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Aromas de Flavorix para superar los retos de sabor en alimentos y bebidas funcionales
El sabor es con frecuencia uno de los retos a los que se enfrentan los fabricantes de alimentos y bebidas funcionales. La compañía Flavorix, especializada en el desarrollo de aromas alimentarios, ofrece una avanzada gama de ingredientes para solventar estos desafíos. Entre otros, aromas cítricos: limón, lima, mandarina, pomelo o blends desarrollados para matrices complejas y buscando que la frescura se perciba natural, equilibrada y estable a lo largo del tiempo.
Flavorix ofrece asesoramiento experto para elegir el cítrico más adecuado en cada formulación
“Cuando el cítrico está bien elegido, no se nota como ‘aroma añadido’, se nota como un producto más fácil de beber, más limpio y más coherente con lo que promete”, explican en la compañía, que además de sus soluciones, ofrece a sus clientes asesoramiento experto a los fabricantes de productos funcionales a la hora de elegir el cítrico más adecuado para su formulación.
En Flavorix recuerdan que “un cítrico puede parecer correcto en una prueba rápida y, sin embargo, perder frescura en la matriz final, chocar con vitaminas o minerales, o dejar un fondo artificial que el consumidor detecta al instante. Y cuando eso pasa, la sensación de naturalidad desaparece, aunque la fórmula esté bien construida”.
Por eso, en productos funcionales, “el cítrico tiene que estar pensado para el contexto en el que va a trabajar. No basta con que huela bien en frasco: tiene que integrarse con el activo, mantener una entrada brillante y dejar un retrogusto limpio, sin enmascarar la funcionalidad del producto”.
Soluciones para bebidas funcionales
Para bebidas funcionales, Flavorix ha desarrollado distintos aromas con el foco siempre en la matriz real, en el proceso y en la estabilidad, para que el producto sea funcional y, a la vez, agradable de beber. La compañía explica que la repetida frase ‘con una vainilla o un cítrico lo arreglamos’ está lejos de ser real por su simplicidad:
Cuando cambia el pH, aparecen notas de fondo, aumenta la astringencia o el amargor
La compañía explica que la repetida frase ‘con una vainilla o un cítrico lo arreglamos’ está lejos de ser real por su simplicidad: “La realidad es que no todos los aromas funcionan igual de bien según la base. Una cosa es una bebida estándar y otra una fórmula con vitaminas, minerales, extractos botánicos, proteínas o edulcorantes”.
Recuerdan que cuando cambia el pH, aparecen notas de fondo, aumenta la astringencia o el amargor e influye directamente en el sabor final del producto, que puede no tener nada que ver con el obtenido con un aroma concreto en una muestra corta donde había sido muy eficaz. En este sentido recuerdan que puede:
-Quedarse corto y desaparecer
-Volverse demasiado intenso o invasivo
-Chocar con el activo y dejar un final raro
-Perder estabilidad con el tiempo
Teniendo en cuenta estas consideraciones, elegir adecuadamente el aroma en productos funcionales “no va de ‘tapar’, va de integrar. De entender qué base tienes delante, qué expectativas tiene el consumidor y cómo va a evolucionar el perfil sensorial durante la vida útil”, señalan en la compañía
