La conservación de los alimentos continúa siendo uno de los grandes desafíos para la industria alimentaria, que debe garantizar la seguridad microbiológica, la estabilidad y la vida útil de los productos sin perder de vista las exigencias de un consumidor cada vez más atento a su composición. En este contexto, el desarrollo de conservantes y antioxidantes evoluciona hacia soluciones de origen natural, en línea con la demanda de formulaciones clean label, etiquetas más sencillas, ingredientes reconocibles y una menor presencia de aditivos percibidos como artificiales
