Preocupación en la industria alimentaria por las protestas del campo

La industria alimentaria ve peligrar la libre circulación de mercancías, el abastecimiento a los consumidores y la estabilidad de todo el sector por las movilizaciones que los agricultores españoles están protagonizando en las últimas semanas en buena parte del país, en protesta por los acuerdos sobre importaciones que consideran perjudiciales para su competitividad, los costes elevados y la excesiva burocracia. Las organizaciones agrarias Asaja, COAG y UPA, han convocado una gran protesta en Madrid el 26 de febrero, coincidiendo con la reunión del Consejo de Ministros de Agricultura de la Unión Europea; mientras el Gobierno destaca el apoyo que está prestando al campo en los últimos años para acelerar su transformación y propone la implementación de ‘cláusulas espejo’

15 de febrero de 2024, 13:44

El campo español se ha sumado a las protestas de los agricultores y ganaderos europeos, insatisfechos por los crecientes costes, las menguadas cosechas y una burocracia que sienten lejana y asfixiante. En Bruselas, la Comisión Europea ha aflojado ya el dogal de la política ambiental, relajando su calendario de aplicación. Mientras que en España, el Gobierno trata de aplacar la ira de los hombres del campo, en vísperas de un cónclave ministerial europeo.

Los agricultores españoles exigen precios justos, un mayor control de las importaciones y la reducción de la burocracia que conlleva las ayudas públicas. Los agricultores españoles han ocupado el espacio público exigiendo cambios estructurales en las políticas agrícolas y mejores condiciones para su sector. Las principales demandas incluyen la búsqueda de precios justos, un mayor control sobre las importaciones de alimentos de fuera de la Unión Europea (UE), la reducción de la burocracia y el cumplimiento estricto de la Ley de la Cadena Alimentaria.

En cuanto a los precios, los agricultores argumentan que los precios actuales no reflejan los crecientes costos de producción y la competencia global. La energía y los productos que necesitan han encarecido la producción agrícola, y los agricultores buscan una compensación adecuada por sus esfuerzos.

Además, los agricultores y ganaderos deploran la competencia de los productos agrícolas importados de países con costos más bajos. Por ello reclaman un mayor control sobre las importaciones para garantizar condiciones equitativas y evitar una presión a la baja en los precios locales.

Finalmente, los agricultores se sienten atrapados en el papeleo burocrático, que dificulta su trabajo y afectan a la rentabilidad. Buscan simplificar los procesos administrativos para mejorar la eficiencia en la producción y distribución de alimentos.

Nuevas movilizaciones el 26 de febrero

Las organizaciones profesionales agrarias  ASAJA, COAG y UPA continúan liderando manifestaciones a lo largo de España, congregando a miles de agricultores y ganaderos. Después del ‘supermiércoles’ en que estas organizaciones convocaron protestas en más de una docena de provincias españolas en Andalucía, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Madrid y Aragón, estas organizaciones anunciaron su intención de llevar las protestas a Madrid  el próximo 26 de febrero, coincidiendo con la reunión del Consejo de Ministros de Agricultura de la Unión Europea (UE).

Los agricultores y ganaderos consideran que los ministros de Agricultura deben actuar con urgencia y aprobar reformas en materia de cadena alimentaria, de acuerdos comerciales con terceros países, de simplificación burocrática y de flexibilización de la Política Agrícola Común (PAC), entre otros muchos temas.

El sector alimentario, afectado

En respuesta a las movilizaciones de los agricultores en España, las organizaciones de la cadena de valor del gran consumo, que incluyen  AECOC, ACES, ANGED, ASEDAS y FIAB, han expresado su preocupación por el impacto en la libre circulación de mercancías y personas. La cadena de valor del gran consumo abarca diversos eslabones, desde el sector primario hasta la distribución alimentaria, y su operatividad se ha visto afectada por las protestas en curso.

Las organizaciones han dirigido una solicitud urgente al Ministerio del Interior para que tome medidas necesarias que permitan al sector del transporte operar de manera fluida y segura. Empresas del gran consumo han experimentado retrasos e incidencias en las entradas y salidas de sus plataformas de distribución en diversas regiones como Cataluña, Madrid, Castilla y León o Levante.

A pesar de los inconvenientes, “no se prevén problemas de abastecimiento” en los puntos de venta, afirma el sector, que, sin embargo, destaca la importancia de abordar las protestas sin “perjudicar” a otros sectores, como el transporte de mercancías y el conjunto de la sociedad.

Las organizaciones subrayan el derecho del sector primario a expresar sus reivindicaciones, pero hacen hincapié en que estas no deben perjudicar a otros colectivos. Han instado a todas las partes involucradas, incluido el ministro del Interior, a tomar medidas para garantizar la libre circulación de personas y mercancías durante las protestas.

