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“El desarrollo de nuevos productos basados en proteínas alternativas a las de origen animal es imprescindible”
La necesidad de adaptación constante de un sector tan ligado a los cambios de población, medioambientales o de consumo como el agroalimentario supone continuos desafíos en la producción de alimentos. Le corresponde a la tecnología y biotecnología de los alimentos responder a estos retos en conjunción con otras áreas cercanas como la ciencia de los alimentos o la nutrición humana. Así, esta evolución debe ir dirigida a satisfacer las exigencias y expectativas del consumidor, sin dejar de lado factores medioambientales y regulatorios, lo que constituye la denominada cuarta revolución industrial. En este contexto es en el que surge el sector foodtech (food, ‘alimento’, + tech, ‘tecnología’) que hace referencia al ecosistema formado por industrias, empresas de base tecnológica o de conocimiento, junto con startups alimentarias que a través de proyectos de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) promueven soluciones creativas para los desafíos presentes y futuros en el campo alimentario, desde el sector primario hasta la industria procesadora.
Uno de los desafíos que se presenta es el relacionado con el aumento en la producción de alimentos, que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) calcula en un 70%, con el fin de alimentar a una población estimada en 10.000 millones de habitantes para el año 2050. Según datos de esta misma organización, en la actualidad la ganadería utiliza un 33% de toda la superficie cultivable, lo que, unido a una sobreexplotación de los recursos marinos y a una mayor concienciación medioambiental y de bienestar animal, hace imprescindible el desarrollo de nuevos productos basados en el uso de proteínas alternativas a las de origen animal. En este sentido, el reemplazo de este tipo de proteínas por otras de origen vegetal es ya una realidad que debe ser ampliada en el futuro. La sociedad actual ya ha aceptado ampliamente productos sustitutos al queso, yogures o carne producidos a partir de proteína vegetal procedente de legumbres (soja, judías, algarroba, etc.) o cereales (especialmente trigo), a lo que se une la exploración de nuevas fuentes proteicas entre las que destacan las algas o los hongos comestibles, entre otros, junto con el uso de insectos como fuente más sostenible y eficiente de proteína de origen animal. En este contexto, también emerge el uso de la biotecnología para la producción de carne sintética, la denominada agricultura celular, que presenta los desafíos de conseguir reducir los costes de producción, hacer escalable su producción, además de conseguir su aceptación regulatoria como paso previo a su comercialización en Europa.
Asimismo, el uso de la inteligencia artificial, incluida la digitalización, supone otro desafío foodtech que permita avanzar en la agricultura de precisión mediante la navegación y toma de imágenes por satélite o drones; realizar predicciones de mercado, como ventas, caída de producto o nuevas oportunidades de negocio mediante la utilización de big data; automatizar el proceso de producción; mejorar la trazabilidad del producto desde el sector primario hasta el consumidor con la tecnología blockchain con el fin de garantizar la seguridad alimentaria del producto; o el desarrollo de aplicaciones para dispositivos electrónicos que supongan un menor desperdicio de producto final.
Otro aspecto por abordar es el desarrollo de tecnologías rápidas de análisis que permitan de forma eficaz evitar problemas asociados al consumo de productos defectuosos. Esto, junto con otras tecnologías, como la comentada blockchain, permitirá implementar unos estándares elevados de calidad que den paso a la denominada calidad y seguridad alimentaria 4.0.
Por otra parte, es necesaria la formulación de alimentos que se adecúen a las nuevas necesidades de la población ligadas a la nutrición personalizada. Así, se hace imprescindible seguir desarrollando alimentos para grupos específicos como productos sin gluten para personas celíacas, con bajo índice glucémico para personas diabéticas, o con un menor aporte calórico para personas con obesidad, por poner solo algunos ejemplos. A ello se une la mayor concienciación que existe en la actualidad de la estrecha relación establecida entre el consumo de alimentos y la salud. Esto implica seguir trabajando en el desarrollo de ingredientes saludables que, incluidos en la formulación de alimentos o consumidos como nutraceúticos, posean un efecto beneficioso en la salud del consumidor.
Por último, no se debe olvidar que todo lo anterior pivota sobre otro de los grandes retos como es la sostenibilidad. En este sentido, la optimización de los procesos de producción para transformar en subproductos lo que antes era simplemente residuos, la revalorización de esos subproductos para la producción de ingredientes saludables, o la producción de envases a partir de los mencionados subproductos o en base a materiales biodegradables, son aspectos que el foodtech debe seguir abordando en los próximos años.
