo se celebra el Día mundial de los Cereales. Este vegetal y sus derivados han sido tradicionalmente la base de la alimentación de buena parte de las culturas, también de la mediterránea, a través del pan o la pasta, por los nutrientes que aportan. Los cereales son ricos en hidratos de carbono, proteínas, grasas, fibra, minerales y vitaminas.
Las variedades de cereal se han reducido a maíz, sorgo, mijo, trigo, arroz, cebada, avena, teff y quinoa
Cada año se producen en el mundo más de 2.800 millones de toneladas de cereales. Asia es el principal productor, con más de 1.280 millones de toneladas en 2023, el 45% del total. En segundo lugar, se situó por volumen de producción Norteamérica, con 522 millones y en tercer lugar Europa, con 519 millones y una cuota del 18,2% del total, según el estudio presentado por Ipack-Ima en su plataforma Business Monitor, que analiza regularmente distintos sectores de interés para la industria agroalimentaria.
La jornada mundial que se celebra hoy no solo sirve para hacer un llamamiento sobre su importancia, también para alertar sobre los riesgos y los desafíos a los que se enfrenta, como los que provoca la reducción de variedades de cereal cultivadas en el mundo, que se ha reducido de 30 a prácticamente solo 9: maíz, sorgo, mijo, trigo, arroz, cebada, avena, teff y quinoa.
La empresa española Biogran, que promueve la biodiversidad agrícola y el cultivo alternativo y sostenible de cereal, advierte que “limitar el cultivo a menos del 25% del abanico existente representa una amenaza significativa para la biodiversidad agrícola, ya que contribuye a la degradación de los ecosistemas y agrava los efectos de la crisis climática”
Respeto a la biodiversidad
Esta compañía está colaborando con productores para recuperar variedades olvidadas como el trigo khorasan o el mijo perlado, que además requieren menos agua y son más resistentes al estrés climático.
”La única forma de preservar los múltiples tipos de cereales existentes y asegurar la salud alimentaria de las generaciones futuras es a través de un compromiso inquebrantable con la defensa, protección y restauración de la biodiversidad”, señala David Caré, presidente de la Asociación Española de Elaboradores y Comercializadores Ecológicos (Asobio) y CEO de Biogran.
Desde la empresa advierten también que los monocultivos intensivos han reducido la biodiversidad del suelo hasta en un 70% en algunos países, provocando que cultivos tradicionales, como los cereales, hayan casi desaparecido en ellos, según datos de FAO.
Además, los monocultivos intensivos agotan los nutrientes del suelo y reducen su fertilidad. Según esta organización mundial, más del 33% de los suelos agrícolas ya están degradados y esto no solo afecta a la productividad agrícola, también contribuye a la desertificación y la pérdida de carbono almacenado en el suelo, acelerando el calentamiento del planeta.
