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La Guía Nacional de Gestión de Alertas Alimentarias se actualiza
La Guía Nacional de Gestión de Alertas Alimentarias es un documento que recoge los criterios para la investigación, gestión y comunicación ante situaciones de alerta alimentaria, así como los mecanismos de coordinación con las autoridades competentes en seguridad alimentaria para abordar la incidencia. La nueva versión de esta guía cuenta ya con la aprobación de la Comisión institucional de la AESAN, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.
Los operadores alimentarios puedan realizar un autodiagnóstico de necesidades de mejora a través de un cuestionario online
Con carácter orientativo y voluntario, la nueva Guía incorpora un capítulo que incluye recomendaciones para la realización de simulacros que permitan verificar la eficacia y eficiencia del sistema establecido. Además, añade una herramienta de autoevaluación del procedimiento de gestión de alertas basado en un cuestionario online, a través del cual los operadores alimentarios puedan realizar un autodiagnóstico de necesidades de mejora.
Esta nueva versión actualiza la primera de esta Guía aprobada en 2020. De su redacción se ha encargado el Órgano Permanente para la Seguridad Alimentaria (OPSA), integrado por las organizaciones AECOC, ACES, ANGED, ASEDAS, Cooperativas Agroalimentarias, FIAB, Hostelería de España y Marcas de Restauración, coordinados por la AESAN.
Desde Agencia Española de Segurida Alimentaria explican que esta Guía “supone un importante impulso para la organización y gestión coordinada de las alertas alimentarias entre la Administración y el sector alimentario español. Facilita a las empresas, especialmente pymes, la correcta interpretación e implantación de los requisitos legales en la gestión de alertas, incorporando los aprendizajes obtenidos en la producción y comercialización agroalimentaria en los últimos años”.
La Red de alerta alimentaria
España cuenta con una red nacional de alertas alimentarias que coordina y gestiona a todas las instituciones implicadas en seguridad alimentaria ante cualquier incidencia que pueda afectar a la salud de los consumidores. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición es el punto nacional de contacto tanto para el Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información (SCIRI), como, a nivel internacional, de la Red de Alerta alimentaria de la Unión Europea, (RASFF, Rapid Alert System for Food and Feed) y de la Red de alerta de la OMS y la FAO (infosan).
La clave está en el intercambio rápido de información entre las autoridades, empresas alimentarias y consumidores
“Estas redes permiten mantener una constante vigilancia de cualquier riesgo o incidencia relacionado con los alimentos que pueda afectar a la salud de los consumidores. Para conseguir este objetivo, la base primordial es el intercambio rápido de información entre las distintas autoridades competentes, empresas alimentarias y consumidores, facilitando de este modo las actuaciones oportunas sobre aquellos productos alimenticios que pudieran tener repercusión en la salud de los consumidores”, explican desde la AESAN.
En cuanto a los fabricantes, distribuidores o importadores de alimentos y bebidas, estas redes establecen una serie de obligaciones ante cualquier sospecha de que los productos con los que operen no cumplan los requisitos de seguridad alimentaria. Estas exigencias pasan por la retirada del mercado de los productos afectados o sospechosos, comunicar con celeridad la incidencia tanto a las autoridades como a los consumidores y a otras empresas afectadas y cooperar para solventar el problema, intentando recuperar los productos si ya han sido suministrados.
