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Bioeconomía, IA y economía circular, para impulsar una industria alimentaria más sostenible
La transformación sostenible de la industria alimentaria pasa por aprovechar mejor los recursos de la naturaleza, incorporar tecnologías avanzadas y avanzar hacia modelos de producción circulares. Esta fue una de las principales conclusiones del foro nacional ‘Alimentar el Futuro: Innovación y Sostenibilidad en la Industria Alimentaria’, celebrado en el Centro Cultural Lecrác de Palencia y organizado por Cetece dentro del programa Centr@tec, impulsado por el Instituto para la Competitividad Empresarial de Castilla y León.
El encuentro reunió a más de 120 profesionales del ámbito científico, tecnológico y empresarial para analizar las tendencias que marcarán el futuro de la cadena alimentaria. Durante la inauguración, el presidente de Cetece, Javier Labarga, destacó destacó el orgullo de convertir a Palencia en el «centro de la innovación y de la sostenibilidad y del desarrollo».
«Retos como la sostenibilidad, la innovación, reutilizar todos los desperdicios y, sobre todo, que la industria alimentaria sea cada vez más competitiva» son algunos de los desafíos a los que debe dar respuesta el sector, señaló Labarga. Así lo indicó durante la inauguración institucional de la jornada, en la que intervinieron también Augusto Cobos, director general del Instituto para la Competitividad Empresarial de la Junta de Castilla y León; Ángeles Armisén, presidenta de la Diputación, y Miriam Andrés, alcaldesa de Palencia.
La bioeconomía ocupó un lugar destacado en el programa. Durante la jornada se presentó la nueva Iniciativa Emblemática de Soberanía Alimentaria de Castilla y León, integrada en la Estrategia de Especialización Inteligente RIS3, con el objetivo de fortalecer la resiliencia del sistema alimentario regional y favorecer la conexión entre investigación, innovación, financiación y tejido empresarial.
Los participantes coincidieron en la necesidad de avanzar hacia modelos productivos basados en recursos biológicos y sostenibles. Asimismo, se puso de relieve la importancia de la colaboración entre administraciones, centros de investigación y empresas para impulsar soluciones innovadoras capaces de responder a las exigencias regulatorias y ambientales actuales.
Otro de los ejes centrales del foro fue la digitalización. En este ámbito se presentó Datagia, una plataforma de datos impulsada por el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL) para facilitar la gestión y el análisis de información en toda la cadena agroalimentaria. La iniciativa pretende contribuir a una toma de decisiones más eficiente y basada en datos, tanto para empresas como para administraciones y consumidores.
Subproductos para nuevos ingredientes y compuestos
La revalorización de subproductos protagonizó buena parte de las experiencias empresariales compartidas durante el encuentro. Empresas como Hijos de Rivera mostraron proyectos orientados a obtener nuevos ingredientes y compuestos de valor a partir de residuos generados en sus procesos productivos, como el bagazo o la levadura. Por su parte, Grupo AN presentó distintas líneas de trabajo centradas en la extracción de compuestos bioactivos procedentes de restos vegetales para su aplicación en nuevos alimentos.
En este ámbito, Cetece expuso también algunos de los proyectos desarrollados junto a empresas del sector para transformar residuos agroalimentarios en ingredientes funcionales o materiales con nuevas aplicaciones. Entre ellos figuran investigaciones relacionadas con el aprovechamiento de polifenoles procedentes del orujo de uva, harina de pistacho para productos sin gluten, bagazo o incluso corteza de pan para la elaboración de bioplásticos destinados a envases.
La aplicación de tecnologías como la inteligencia artificial y los procesos de fermentación también centró varias de las intervenciones. Empresas como MOA Foodtech explicaron cómo emplean herramientas avanzadas de análisis de datos para identificar oportunidades de valorización de subproductos y generar ingredientes de alto valor añadido destinados a la industria alimentaria europea. Del mismo modo, Refooding presentó soluciones basadas en el aprovechamiento de la okara, un residuo derivado de la producción de bebidas vegetales, para mejorar las propiedades nutricionales y tecnológicas de distintos alimentos.
La jornada concluyó con un debate sobre sostenibilidad, certificación y economía circular, en el que representantes de empresas alimentarias, entidades certificadoras y especialistas en nutrición coincidieron en la necesidad de combinar innovación, compromiso ambiental y educación para acercar al consumidor alimentos más sostenibles y saludables. Tuvo lugar un coloquio moderado por la directora de proyectos de la red NODDO de centros tecnológicos de Castilla y León, Ana María Losa, junto con las responsables de Sostenibilidad de dos empresas alimentarias referentes: Seda Outspan, fábrica palentina especializada en café soluble dentro de la multinacional Ofi, y Huercasa, compañía segoviana de vegetales de quinta gama. “La estrategia de sostenibilidad es global”, señalaba Rut Romero (Seda). “No hablamos solo de medio ambiente, sino también de aspectos como la trazabilidad, la cadena de suministro” y otros objetivos que, además, “deben ser medibles” para tomar las decisiones adecuadas. Algo a lo que Ángela Sinovi, de Huercasa, añadió el “compromiso con el territorio y con el mundo rural”.