Ataque a la almendra española

Por su parte, los productores de almendra española y la industria asociada en  Aeofruse y Sab-Almendrave, han denunciado las “acusaciones infundadas” provenientes de fuentes francesas que cuestionan la calidad y cumplimiento normativo de las almendras ecológicas españolas.

Los productores y la industria transformadora y exportadora de almendras en España  rechazan categóricamente las declaraciones “falsas” que sugieren que los productos de almendra ecológica españoles no cumplen las mismas normas de producción, procesado, distribución, control y etiquetado que en Francia.

Según los productores, la almendra ecológica española lidera en producción y calidad en la Unión Europea y se adhiere rigurosamente a la legislación europea relativa a la producción ecológica, tal y como demuestra el respaldo recibido por parte de la IFOAM Organics Europe el pasado 2 de febrero, reconociendo el “buen funcionamiento” de la producción ecológica en España en todas sus fases, desde la producción hasta el etiquetado, aducen.

Los productores y transformadores de almendras resaltan que la cadena agroalimentaria europea, a la que contribuyen, se enfrenta diariamente a las mismas limitaciones burocráticas y operativas que afectan su competitividad internacional.

Subrayan la importancia de no recurrir a “ataques infundados y desleales” entre productores de diferentes países, y piden “unir” a los sectores europeos en la búsqueda de objetivos comunes para superar los retos compartidos.

Guiños del Gobierno español

Por su parte el Ejecutivo se ha apresurado a tratar de apaciguar la rebelión del campo, y ha lanzado algunos guiños al sector.

En esta línea, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha abogado por establecer “cláusulas espejo” para asegurar que los productos importados cumplan las mismas condiciones de producción que se requieren en la Unión Europea, una iniciativa liderada por España, ha dicho.

Además, Planas ha resaltado que las importaciones de terceros países están “rigurosamente controladas” a través de mecanismos aduaneros que involucran a múltiples entidades gubernamentales, como los Puntos de Inspección en Frontera (PIF), Aduanas y Sanidad Exterior.

Además, el ministro ha repasado las medidas en apoyo apoyo del sector durante la transición ecológica, y el compromiso del Gobierno con el sector agrario en un contexto de desafíos y reformas significativas, con medidas como la apuesta por el riego sostenible con inversiones de más de 2.400 millones de euros y la promoción de ecorregímenes en la Política Agraria Común (PAC) para remunerar prácticas medioambientales.

España es el cuarto país exportador de productos agroalimentarios en la Unión Europea y el séptimo a nivel mundial, generando un volumen de ventas que superó los 70.100 millones de euros en el último año, según los datos esgrimidos por Planas, quien subrayó que la balanza comercial española muestra un saldo positivo de 14.900 millones de euros, en contraste con un saldo negativo hace apenas dos décadas.

Materia prima de la industria alimentaria

La industria del dulce y del aperitivo español se nutre de materias primas que provienen en parte del campo español y en parte de importaciones de productos.

Los productos más utilizados por el subsector son frutas y verduras; frutos secos, como almendras, las avellanas, las nueces y los pistachos; cereales, como trigo, maíz y arroz, utilizados en la fabricación de como galletas, cereales de desayuno y barritas energéticas; leche, un ingrediente esencial en la elaboración de chocolates y productos de bollería; cacao, que tiene como principales países productores Ghana, Costa de Marfil y Camerún; azúcar, con Brasil, India y China a la cabeza de las exportaciones mundiales; aceite vegetal, presente en una amplia gama de productos de dulces y aperitivos, como galletas, patatas fritas y frutos secos fritos.

Una agricultura en transformación

En España, se destinan  16,8 millones de hectáreas de superficie a la tierra de cultivo, lo que supone el 33,3% de la superficie total del país, como recoge el Informe 2023 sobre la Estructura del Suelo Rústico en España, elaborado por el intermediario Cocampo.

“Los cultivos del país están experimentando una transformación hacia prácticas más eficientes, con el objetivo de reducir el consumo de los recursos naturales y optimizar los procesos”, afirma el citado informe.

En concreto, se ha hecho hincapié en el aprovechamiento del agua, debido a la situación de sequía meteorológica de “larga duración” que se sufre desde finales de 2022, así como el empleo de nuevas tecnologías, resalta.

Los cultivos más populares en España son los cereales de grano, las leguminosas de grano; los tubérculos para consumo humano; los cultivos industriales; los cultivos forrajeros; el olivo; los frutales, donde destacan los cítricos; los frutales no cítricos; los frutos secos; las flores; las hortalizas; y la vid, que ha contado con la mayor producción y relevancia en la última década, continúa el informe.

