La combinación de soluciones biológicas, químicas y digitales para el cultivo de frutos rojos desarrollada por Bayer está permitiendo incrementar la producción de estos vegetales más del 12% en los ensayos que ya se están realizando. La compañía ha explicado...
Antonio Fumanal (Ambar): “No buscamos ser la cervecera que más lanza o vende, sino una de las que más influye”
TF.- ¿Qué importancia tiene para Ambar la I+D+i y qué recursos económicos y humanos dedican a esta actividad?
-Para Ambar, la I+D+i es una parte clave de nuestra forma de crecer y seguir siendo relevantes. Igual que ocurre con los seres vivos, si una empresa deja de evolucionar, corre el riesgo de quedarse atrás sin darse cuenta.
Nuestro modelo de I+D+i combina proyectos de largo plazo, más ambiciosos y con algo más de riesgo, con otros más ágiles que nos permiten mejorar en el corto plazo. Además, nuestro departamento no trabaja de forma aislada: está muy conectado con áreas como calidad, operaciones, marketing y compras, para responder mejor a las necesidades reales del día a día.
En términos de recursos, destinamos cerca del 1% de la facturación de la cervecera a las actividades de investigación. Sabemos cuál es nuestro tamaño, y por eso no buscamos ser la cervecera que más lanza o más vende, sino una de las que más influye.
TF.- ¿Cuáles son las líneas maestras que guían el trabajo de este departamento?
“Intentamos ser flexibles, adaptarnos rápido y no perder de vista para qué hacemos cada proyecto”
-Más que trabajar con unas líneas cerradas, lo que tenemos son unas ideas bastante claras sobre cómo queremos hacer las cosas. Intentamos ser flexibles, adaptarnos rápido y no perder de vista para qué hacemos cada proyecto. En producto, nos interesa desarrollar cervezas que conecten con más gente, sin caer en propuestas demasiado de nicho o demasiado pendientes de la pose. Y, en el fondo, lo que buscamos es aportar valor a toda la cadena de la cerveza, desde el campo hasta el momento en que alguien se la toma y la disfruta.
TF.- ¿En qué proyectos están trabajando actualmente?
-Tenemos un ambicioso programa de desarrollo de nuevas cervezas sin alcohol, estamos convencidos de que nuestras propuestas tendrán un impacto significativo tanto en su valor organoléptico como nutricional.
De manera transversal a todas las cervezas, promocionamos el uso de técnicas de cultivo de cereal con capacidad de regenerar el suelo y seguimos explorando nuevas rutas en el uso del lúpulo que permitan su incorporación a la cerveza con mayor frescura.
En hostelería, estamos lanzando un nuevo sistema de transporte y servicio que permite disfrutar de cerveza fresca y sin pasteurizar de una forma mucho más accesible. La gran ventaja es que no requiere las inversiones tan elevadas que hasta ahora han limitado su implantación en muchos espacios. Y permite que me guarde alguna de las líneas de investigación, parte de nuestro trabajo es sorprender.
TF.- ¿Cuáles han sido los últimos lanzamientos de Ambar?
-Hace unos años apostamos por desarrollar cervezas sin alcohol que además no contengan azúcares; a esas cervezas las llamamos ‘Triple Zero’, ya que añaden un tercer cero al 0,0% de alcohol en el contenido de azúcares.
Un tiempo después, como ya habíamos quitado todo lo problemático desde el punto de vista nutricional, decidimos lanzarnos a construir sobre esa base una cerveza que añadiera elementos saludables. Fruto de esa investigación nació hace pocos meses la primera cerveza probiótica del mundo que puede presumir de contener bacterias vivas y estables a temperatura ambiente; es ‘Ambar Triple Zero Probiótica’.
A mediados del año pasado eliminamos también el azúcar de nuestra ‘Ambar Radler’ sin alcohol para que pasara a forma parte de la familia ‘Triple Zero’. Una familia que empezó con la rubia y ya cuenta con seis miembros, tres de ellos sin gluten.
TF.- ¿Qué les piden a los proveedores para la formulación de sus productos?
-Les pedimos que no tengan miedo de proponer nuevas ideas. Nuestro tamaño nos permite ser ágiles para llevar a cabo ideas que a los grandes les harían temblar las piernas. También les exigimos ciencia y franqueza, somos muy rigurosos a la hora de entender sus propuestas y huimos de todo aquello que no tenga una sólida base científica.
TF.- Ante la creciente concienciación del sector en la sostenibilidad, ¿cuáles son las líneas que está llevando a cabo la compañía?
-Somos una compañía con 126 años de historia y trabajamos para que, dentro de unos cuantos años, nuestros nuevos compañeros sigan añadiendo dígitos a esa cifra. La apuesta para lograr una actividad más sostenible pasa por aumentar el conocimiento que seamos capaces de aplicar a nuestro oficio de cerveceros; sin conocimiento no hay nada nuevo ni mejor que se pueda hacer.
Una de las revoluciones está sucediendo en la agricultura, apoyamos todas las rutas que, aplicando tecnología y conocimiento, ayudan a regenerar el suelo. Sabemos que son medidas difíciles de que lleguen al gran público, no todas las cosas buenas tienen porque ser fotogénicas.
En materia de eficiencia energética e impacto ambiental elaboramos nuestras cervezas con energía solar y utilizamos biogás, además de otras fuentes verdes. Controlamos el ciclo hídrico y contamos con ello con una sofisticada planta EDAR. Nuestra fábrica es Zero Residuos y compensamos parte de nuestras emisiones con nuestros Bosques Ambar. Además, contamos con un pionero sistema digitalizado y certificado para el mantenimiento de las instalaciones de cerveza de barril en bares y restaurantes que evita emisiones y ahorra consumo de agua en las limpiezas.
TF.- ¿Cómo fue el balance económico de 2025? ¿Cuál es el peso que tienen en él las exportaciones?
-En el sector fue un año de ligero descenso tanto en producción como en consumo. En nuestro caso, afortunadamente, fue más favorable. En un entorno de gigantes, el ser pequeño solo se combate creciendo. Nuestro dato de exportaciones es muy pequeño, tendiendo a irrelevante.
TF.- ¿Cómo describiría la situación de la I+D en España? ¿Cuentan las empresas con incentivos y estímulos para investigar?
-El mejor estímulo para seguir investigando es saberse observado y necesitado por una sociedad que espera que le demos mejores alimentos cada día. Detrás de la aparente austeridad de los consumidores españoles se esconden personas exigentes y conocedoras de lo que comen y de lo que beben.
Las ayudas económicas son siempre bienvenidas, son un pequeño empujón para lanzarse a proyectos que a veces dan vértigo pero que son imprescindibles para seguir orientados al progreso.
TF.- ¿Colaboran habitualmente con centros tecnológicos, universidades u otros organismos en sus proyectos?
-Sí, todos ellos son fuentes de conocimiento a la espera de ser aplicado para mejorar la vida de la sociedad. Formamos parte de ese ecosistema que traslada el conocimiento de las ciencias básicas a la realidad diaria de las personas. Sería un desperdicio enorme despistarse de sus progresos y su enorme capacidad de trabajo.
