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OQEMA Iberia: nuevas oficinas con kitchenlab para el desarrollo de aplicaciones food
La innovación en la industria alimentaria ha cobrado una importancia estratégica en los últimos años. A medida que crecen las exigencias del consumidor en términos de salud, sostenibilidad, sabor y funcionalidad, las empresas deben responder con soluciones creativas y tecnológicamente avanzadas. En este contexto, la puesta en marcha de las oficinas en Madrid de OQEMA Iberia, equipadas con una kitchenlab dedicada al desarrollo de nuevas aplicaciones food con ingredientes alimentarios innovadores representa un paso crucial hacia el futuro de la innovación colaborativa.
Estas nuevas instalaciones no son simplemente un espacio administrativo; se conciben como un ecosistema donde convergen la investigación aplicada, la tecnología de alimentos y la cocreación con los clientes. La idea central detrás del proyecto es facilitar el desarrollo ágil de nuevos productos, prototipos y soluciones adaptadas a las necesidades específicas del mercado.
Los espacios abiertos fomentan la interacción entre departamentos, mientras que la kitchenlab permite simular a escala pequeña los procesos industriales que posteriormente serán replicados a gran escala en las líneas de producción de los clientes.
Tenemos espacios específicos donde los clientes pueden trabajar mano a mano con los equipos de desarrollo, tanto de OQEMA Iberia como de nuestras representadas. Estos espacios están pensados para sesiones de innovación conjunta, catas sensoriales, ajustes de formulación en vivo y toma de decisiones estratégicas de producto.
La cercanía física y conceptual entre el área técnica y los espacios colaborativos permite que la retroalimentación entre cliente y desarrollador ocurra sin barreras. Este modelo ha demostrado ser altamente eficiente para acelerar la innovación y mejorar la tasa de éxito de nuevos lanzamientos al mercado.
Sostenibilidad y salud como ejes estratégicos
Uno de los objetivos principales de este nuevo centro es el desarrollo de soluciones que contribuyan a una alimentación más saludable y sostenible. En línea con las principales tendencias globales, la kitchenlab está orientada a la investigación en ingredientes de base vegetal, reducción de azúcar y sodio, mejora del perfil nutricional de alimentos procesados y aprovechamiento de subproductos de la industria alimentaria.
Por ejemplo, se están desarrollando proteínas alternativas a partir de legumbres, algas y hongos, diseñadas para ofrecer perfiles sensoriales agradables y una funcionalidad comparable a las fuentes animales. También se trabaja en el desarrollo de fibras con beneficios prebióticos, entre otros productos funcionales.
Otro de los pilares de estas nuevas oficinas de OQEMA Iberia es la formación continua. La idea es fomentar un ecosistema de aprendizaje que potencie las capacidades de todos los actores involucrados en el desarrollo de nuevos productos.
Asimismo, estas instalaciones funcionan como hub de transferencia de conocimiento, donde los resultados de investigaciones aplicadas se traducen en soluciones tangibles para la industria. Esto refuerza el posicionamiento de la empresa como un socio estratégico y no solo como un proveedor de ingredientes. Ya no se trata únicamente de ofrecer un portafolio de productos estándar, sino de trabajar en conjunto desde la fase conceptual hasta la validación final del producto, además de generar relaciones de confianza a largo plazo, donde la innovación es compartida y los éxitos también.
Empresas del sector de alimentos y bebidas, tanto grandes como medianas, se han mostrado interesadas en esta propuesta de OQEMA Iberia. Algunas ya están desarrollando proyectos piloto conjuntos, que incluyen desde snacks saludables hasta productos plant-based listos, libres de alérgenos o bajos en sodio.
La puesta en marcha de estas instalaciones representa mucho más que una inversión en infraestructura. Es una declaración de intenciones sobre el futuro de la innovación alimentaria: colaborativa, ágil, sostenible y centrada en el cliente.
En un entorno de mercado tan cambiante, contar con un espacio donde se puedan transformar ideas en prototipos y luego en productos reales es una ventaja competitiva clave. Y más aún cuando ese proceso ocurre en un entorno preparado para la cocreación, la experimentación rápida y el aprendizaje continuo.
