Inprovo lanza una nueva campaña en España para poner en valor las propiedades nutricionales del huevo. La iniciativa europea también se va a desarrollar en Hungría durante los próximos tres años y cuenta con una inversión en ambos mercados de más de...
“Existe un amplio margen de mejora para nuevas iniciativas de reducción de sal en alimentos procesados”
La ingesta de sal en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es más del doble (10,8 g al día) de la recomendada (5 g al día) y pese a que el sodio es un nutriente esencial, su consumo en exceso incrementa el riesgo de cardiopatías o muertes prematuras.
El sodio puede estar presente de forma natural en algunos alimentos como carne, pescado, leche u hortalizas. Sin embargo, la mayoría de su aporte procede del añadido durante la fabricación, procesamiento, cocinado o en el momento de consumo de los alimentos, siendo la sal de mesa la principal fuente de sodio en la dieta.
Tanto la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) como la OMS respaldan la necesidad de reducir la dosis diaria de sodio para prevenir enfermedades cardiovasculares. La OMS estima que la implementación de políticas de reducción de la ingesta de sal podrían salvar la vida de unos siete millones de personas para 2030, mediante un enfoque integral que recogiera cuatro tipos de intervenciones: 1) establecer políticas públicas de compra de alimentos en instituciones para limitar aquellos ricos en sal; 2) simplificar el etiquetado de los alimentos para ayudar a la ciudadanía a elegir aquellos con bajo contenido en sal; 3) reformular los alimentos para que contengan menos sal, y 4) realizar campañas de comunicación.
España ha trabajado en los últimos años en establecer estrategias de reducción a través de medidas regulatorias y de reformulación siguiendo las directrices marcadas por la OMS y la Comisión Europea, tanto mediante el establecimiento de límites legales –a través del Real Decreto 308/2019, de 26 de abril, por el que se aprueba la norma de calidad para el pan, que establece un límite máximo de contenido obligado cumplimiento desde el 1 de abril de 2022– como mediante acuerdos voluntarios –‘Plan de colaboración para la mejora de la composición de alimentos y bebidas y otras medidas’–.
Este Plan incluía 21 acuerdos con los sectores de la fabricación y distribución de alimentos para la reducción en sal en alimentos envasados y dos acuerdos con el sector de la restauración social y la moderna para mejorar los menús y productos ofertados fuera del hogar.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha publicado recientemente la evaluación final en la que se muestra la reducción del contenido en sal de alimentos envasados entre un 4,8 y un 33%. Se ha reducido el contenido medio de sal de los sobres monodosis disponibles en la restauración moderna de un valor de partida medio de 1,2 g hasta 0,8 g de sal por sobre y se ha aumentado del 10% al 18% la oferta de biscotes/pan sin sal en restauración social en centros de pensión completa, aunque sin llegar al objetivo del 50%.
Los resultados del Plan muestran que existe todavía un amplio margen de mejora para implementar nuevas iniciativas y reforzar las existentes tanto para la reducción del contenido en sal en los alimentos transformados como en el sector de la alimentación fuera del hogar.
El proyecto de Real Decreto para el fomento de una alimentación saludable y sostenible en centros educativos incluye distintos requisitos dirigidos a reducir la cantidad de sal añadida en la preparación de las comidas y a controlar el contenido en sal de los productos envasados que se suministran en las cafeterías y máquinas expendedoras de estos centros.
Las recomendaciones dietéticas saludables y sostenibles de la AESAN dan patrones dietéticos para reducir el contenido en sal, por ejemplo, en alimentos como los frutos secos o las conservas.
Colaboramos con la Unión Europea para acordar un modelo simplificado de etiquetado nutricional que facilite la elección de alimentos con menor contenido en sal, y se realizan periódicamente campañas de información y sensibilización para modificar comportamientos respecto al consumo de sal.
Todas estas iniciativas han situado a España dentro de los nueve países con una mayor puntuación en la implementación de políticas para la reducción del consumo de sodio (‘WHO global report on sodium intake reduction’).
