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EFSA reduce “drásticamente” los límites del BPA en alimentos
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha detectado efectos potencialmente nocivos en el sistema inmunitario de las personas provocados por la presencia del bisfenol A (BPA) en envases que están en contacto con los alimentos y superan en 2 o 3 órdenes de magnitud la nueva ingesta diaria tolerable establecida. Las conclusiones se derivan de un estudio en el que la Autoridad Europea ha reevaluado los riesgos que entraña consumir alimentos que contengan esta sustancia química
La reevaluación del riesgo de la presencia de bisfenol A (BPA) en los alimentos realizada por EFSA, la máxima autoridad europea en seguridad alimentaria, concluye que la exposición alimentaria al bisfenol A (BPA) “es un problema de salud para los consumidores de todos los grupos de edad, al identificar efectos potencialmente nocivos para la salud en el sistema inmunitario y superarse en 2 o 3 órdenes de magnitud la nueva ingesta diaria tolerable establecida”.
Las sustancias químicas como el BPA utilizadas en envases alimenticios pueden migrar en cantidades muy pequeñas a los alimentos y bebidas que contienen
El estudio, realizado teniendo en cuenta la evidencia de los datos de animales y los estudios observacionales en humanos, señala que “ el efecto crítico se identificó en un tipo de linfocitos T colaboradores que juegan un papel fundamental en los mecanismos de la inmunidad celular y se encuentran involucrados en el desarrollo de reacciones inflamatorias, incluyendo autoinmunidad e inflamación pulmonar”.La EFSA también ha investigado posibles efectos adversos sobre el sistema reproductivo, sistemas de desarrollo y metabólicos potencialmente dañinos para la salud, aunque ha identificado al sistema inmunitario como el más sensible a la exposición al BPA.
Reducción drástica
En base a los nuevos datos, la Autoridad Europea ha establecido una "drástica" reducción de esta sustancia respecto de la ingesta diaria tolerable (TDI-temporal) fijada en 2015, hasta 20.000 veces menor que la autorizada entonces. La nueva reevaluación establece una TDI de 0,2 nanogramos/Kg de peso corporal y día, en vez de la TDI temporal de 4 microgramos/Kg pc y día de hace 8 años. Teniendo en consideración la nueva TDI establecida, la EFSA concluye que tanto en una exposición media como extrema al BPA es preocupante para la salud.La Comisión Europea y los estados miembros deberán adoptar ahora las medidas pertinentes reglamentarias para la protección de los consumidores, ya que son los responsables de establecer límites a la cantidad de una sustancia química que puede migrar del envasado de alimentos a los alimentos; o de introducir otras restricciones específicas para garantizar la seguridad alimentaria.
Sospechas desde 2015
El BPA es un producto químico que se utiliza desde hace años en la fabricación de policarbonato, un tipo de plástico transparente y rígido utilizado para fabricar dispensadores de agua, recipientes de almacenamiento y botellas de bebidas reutilizables; además de en la fabricación de resinas epoxi‐fenólicas, empleadas para fabricar recubrimientos protectores y láminas para latas y cubas de bebidas y alimentos.La EFSA advierte que ha utilizado estimaciones de exposición de 2015 y que las restricciones introducidas sobre algunos usos de la sustancia desde aquel año pueden haber reducido la ingesta dietética de BPA
Las sustancias químicas como el BPA utilizadas en los envases para productos alimenticios pueden migrar en cantidades muy pequeñas a los alimentos y bebidas que contienen, por lo que los científicos de la EFSA revisan periódicamente su seguridad. El uso de esta sustancia química para la fabricación de materiales plásticos destinados a entrar en contacto con alimentos está autorizado por la Unión Europea, pese a las incertidumbres y dudas que lleva años generando.En 2015, la EFSA ya estableció una Ingesta Diaria Tolerable temporal sobre el BPA y advirtió de la necesidad de realizar nuevos estudios sobre sus posibles efectos toxicológicos en las personas. En octubre de 2016 nuevos datos confirmaron que el BPA podría afectar al sistema inmunitario de los animales, aunque las pruebas recabadas eran entonces demasiado escasas como para extraer conclusiones en relación con la salud humana.
Ya en 2017, la Agencia Europea para Sustancias y Preparados Químicos (ECHA) confirmó que el BPA es una sustancia con propiedades de alteración endocrina y con probables efectos graves para la salud humana. Y ese mismo año, expertos de la EFSA aprobaron un primer protocolo científico para la reevaluación de los peligros del BPA.
En 2018, la EFSA inició una recopilación de información y documentación relativa a datos toxicológicos y de toxicocinética de bisfenol A, basándose en los estudios toxicológicos publicados a partir de 2013.
En noviembre de 2019 se probó la metodología de evaluación del estudio descrita en el protocolo de evaluación del riesgo asociado al BPA de 2017 en una selección de estudios. La fase de prueba, sus resultados y la optimización resultante de la metodología de 2017 se describen en el Informe científico ‘Prueba de la metodología del protocolo de evaluación del estudio de 2017 para el BPA’.
En enero y febrero de 2022 se celebraron reuniones técnicas con los estados miembros y las autoridades internacionales competentes, incluidos el BfR y el Organismo para el Control de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration) de los Estados Unidos, para debatir el proyecto de dictamen científico de la EFSA sobre la reevaluación de los riesgos para la salud pública relacionados con la presencia de BPA en los productos alimenticios.
Y en noviembre de ese año, EFSA se reunió con la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) para debatir el proyecto de dictamen científico de la Autoridad Europea sobre la reevaluación de los riesgos para la salud pública relacionados con esta sustancia química.
Este mes de abril de 2023, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ha presentado por fin las conclusiones de su reevaluación sobre el BPA, advirtiendo que para su evaluación utilizó las estimaciones de exposición de 2015 y que las restricciones introducidas por los legisladores de la UE después de 2015 sobre algunos usos de la sustancia pueden haber reducido la ingesta dietética, lo que significa que estaríamos en un escenario conservador.
Sin embargo, aun considerando esta incertidumbre en la evaluación de la exposición, dado que la superación de la TDI es tan grande, la EFSA concluye que existe un riesgo para la salud.
