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FIAB pide más apoyo para avanzar hacia la sostenibilidad
La Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) ha reclamado a las administraciones públicas más apoyo para poder afrontar la transición hacia un modelo de producción más sostenible, que pasa, también, por la modificación de la ley de Industria para ajustarla al marco energético actual, y por promover la competitividad industrial y el empleo en el sector Un Informe presentado hoy detalla las reivindicaciones
FIAB ha presentado hoy el Informe de Competitividad y Políticas Públicas en la Industria de Alimentación y Bebidas que ha impulsado. La Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas, que integra a 45 asociaciones del primer sector industrial de España, advierte que los nuevos impuestos energéticos y una reducción de la inversión de fondos públicos en I+D lastran la productividad de la industria de alimentación y bebidas.
"Una industria alimentaria robusta es esencial para una salud óptima de la economía nacional", ha señalado García de Quevedo
El estudio realizado por KREAB y apoyado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), se basa en una comparativa entres seis países similares de la Unión Europea: España, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Polonia y analiza el impacto de las políticas energéticas e innovación de cada uno de ellos sobre la competitividad de las industrias del sector de alimentación y bebidas, “por lo que la gestión de las políticas públicas en estos campos es determinante para favorecer al sector alimentario y a la economía en su conjunto”, indican en la Federación.“Que nuestra actividad sea competitiva a lo largo de toda la cadena de valor es determinante para que esta industria mantenga el alto nivel de productividad que le caracteriza. Una industria alimentaria robusta es esencial para una salud óptima de la economía nacional, dado el peso del sector de alimentación y bebidas en España”, ha destacado Mauricio García de Quevedo, director general de FIAB.
El coste energético
El Informe señala que el 75% de los impuestos ambientales que soporta el sector alimentario europeo corresponde a la energía y España es uno de los países donde más se ha incrementado esta tasa en los últimos diez años, junto a Italia y Francia. “Si además de esta carga fiscal se tiene en cuenta el encarecimiento de los costes energéticos que arroja la coyuntura internacional y la dependencia europea de las importaciones de energía, el sector alimentario español está sufriendo un desgaste que hace peligrar al mismo tiempo la competitividad nacional”, ha dicho García de Quevedo.En FIAB apuestan por invertir en infraestructuras energéticas, el mix eléctrico o el desarrollo de alternativas energéticas suficientemente potentes y eficientes
La producción energética nacional tiene a la fabricación de alimentos y bebidas como uno de sus principales destinos. La industria necesita energía eléctrica y térmica prácticamente en todas sus fases: desde el control del proceso de las instalaciones, calefacción, refrigeración o el uso de maquinaria. “En este contexto de alta demanda, la competitividad del sector está condicionada principalmente por la dependencia de las importaciones energéticas, así como por las medidas fiscales en esta área”, aclaran en FIAB.El Informe que ha impulsado la Federación sostiene la necesidad de contar con un sistema energético menos dependiente de los combustibles fósiles. “Alcanzar la soberanía energética disminuirá la exposición del país a las variaciones de los mercados internacionales de combustibles, aumentando así su resiliencia frente a los cambios internacionales y mejorando su competitividad en el contexto global”. Para conseguirlo, pide a las administraciones públicas más apoyo para acelerar estos procesos en la actividad industrial que ya están en marcha en la última década. En 2020 las energías renovables representaban el 18,7% de la producción eléctrica, casi 6 puntos más que en 2014.
En FIAB apuestan por invertir en infraestructuras energéticas, el mix eléctrico o el desarrollo de alternativas energéticas suficientemente potentes y eficientes, como el hidrógeno renovable o la producción de biometano, donde España tiene un gran potencial. “Mejorar la eficiencia energética de los procesos productivos repercute en la mejora de la economía circular, la reducción de emisiones y de la huella de carbono, acorde con los propósitos del Pacto Verde y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”, indican.
La innovación
El otro factor determinante para la productividad de la industria alimentaria es la innovación. “Los países que cuentan con mayor inversión en I+D en la industria presentan a su vez mayores tasas de productividad y empleo cualificado. Es el caso de Polonia y Países Bajos, donde el impacto positivo del apoyo a la I+D, además de estimular la actividad económica a corto plazo, mejora la productividad del sector a largo plazo. Por el contrario, el estudio señala el cada vez menor peso de los estímulos públicos en innovación sobre el total de la inversión en países como España, Italia, Francia y Alemania”, destacan en FIAB.“Los países que cuentan con mayor inversión en I+D en la industria presentan a su vez mayores tasas de productividad y empleo cualificado"
Un estudio de la OCDE señalado por la Federación indica que por cada euro invertido en I+D se genera un beneficio privado de 0,3 euros para las compañías que llevan a cabo el proceso innovador, mientras que esta cantidad se multiplica por cuatro cuando se mide el retorno social de la inversión en I+D. Para el director general de FIAB, “e l apoyo a la innovación en la industria no recae únicamente en las empresas, sino que, gracias a la capacidad del sector de impactar en otros sectores de la economía, se está invirtiendo al mismo tiempo en el progreso social y el bienestar de los ciudadanos”.El Informe concluye la necesidad de adaptar la Ley de Industria para actualizarla a un nuevo marco energético acorde a las necesidades del propio sector, de su cadena de suministro y de las industrias auxiliares e incrementar la inversión pública en investigación y desarrollo a través de incentivos o subvenciones públicas. Propone, además, una estrategia a largo plazo que promueva la colaboración entre todos los agentes para alinear los objetivos de los diferentes grupos de interés.
Además, y en línea con la transición energética, sugieren acelerar la descarbonización de la industria de alimentación y bebidas, la integración de fuentes de energía renovables, la implantación de medidas de eficiencia energética, la gestión térmica y la recuperación del calor, la optimización de procesos o la mejora de los envases son solo algunas cuestiones donde la innovación tiene un papel protagonista.
