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IRTA propone una alternativa para procesar bebidas vegetales
El Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) impulsa el uso de una tecnología alternativa al método UHT habitual para procesar bebidas vegetales en el marco del proyecto de investigación Liqveg, ‘Tecnologías de elaboración de bebidas vegetales y de extracción de proteínas vegetales’.
Esta tecnología alternativa se basa en la pasteurización, que requiere conservación refrigerada, es mucho más asequible y promueve el consumo de productos locales. Resulta, por tanto, más sostenible, como ha explicado Xavier Felipe, investigador del programa de Calidad y tecnología alimentarias del IRTA y responsable del proyecto:
La tecnología alternativa se basa en la pasteurización, que requiere conservación refrigerada y es más asequible
“El principal éxito de Liqveg ha sido facilitar al sector agroalimentario catalán el conocimiento del proceso y de la tecnología para elaborar bebidas vegetales y extraer proteínas de leguminosas para producir concentrados de proteína”.
Estas innovadoras tecnologías impulsan la utilización de variedades autóctonas de cereales y legumbres como alternativa local a las materias primas utilizadas actualmente en la producción de bebidas vegetales, que en su mayoría proceden de otras regiones en la industria catalana; así como la extracción de proteínas vegetales.
Jornadas demostrativas
Los resultados del proyecto Liqveg se han presentado en unas jornadas demostrativas realizadas en el centro IRTA Monells, durante las que se han presentado bebidas vegetales elaboradas con cereales, como la avena; y leguminosas, como el altramuz.
El reto sigue siendo crear productos “que sean buenos, atractivos y económicos para el consumidor”
Además de los resultados obtenidos a partir de la concentración de proteínas para obtener ingredientes adecuados para crear productos análogos a la carne y el queso, con textura y forma similares, pero a partir de esta misma materia prima”.
El responsable del proyecto Liqveg destaca las ventajas de la proteína vegetal como una alternativa más sostenible y económica, aunque apunta un reto a tener en cuenta: la creación de productos plant-based “que sean buenos, atractivos y económicos para el consumidor. De ello dependerá la velocidad de la transición”.
El proyecto demostrativo Liqveg ha estado financiado por el Programa de Desarrollo Rural de Cataluña 2014-2022 y viene a responder a la tendencia hacia un mayor consumo en Europa de proteína vegetal y otras proteínas alternativas a la proteína animal. “De hecho, el objetivo europeo es alcanzar un equilibrio en el consumo de proteínas animales y vegetales, obteniendo así beneficios tanto medioambientales como para la salud”, señalan en IRTA.