Menos superficie de cereal

El cultivo de  cereales de grano ha sido una parte fundamental de la agricultura española a lo largo de la historia. En el pasado, estos cereales eran esenciales en la dieta y la economía del país. Con el tiempo, se han producido cambios tecnológicos y en las políticas agrarias que han influido en la producción de cereales.

En España, existen 272.335 explotaciones dedicadas al cereal, lo que supone el 28% del total de explotaciones agrarias, con un tamaño medio de 24,2 hectáreas (24,2 ha en el caso de las explotaciones de secano y 13,27 ha en las de regadío).

Castilla y León es la principal región cerealista, con 2 millones de hectáreas, lo que supone el 31,1% de la superficie total de cereales. Le siguen Castilla-La Mancha (1,3 millones ha), Aragón (873 mil ha) y Andalucía (664 mil ha).

En los últimos cinco años de datos disponibles (periodo 2016-2020), su superficie ha disminuido un 2,7% (-170.563 hectáreas), presentando una bajada del 2,9% en las plantaciones de secano (-149.312 ha) y del 1,8% en las de regadío (-21.251 ha).

Esta pérdida de superficie se debe a la tendencia hacia la diversificación y especialización en la agricultura, con una disminución en la extensión de tierras dedicadas a los cereales en favor de otros cultivos de mayor valor económico.

Cae la producción de patata española

El cultivo de tubérculos para consumo humano, como la  patata, juega un papel fundamental en la agricultura española. La superficie dedicada a este cultivo es de  65.404 hectáreas, siendo cultivada mayoritariamente en regadío (76,2%), aunque también destacan las plantaciones en secano (23,8%).

Castilla y León (18.406 hectáreas), Galicia (16.003 ha) y Andalucía (9.859 ha) son las zonas con mayor superficie.

En la última década de datos disponibles (2011-2020), esta ha experimentado un descenso del 18,7% (-14.461 ha), con una bajada del 27,8% de los cultivos de secano (5.986 ha menos de superficie) y del 14,5% de regadío (8.475 ha menos de superficie).

Las condiciones climáticas de España permiten disponer de patata nacional durante prácticamente todo el año.

A pesar de recientes bajadas de producción, sigue siendo un cultivo relevante y versátil en la agricultura nacional, con una producción superior a los 2 millones de toneladas valorada en 523 millones de euros.

La helada frena la almendra

Durante la campaña 2022/23, la superficie de almendro España ha alcanzado las 761.662 hectáreas (has),  un 2,3% más que en la campaña 2021/2022, cuando la cifra ascendía a las 744.466 has, según datos del  Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

De esas 761.662 has, el 81,3% corresponde a almendros en régimen de secano (619.264 has). El 18,7% restante (142.398 has) corresponde a cultivos de regadío. Hay que destacar que de esas 142.398 has, el 30,7% aún no ha entrado en producción.

La superficie productiva es de 538.353 has, lo que supone un incremento del 3,1% respecto al pasado año, debido a la a la entrada en producción de más de 16.000 has, principalmente de regadío en las regiones de Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía.

Del total de la superficie, el 20% correspondería a cultivo en ecológico (más de 100.000 has).

En la campaña 2022-2023 la producción de almendra fue de 246.597 toneladas (tm.), un 33,5% menos con respecto a la campaña anterior (370.727 tm. en la campaña 2021-2022) y un 28% menos con respecto a la media de los últimos 5 años.

 La campaña estuvo marcada por las heladas asociadas a la borrasca Ciril, que provocaron descensos significativos en la producción.

Según datos del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, España exportó 142.285 tm de almendras por un valor aproximado de 800 millones de euros. El principal destino de esas exportaciones es la Unión Europea (123.450 tm) siendo Francia, Alemania e Italia los principales destinos.

En el Canal industrial, la variedad española ‘Marcona’ es muy apreciada para procesos industriales en los que se valora la forma de la almendra entera. En el caso de otra variedad española, la ‘Largueta’, su fama se debe a su excelente comportamiento para el tostado con piel, explica el informe ministerial.

La industria utiliza almendras en diversas formas, desde naturales hasta repeladas, industrializadas en láminas, granillo, palitos y harina. Los productos finales abarcan desde turrones y mazapán hasta aceites, cremas cosméticas, leche de almendra y productos energéticos.

A nivel mundial, la producción de almendras se situó en alrededor de 1,5 millones de toneladas en 2022/23, con Estados Unidos liderando con un 78% del total de la producción, seguido por Australia (7%) y España (6%), según el International Nut & Dried Fruit Council (INC).

En la UE, los principales mercados residen en Alemania (un un gran centro de fabricación de chocolates con almendra) y Francia (el mayor consumidor de harina de almendra), además de Portugal y España.

En marzo de 2023, España logró un hito al firmar un protocolo fitosanitario con China, permitiendo la exportación de almendras al país asiático.

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