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Una nueva Directiva europea para frenar el blanqueo ecológico
La proliferación de alimentos y bebidas con la etiqueta de sostenibles medioambientalmente sin serlo tiene los días contados. La Unión Europea trabaja en una nueva Directiva para garantizar una información veraz en los envases y etiquetas de los productos y frenar así el greenwashing o blanqueo ecológico
La propuesta de la nueva Directiva sobre declaraciones ambientales del Parlamento y el Consejo Europeo busca garantizar una información medioambiental veraz, fiable, comparable y verificable sobre los bienes de consumo que adquieren los consumidores. Una información que les permita tomar decisiones de compra más conscientes y seguras.
La Directiva va a exigir una serie de requisitos mínimos sobre la justificación e información de carácter medioambiental de los productos
La regulación pretende poner fin, además, a la competencia desleal de las empresas que ofrecen información comercial confusa, no contrastada ni fundamentada sobre el impacto medioambiental de sus productos, lo que se conoce como greenwashing o blanqueo ecológico. Y, con ello, se reforzará la credibilidad de las firmas que sí han apostado por la sostenibilidad medioambiental en los procesos de producción, envasado, embalaje y distribución.Esta Directiva sobre alegaciones ecológicas, que podría aprobar el Parlamento europeo después del verano, afectará a los mensajes o representación que no sean obligatorios según las regulaciones de la Unión Europea o de las nacionales, como la representación textual, pictórica, gráfica o simbólica en cualquier forma, incluidas las etiquetas, las marcas comerciales, los nombres de empresas o de productos.
Desde el centro tecnológico Ainia destacan tres puntos clave en la propuesta de la nueva Directiva: “aumentar el nivel de protección del medio ambiente y contribuir a facilitar la transición ecológica hacia una economía circular; proteger a los consumidores y a las empresas frente al blanqueo ecológico y contribuir a la toma de decisiones de compra con conocimiento de causa, y mejorar la seguridad jurídica, la igualdad de condiciones en el mercado interior e impulsar la competitividad”.
La objetivación de los mensajes
La Directiva va a exigir una serie de requisitos mínimos sobre la justificación y la información de carácter medioambiental de los productos, que debe poder ser verificada por terceros. Se hará a través de algunos indicadores de rendimiento que permitan determinar si las alegaciones medioambientales sobre los productos y las empresas son confiables, comparables y verificables.José María Ferrer, responsable de Asuntos Regulatorios Alimentarios y Formación del centro tecnológico Ainia, señala que el elemento clave para lograr frenar el blanqueo ecológico pasa por la objetivación de los mensajes.
El Parlamento Europeo aprobó la posición sobre la propuesta de la nueva Directiva en primera lectura el pasado 12 de marzo, y en el centro tecnológico estiman que, con el paréntesis de las elecciones europeas, la norma no estará aprobada hasta después del verano.
