El gazpacho se reivindica como un alimento saludable y contra el desperdicio en su ‘Día’

El 21 de julio es el Día del Gazpacho, un plato nutritivo y saludable que además permite luchar contra el desperdicio alimentario, aprovechando el pan del día anterior y las verduras muy maduras. Los romanos ya preparaban una receta parecida, que se enriqueció siglos después con los tomates que llegaron de América. Su consumo se ha disparado, sobre todo desde que se puede adquirir ya elaborado y envasado
21 de julio de 2025, 08:00

Hoy, 21 de julio es el día mundial del gazpacho, una sopa fría que se ha ido popularizando desde Andalucía a todo el país, convirtiéndose en uno de los platos más refrescantes, saludables, nutritivos y, por todo ello, más populares durante el verano en los hogares españoles y una referencia gastronómica para los millones de turistas que visitan el país estos meses.

Las marcas ya ofrecen formatos individuales para transportarlos y consumirlos fácilmente

Su consumo se ha disparado, sobre todo desde que se puede adquirir ya preparado. La consultora Nielsen estima que en España se consumen cada año más de 64 millones de litros de gazpacho envasado, el 80% entre mayo y septiembre.

Desde la organización de consumidores OCU han destacado algunas de las ventajas de comprarlo ya elaborado, en bote (o Pet), botella o brik: “Es una forma de disfrutar de este plato en cualquier momento, una opción cómoda, te ahorra la elaboración y siempre tienes a mano un plato refrescante”. Además, destacan las marcas que ya ofrecen formatos individuales para transportarlos y consumirlos fácilmente.

Es, además, uno de los platos preparados que mejor mantiene sus propiedades nutricionales. Y son muchas. Elaborado a partir de verduras de temporada: tomate, pepino, pimiento, ajo, aceite de oliva, vinagre y pan, el gazpacho aporta hidratación por su alto contenido en agua en los meses más calurosos, vitaminas y minerales (es rico en vitamina C, licopeno, potasio y antioxidantes), fibras (por las hortalizas y el pan) y destaca por su bajo contenido calórico.

Desde el Banco de Alimentos de Sevilla han destacado este año que se trata, además, de todo un ejemplo de cocina de aprovechamiento y contra el desperdicio alimentario: “utiliza pan duro que de otro modo se desecharía, permite emplear verduras maduras que ya no lucen perfectas, pero siguen siendo deliciosas, y se puede hacer en grandes cantidades y conservar en frío o congelar”.

La evolución de un plato muy nutritivo

Hay una curiosidad en su origen. Distintas fuentes apuntan que se remonta a un plato que ya preparaban los romanos a base de pan duro, aceite, vinagre, ajo y agua. De hecho, en la OCU afirman que la palabra gazpacho procede del latín ‘caspa’, que significa ‘restos’ o ‘menudencias’. La llegada del tomate a Europa a partir del siglo XVI desde América permitió enriquecer la receta y otorgarle el tono anaranjado que hoy conocemos.

El gazpacho, no obstante, no ha dejado de reinventarse, sobre todo en los últimos años con el auge de la cocina creativa. Hoy podemos encontrarlo de sandía, de remolacha, de melón o de fresa, entre otras muchas variedades.

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