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“Respaldar innovación y proyectos de I+D es la política adecuada para garantizar respuestas óptimas ante la crisis”
“Desde FIAB y la Plataforma Tecnológica Food for Life-Spain, siempre hemos considerado imprescindible incorporar la digitalización y las tecnologías de la Industria 4.0 como ventajas imprescindibles para mantener un sector ágil y con rápida capacidad de reacción”, señala Eduardo Cotillas, director de I+D+i. Además, incide en que la tecnología se revelará como determinante “a través de soluciones como el blockchain”
La industria de alimentación y bebidas ha visto reforzado su papel estratégico durante la pandemia provocada por el Covid-19, por lo que la confianza a lo largo de la cadena se ha fortalecido, dotando al sector de estabilidad para empezar a posicionar nuestra oferta con mayor valor, alcance e incluso variedad de productos. Así, se ha podido ver cómo se han reforzado los diversos canales de distribución, facilitados por la digitalización y el impulso del e-commerce, y que han demostrado ser eficaces durante el confinamiento sufrido estos meses atrás.
Y en cuanto al escenario pos-Covid, sin duda, se establecerán cambios seguros en el consumidor, en las cadenas de producción y en los procesos de digitalización e innovación de la Industria de Alimentación y Bebidas. Desde FIAB y la Plataforma Tecnológica Food for Life-Spain, siempre hemos considerado imprescindible incorporar la digitalización y las tecnologías de la Industria 4.0 como ventajas imprescindibles para mantener un sector ágil y con rápida capacidad de reacción. Se está demostrando que la apuesta por la I+D+i es un factor determinante, que permite una rápida respuesta por parte de todas aquellas empresas que han venido trabajando en ella en los últimos años, independientemente de que se trate de su tamaño, ya sean grandes empresas o pymes.
Aunque la industria de alimentación y bebidas ya contaba con medidas de protección muy estrictas para garantizar la calidad y seguridad alimentaria de los productos que llegan los consumidores, habrá cambios en cuanto a las tecnologías y herramientas con que se garantice dicha seguridad, probablemente a través de herramientas online combinadas con sistemas tradicionales que renueven los protocolos de actuación en la forma, pero no en el fondo. Además, la protección de los trabajadores de esta industria se verá incrementada, aún más si cabe, con medidas avanzadas de control como tests y tecnologías rápidas de detección de posibles portadores, lo que reforzará aún más la imagen positiva de nuestro sector ante la sociedad.
Sostenibilidad y consumo saludable
En cuanto al consumidor, foco indudable de los proyectos de innovación que lleva acabo el sector en los últimos años, adaptará sus hábitos para seguir disfrutando de los alimentos y bebidas en casa, para lo que aspectos como packaging inteligente o el aumento y acondicionamiento de la vida útil de los productos, deberán ser tenidos muy en cuenta por las empresas del sector para mantener su cuota de mercado. En el Canal Horeca, nuevamente, las tecnologías digitales se verán beneficiadas en aras a mantener una oferta variada, ágil y segura, independientemente del segmento en que se encuentre.
Pero hay aspectos como la sostenibilidad o el consumo saludable de alimentos que ya estaban presentes antes de la crisis y que, con toda seguridad, se mantendrán a futuro. En el caso de la sostenibilidad, las políticas públicas de I+D+i tienen y seguirán teniendo en cuenta los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible a nivel Europa como un elemento central en sus medidas económicas de apoyo, por lo que las empresas del sector las continuarán sin dudar. Por otra parte, la industria aprovechará, sin duda, la demanda de productos para determinados segmentos de población (deportistas, lactantes, tercera edad, etc.) y/o necesidades especiales, a los que se les aplicarán resultados de proyectos a largo plazo, como una oportunidad de negocio cada vez más al alza.
Sin embargo, ningún eslabón de la cadena agroalimentaria saldrá más favorecido que otro, ya que todos están acusando el impacto de esta crisis de una manera u otra: los productores y los transformadores han sufrido el cierre de la hostelería, la paralización del turismo y las dificultades en las exportaciones, por lo que toda la cadena ha asumido cambios en los protocolos laborales y eso implica unos costes y una reorganización sobre todo en términos de logística. Aquí es pronto para determinar si habrá un cambio de modelo o no, pero lo que sí está claro es que, como cadena, ningún eslabón puede funcionar sin el otro, y que el equilibrio entre ellos es la clave para ser más competitivos y ganar valor. Para garantizar este aspecto, nuevamente la tecnología se revelará como determinante a través de soluciones tales como el blockchain, que garanticen una trazabilidad indudable a lo largo de dicha cadena de valor agroalimentaria.
Por último, se debe dar un mensaje de optimismo en el sentido de que son muchos los hombres y mujeres que en España trabajan en I+D+i, que es tanto como decir que trabajan en buscar soluciones a los problemas creados por un escenario tan inesperado como el del Covid-19. Tanto la calidad como la cantidad de centros tecnológicos, centros de investigación, universidades, etc., de nuestro país en el ámbito agroalimentario es muy relevante y la relación de confianza creada desde hace muchos años con las empresas de nuestro sector demostrará que la apuesta por la innovación y por los proyectos de I+D es una política muy adecuada, y que deberá ser mantenida en el tiempo para poder garantizar respuestas óptimas ante crisis de semejante calado como la que, lamentablemente, hemos sufrido todos.
