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“Estamos en una situación sin precedentes, pero nuestra industria es sólida y competitiva para superarla”
“El Covid-19 ha puesto de manifiesto el carácter estratégico del sector agroalimentario”, así lo recalca Galo Gutiérrez-Monzonís, director general de Industria y de la Pyme, que “por su relevancia, debe jugar un papel clave en la recuperación”, de modo que “compartir estrategias, reforzar la resiliencia frente a nuevos desafíos y trabajar con los ecosistemas” son las claves para afrontar con éxito el nuevo escenario
Las empresas agroalimentarias de nuestro país son el primer sector industrial con una producción que supera los 100.000 millones de euros y los 30.000 en valor añadido bruto, generando más de 426.000 empleos.
Son competitivas a nivel internacional, ocupando el 4º lugar en la Unión Europea tras superar a Italia. Dos tercios del total de las exportaciones tienen como destino Europa, principalmente Francia y seguido de Italia, Portugal, Reino Unido y Alemania.
Es un sector especialmente innovador, que integra los procesos más tradicionales con innovaciones de producto y de proceso en muy diversas áreas como: alimentos funcionales, envases activos, seguridad y trazabilidad, o la aplicación de tecnologías avanzadas de fabricación.
El Covid-19 ha puesto de manifiesto el carácter estratégico de la industria agroalimentaria. Asimismo, por su relevancia, debe jugar un papel clave en la recuperación.
Los cierres y las medidas de confinamiento han impactado sobre los sistemas alimentarios mundiales -desde la producción, transformación, transporte hasta la distribución final-, provocando rupturas en las cadenas de valor y poniendo en riesgo la continuidad del abastecimiento.
A pesar de ello, la industria agroalimentaria española ha trabajado incansablemente durante las peores semanas del Covid-19 para asegurar el abastecimiento de la población en condiciones de seguridad, calidad y precios asequibles, logrando que no faltaran alimentos de primera necesidad en los hogares.
Los campos y las fábricas no han cesado su actividad durante el estado de alarma, por lo que se puede afirmar que el sector ha sido uno de los grandes protagonistas durante la fase de emergencia y lo ha de ser también durante la recuperación.
Esto se ha producido no solo en España, sino en toda la Unión Europea y me atrevería a decir que a nivel mundial. La patronal europea FoodDrink Europe ponía de relieve a través de la campaña #Food Heroes, los cientos de iniciativas promovidas desde la industria de alimentación y bebidas. Entre ellas: la donación de sus productos al personal sanitario; el suministro de etanol; la cesión de equipos de protección a hospitales, entre otras muchas.
Las dificultades que ha debido sortear el sector no han sido pocas. Por ejemplo, las restricciones a la movilidad y en el transporte han tenido un gran impacto sobre las cadenas de valor, especialmente sobre los productos frescos, perecederos. Asimismo, ha existido escasez de trabajadores temporales del campo para recoger las cosechas. Y ha sido necesaria una rápida adaptación de los procedimientos de trabajo y medidas de higiene y desinfección a lo largo de toda la cadena.
En definitiva, la industria de alimentación y bebidas ha trabajado de manera ejemplar para garantizar el abastecimiento de alimentos y bebidas a la ciudadanía, pero aparecen algunas sombras: el cierre del Canal Horeca y el desplome del turismo, anticipan dificultades para el sector.
La crisis del Covid-19 ha concienciado a millones de personas en todo el mundo sobre la relevancia del sector en nuestras vidas. Así lo reconoce también la Unión Europea que enfoca la recuperación en base a ecosistemas, definiendo el “AgriFood” como uno de ellos.
Además, el coronavirus ha evidenciado la importancia de mantener cierta soberanía industrial en los sectores clave, lo que supone, en el caso agroalimentario, mantener la autonomía alimentaria en los territorios para poder cubrir la demanda -al menos parte de ella- a través de la oferta local.
Por otro, el Canal Horeca ha sido uno de los más afectados por el Covid-19, aunque se ha compensado en parte con servicios a domicilio y de recogida. Este segmento deberá acelerar su adaptación a la digitalización y a nuevas estrategias empresariales, implementando al mismo tiempo las normas de distanciamiento, protección y trazabilidad presencial.
Es probable que la pandemia traiga consigo cambios permanentes en los modelos de negocio, los procesos productivos y los hábitos de compra o de consumo. Podemos citar algunas tendencias que en el pos Covid-19 parecen reforzarse, como:
• Alimentos saludables (healthy, veggie, frescos): poco procesados, fortificados, funcionales, naturales o sin conservantes.
• Alimentos sostenibles: kilómetro cero, con bajo impacto medioambiental.
• Tecnología: nano-tecnología, impresión 3D, robotización o digitalización.
• Innovación: nuevos sabores, formatos, envases inteligentes, comercio electrónico, etiquetado transparente, etc.
• Nuevos hábitos de compra: pedidos a domicilio, utilización del comercio electrónico, etc.
De estas líneas se deriva que compartir estrategias, reforzar la resiliencia frente a nuevos desafíos y trabajar con los ecosistemas es clave para afrontar con éxito la recuperación del sector en el pos Covid-19.
